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Two lions attack African Buffalo in a body of water or pond.

Los daños físicos que sufren los animales en el mundo salvaje

En la naturaleza hay una gran variedad de amenazar para los animales salvajes. Una de las más comunes es el daño físico. Los animales no humanos sufren heridas a menudo, a veces causando incluso la muerte. Las propias heridas pueden matar a los animales, o las lesiones pueden dejarles incapacitados de forma que muchas llegan a ser fatales, como por ejemplo algunos tipos de mutilaciones. En otros casos, a pesar de sobrevivir, sus heridas les provocan mucho sufrimiento, sobre todo cuando se trata de dolor crónico causado por heridas que no han curado debidamente.

La mayoría de las lesiones físicas son causadas por interacciones interespecies e intraespecies (como la depredación o las disputas territoriales) pero otras causas naturales pueden causar lesiones, como accidentes de vuelo o excesivas exposiciones al sol.
La condición de un animal herido se ve generalmente empeorada por el riesgo de infección y enfermedades relacionadas. Algunas de las complicaciones que pueden surgir de estas lesiones en estado salvaje se exponen más adelante.

 

Ataques físicos (persecuciones y peleas)

Muchos de los ataques no tienen éxito. A menudo los animales consiguen escapar de su perseguidor incluso después de haber sido apresador – como se ve en este vídeo sobre el escape de un ñu.1 Pero estos ataques de depredadores que suelen ser repentinos y brutales pueden causar terribles heridas. Pueden implicar compresión, estiramiento, torsión y perforación de los tejidos. La mayor causa de lesión son los depredadores, aunque la interacción con miembros de la misma especie también puede provocar un trauma físico.

Las estrategias de supervivencia pueden herir a los animales hasta en sus interacciones diarias. Por ejemplo, los animales se persiguen y pelean los unos con los otros para proteger su territorio o estructura social, o para establecer una jerarquía social o de apareamiento nueva (como ocurre entre los osos2 y los hurones3) o para proteger a los más jóvenes.4 Además, la competencia por la comida, agua, lecho, o cualquier otra necesidad básica puede llevar a un comportamiento tan agresivo que sistemáticamente acaba en lesiones.

 

Violaciones

Las evidencias científicas sostienen que hay violaciones (a menudo conocidas como copulaciones forzadas) entre algunos animales no humanos, como por ejemplo algunas especies de anátidas,5 delfines de nariz de botella y primates.6 La víctima generalmente forcejea e intenta escaparse y es a menudo inmovilizada por su atacante. En algunos casos de las anátidas resulta en lesiones graves causadas por acciones como arrancar el cuero cabelludo (romper la piel de la cabeza). Los intentos de violación se pueden llevar a cabo de manera individual o grupal, como las “violaciones de vuelo” de los patos.7 El alto riesgo de lesión y la dureza del acto pueden llevar al ahogamiento del animal asaltado.5

 

Aplastamientos

Muchos animales sufren heridas por aplastamiento causados por traumas accidentales .Los aplastamientos ocurren cuando un individuo se ve atrapado entre el suelo y un objeto sólido, un animal mayor a menudo. El tipo y grado de lesión depende de la cantidad de fuerza causando un gran rango de lesiones que van desde pequeños rasguños a hemorragias, fracturas y roturas de órganos internos. Se ha observado este tipo de lesión particularmente en los erizos8 y anátidas,9 aunque pueden darse en animales de muchas otras especies.

 

Lesiones por impacto de objetos (accidentes de vuelo, tormentas de granizo, caídas)

Las lesiones por impacto son una causa común de muerte en algunas especies de animales salvajes, sobre todo aves.9 Las aves a menudo se chocan las unas con las otras cuando vuelan lo que ocasiona aterrizajes forzosos. Las aves jóvenes también suelen caerse de sus nidos. Como resultado muchos individuos sufren moratones, hemorragias y fracturas, especialmente de las costillas y vértebras.10 En las anátidas la causa más grave de lesión por impacto son las tormentas de granizo.11 Los que sobreviven a menudo tienen la piel rasgada, las mandíbulas dañadas y daño de órganos internos.

 

Quemaduras

Muchos animales salvajes tienen que hacer frente a condiciones climáticas extremas (véase  la sección de condiciones climáticas y animales no humanos). Estas condiciones son la causa a menudo de ciertas lesiones, como por ejemplo las quemaduras de piel. Las quemaduras pueden variar de pequeñas quemaduras a la completa destrucción de la piel y los tejidos subyacentes. Las heridas más graves pueden resultar fatales. Una exposición excesiva directa a los rayos del sol generalmente causa quemaduras.12 Sin embargo, los relámpagos13 o incendios14 también pueden causarlas. Los animales quemados, aparte de sufrir por el dolor de la herida, también suelen sufrir por complicaciones como la deshidratación, letargo y depresión.

 

Impactos negativos de las heridas en estado salvaje

Cuando un animal resulta herido pero no muere puede estar sufriendo en muchos niveles. Primero está el dolor de las heridas. Un animal herido puede experimentar un gran dolor y desagrado. En algunos casos el dolor es tan grande que el animal se automutila.15 El dolor también puede causar otros comportamientos que pueden llegar a ser peligrosos para el propio animal ocasionando una disminución en la ingesta de alimentos y agua, lo que lleva a pérdida de peso, rotura de músculos y respiración alterada. En segundo lugar es muy probable que un animal herido tenga muchos otros problemas debido a las infecciones y enfermedades relacionadas con la lesión.  Al no tener un tratamiento médico, las infecciones son una correlación “natural” de las heridas en la naturaleza. Los parásitos (conocidos como miasis) suelen infectar los tejidos dañados. Además de causar un gran dolor al animal, esta infección parásita puede causar complicaciones adicionales como diarrea, vómitos y molestias oculares.

Por ultimo, las secuelas discapacitantes de la herida (que han empeorado con la infección) ponen en peligro el bienestar del animal en muchos aspectos importantes. El animal particularmente no puede escapar de situaciones amenazantes o no puede seguir el ritmo de su grupo social. También puede ocurrir que no sea capaz de comer o beber de manera adecuada para la curación o incluso para simplemente sobrevivir. Los animales heridos también pasan a convertirse en objetivos preferenciales para tanto depredadores como para los miembros competitivos de su propia especie, lo que aumenta drásticamente el número de muertes. La correlación entre la pobre condición física y la depredación ha sido detalladamente debatida en la literatura científica.16 Los depredadores no cazan al azar sino que seleccionan a los individuos que parecen más débiles, incluidos los que muestran signos de enfermedad. Un ejemplo es la investigación llevada a cabo por M.W. Miller y sus colegas en la que se determinó que el índice de depredación de ciervos por los leones de monte se ha cuadruplicado debido a la infección que prevalece en la población de ciervos.17

Si el sufrimiento animal importa, entonces el aumento de la depredación debería preocuparnos. El sufrimiento de los animales salvajes no parece ser demasiado diferente al de los animales domésticos. Desde el punto del animal, la experiencia de resultar herido por un palo puntiagudo de Madera en la naturaleza o por un cuchillo de acero por un humano es igual de doloroso y estresante. Un animal herido sufre, sin importar quién o qué ha causado el sufrimiento. Es más, se podría decir que las heridas en estado salvaje causan más sufrimiento por las infecciones y complicaciones asociadas. Si pensamos que los humanos tienen la obligación moral de reducir el sufrimiento animal se debería incluir a todos los animales, domesticados y salvajes.

 

Podemos ayudar

Los humanos a menudo intervienen en la naturaleza para tratar animales heridos o enfermos.18 Sin embargo, la intervención es justificable solo si se cumple una de las siguientes condiciones:

  • El animal herido o enfermo pertenece a una especie en peligro.
  • Hay un alto riesgo de que la enfermedad se contagie a los humanos u otros animales que están al cuidado de los humanos.

Si rechazamos el especismo y creemos los intereses iguales deben tener una consideración igual, no hay ninguna firme razón moral para oponernos a la intervención a favor de los animals salvajes, siempre y cuando esté en nuestro poder aliviar su sufrimiento.


Lecturas recomendadas:

Blair, J.; Wassersug, R. J. & Ross, S. T. (2000) “Variation in the pattern of predatord induced damage to tadpole tails”, Copeia, 2000, pp. 390-401.

Figiel, Jr., C. R. & Semlitsch, R. D. (1991) “Effects on nonlethal injury and habitat complexity on predation in tadpole populations”, Canadian Journal of Zoology, 69, pp. 830-834.

Clutton-Brock, T. H. & Parker, G. A. (1995) “Sexual coercion in animal societies”, Animal Behaviour, 49, pp. 1345-1365.

Coderre, Terence J.; Grimes, Robert W. & Melzack, Ronald (1986) “Deafferentation and chronic pain in animais: An evaluation of evidence suggesting autotomy is related to pain”, Pain, 26, pp. 61-84.

Cooper J. E. (1996) “Physical Injury”, in Fairbrother A.; Locke L. N. & Hoff G. L. (eds) Noninfectious disease of wildlife, 2nd ed., Ames: Iowa State University Press, pp. 157-172.

Delahay, R. J.; Smith, G. C. & Hutchings, M. R. (2008) Management of disease in wild mammals, New York: Springer.

Emlen, S. T. & Wrege, P. H. (1986) “Forced copulations and intra-specific parasitism: Two costs of social living in the white-fronted bee-eater”, Ethology, 71, pp. 2-29.

Harris, Reid N. (1989) “Nonlethal injury to organisms as a mechanism of population regulation”, The American Naturalist, 134, pp. 835-847 [referencia: 13 de marzo de 2013].

Heithaus, M.; Frid, A. & Dill, L. (2002) “Shark-inflicted injury frequencies, escape ability, and habitat use of green and loggerhead turtles”, Marine Biology, 140, pp. 229-236.

Jonhson, Pieter T. J.; Preu, E. R.; Sutherland, D. R.; Romansic, J. M.; Han, B. & Blaustein, A. R. (2006) “Adding infection to injury: synergistic effects of predation and parasitism on amphibian malformations”, Ecology, 87, pp. 2227-2235.

Olsson, Mats (1995) “Forced copulation and costly female resistance behavior in the Lake Eyre Dragon, Ctenophorus maculosus”, Herpetologica, 51, pp. 19-24.

Reimchen, T. E. (1988) “Inefficient predators and prey injuries in a population of giant stickleback”, Canadian Journal of Zoology, 66, pp. 2036-2044.

Reimchen, T. E. (1992) “Injuries on stickleback from attacks by a toothed predator (Oncorhynchus) and implications for the evolution of lateral plates”, Evolution, 46, pp. 1224-1230.

Schoener, T. W. (1979) “Inferring the properties of predation and other injury-producing agents from injury frequencies”, Ecology, 60, pp. 1110-1115.

Smuts, B. B. & Smuts, R. W. (1993) “Male aggression and sexual coercion of females in nonhuman primates and other mammals: Evidence and theoretical implications”, Advances in the Study of Behavior, 22, pp. 1-63.


Notas:

1 Kingorami (2009) “Wildebeest escape”, YouTube.com [referencia: 21 de febrero de 2013].

2 Person, A. M. (1975) The northern interior grizzly bear Ursus arctos L., Ottawa: Information Canada, pp. 39-42.

3 Porter, V. & Brown, N. (1990 [1985]) The complete book of ferrets, New ed. London: Pelham, pp. 67-79

4 animaldocumentary (2010) “Mother gazelle defend her fawn versus baboon”, YouTube.com [referencia: 23 de febrero de 2013].

5 McKinney, Frank & Evarts, Susan (1998) “Sexual coercion in waterfowl and other birds”, Ornithological Monographs, 49, pp. 163-195.

6 Connor, R. & Vollmer, N. (2009) “Sexual coercion in dolphin consortships: A comparison with chimpanzees”, in Muller, M. N., & Wrangham, R. W. (eds.) Sexual coercion in primates and humans: An evolutionary perspective on male aggression against females, Cambridge: Harvard University Press, p. 218.

7 Bailey, R.; Seymour, N. & Stewart, G. (1978) “Rape behavior in blue-winged teal”, Short Communications, 95, pp. 188-190.

8 MacKinney, F. & Evans, S. (1997) “Sexual coercion in watefowl and other birds”, op. cit.

9 Bexton, S. & Robinson, I. (2003) “Hedgehogs”, in Mullineaux, E.; Best, R. & Cooper, J.E. (eds.) BSAVA manual of wildlife casualties, Quedgeley: British Small Animal Veterinary Association Year, pp. 49-65.

9 Beer, J.V. & Ogilvie, M.A. (1972) “Mortality”, in Scott, P. & The Wildfowl Trust (eds.) The swans, London: Michael Joseph, pp. 125-142.

10 Bush. M. (1986) “Laparoscopy and Surgery”, in Fowler, M.E. (ed.) Zoo & wild animal medicine, 2nd ed., Philadelphia: WB Saunders & Co., pp. 253-261.

11 Macdonald, J. W.; Goater, R.; Atkinson, N.K. & Small, J. (1990) “Further causes of death in Scottish swans (Cygnus spp.)”, State Veterinary Journal, 44, pp. 81-93.

12 Schmidt, M. (1986) “Elephants (Proboscidae)”, in Fowler, M.E. (ed.) Zoo & wild animal medicineop. cit., pp. 883-923.

13 Evans, G. H. (1910) Elephants and their diseases: A treatise on elephants, Rangoon: Government Press.

14 du Toit, J. G. (2001) Veterinary care of african elephants, Pretoria: Novartis and south African Veterinary Foundation.

15 Lascalles, B. D. X. (1996) “Advances in control of pain in animals”, The Veterinary Annual, 36, pp. 1-15.

16 Ver, por ejemplo, Curio, E. (1976) The ethology of predation, Berlin: Springer Verlag. Martín, J.; de Neve, L.; Polo, V. & Fargallo, J. A. (2006) “Health-dependent vulnerability to predation affects escape responses of unguarded chinstrap penguin chicks”, Behavioral Ecology and Sociobiology, 60 (6), pp. 778-784. Penteriani, V.; Delgado, M. M.; Bartolommei, P.; Maggio C.; Alonso-Álvarez, C. & Holloway, J. (2008) “Owls and rabbits: predation against substandard individuals of an easy prey”, Journal of Avian Biology, 39, pp. 215-221.

17 Miller, M. W.; Swanson, H. M.; Wolfe, L. L.; Quartarone F. G.; Huwer, S. L.; Southwick, C. H. & Lukacs, P. M. (2008) “Lions and prions and deer demise”, PLoS ONE, 3, e4019 [referencia: 13 de febrero de 2013].

18 Wildpro (2011) “Ruminant pain management”, Wildpro.twycrosszoo.org [referencia: 28 de enero de 2013]; Wildpro (2011) “Managing foot-and-mouth disease”, Wildpro.twycrosszoo.org [referencia: 28 de enero de 2013]; Wildpro (2011) “Elephant disease management”, Wildpro.twycrosszoo.org [referencia: 30 de enero de 2013].

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