Resilvestración (rewilding) en el Reino Unido

Resilvestración (rewilding) en el Reino Unido

15 Ene 2026

El término “resilvestración” (rewilding) abarca múltiples interpretaciones. Se ha caracterizado por ser utilizado de forma maleable, adaptándolo en función de los objetivos específicos de cada proyecto.1 Esta falta de uniformidad en su aplicación es ampliamente reconocida como causa de interpretaciones erróneas de la resilvestración, tanto en la práctica como en las políticas públicas.2 Hay quienes han propuesto que sería más apropiado considerarla parte del campo ya establecido de la restauración ecológica.3

Durante la década de 1980 en América del Norte, el concepto surgió con el nombre inicial wilderness recovery,4 y ha obtenido reconocimiento global desde entonces.5 En las primeras etapas esta práctica se centró en proteger y recuperar la biodiversidad nativa mediante la creación de extensas redes de áreas protegidas interconectadas, diseñadas de manera principal para salvaguardar las especies fundamentales y sus interacciones tróficas.6

Un primer modelo de resilvestración identificó tres elementos fundamentales: grandes áreas centrales protegidas, conectividad ecológica y especies fundamentales.7 Este modelo se modificó con posterioridad al incorporar aspectos como la resiliencia climática,8 la compasión9 y la coexistencia.10

La resilvestración se ha vuelto cada vez más popular en el Reino Unido en los últimos años. Organizaciones conservacionistas y grupos políticos han apoyado la reintroducción de especies. Escocia ha sido particularmente activa en este ámbito. Si bien las traslocaciones (traslado de animales de un lugar a otro) han beneficiado a animales en algunos casos, como veremos a continuación, la reintroducción de especies silvestres revela un patrón preocupante: prioriza de manera sistemática a los ecosistemas e ignora los intereses de los seres sintientes. Analizaremos esto con más detalle en las siguientes secciones.

Castores: cuando la traslocación realmente ayuda

Los conflictos iniciales entre castores e intereses agrícolas dieron lugar a numerosas licencias de control letal. Pero los programas de traslocación cambiaron la situación: en 2020 se mató a 115 castores,11 cifra que se redujo a 23 entre abril de 2024 y marzo de 2025;12 el número de castores traslocados pasó de 3213 a 7914 durante el mismo período. Aunque todavía hay ámbito de mejora, en este caso se han evitado las muertes de decenas de animales cada año.

En octubre de 2025, la Comisión Escocesa de Bienestar Animal publicó una guía.15 Este documento representa algo verdaderamente pionero: un marco gubernamental que considera de manera explícita el bienestar de los animales salvajes en la planificación de traslocaciones. La guía reconoce lo siguiente: “Sin una consideración adecuada en todas las etapas del proceso de traslocación, existe el riesgo de que se comprometa el bienestar animal.”16 También recomienda el uso del modelo de los cinco dominios17 para evaluar el impacto en el bienestar.18

Sin embargo, no debemos considerar esto como una muestra de que la reintroducción de especies silvestres prioriza a los animales. La estrategia con los castores enfatiza los beneficios para el ecosistema. La mejora de la biodiversidad es el objetivo principal. El hecho de que los castores individuales se beneficien al no morir es algo más fortuito —por ejemplo, por ser más eficaz para lograr objetivos ambientales— que intencional. Los objetivos principales siguen siendo la restauración ecológica y la gestión de conflictos debido a los intereses humanos. Los beneficios para los castores son un efecto secundario afortunado, y no la fuerza impulsora.

La reintroducción de grandes depredadores

Si bien esta medida redundó en el beneficio de los castores, existen otras propuestas en el ámbito de la resilvestración, como la reintroducción de grandes depredadores, que exponen el conflicto fundamental entre conservacionistas y antiespecistas. La reciente campaña de reintroducción del lince ilustra claramente esta tensión.

El Partido Verde Escocés ha abogado de manera activa por la reintroducción de linces. Ariane Burgess (portavoz del partido para Asuntos Rurales) propuso una enmienda19 a la Natural Environment (Scotland) Bill20 para facilitar el regreso de esa especie.

Varias organizaciones conservacionistas han formado la alianza Lynx to Scotland para impulsar este objetivo.21 En enero de 2026 se lanzó una importante consulta en Highland y Moray, que llegó a aproximadamente 89 000 hogares y planeó la organización de 42 reuniones públicas. La consulta sugiere que la región podría albergar hasta 250 linces, con una liberación inicial de unos 20 animales a lo largo de varios años.22

Perjuicios que estas medidas provocan a los animales

La reintroducción del lince generaría sufrimiento a un gran número de animales. Sin embargo, las propuestas de reintroducción minimizan o ignoran por completo esta consecuencia.

Daños a las presas

Si esta medida se lleva a cabo, miles de ciervos y otros animales serán cazados, perseguidos, heridos y matados por los linces. Cada caso de depredación conlleva un sufrimiento enorme. El acecho por parte de depredadores genera miedo y estrés a las víctimas. Muchas presas no mueren de manera rápida, sino que sufren durante largos periodos de tiempo. Las crías separadas de sus progenitores experimentan angustia, y pueden morir de hambre o cazadas a su vez por depredadores. Los animales que sobreviven a un ataque pueden sufrir heridas dolorosas que se infectan o les impiden alimentarse.

Además, en lugar de pastar de manera libre en zonas abiertas, las poblaciones de ciervos se esconderían en lugares donde los linces no puede verlos con facilidad, acabando por alimentarse de otras plantas menos abundantes y menos nutritivas. La dinámica biológica resultante se denomina “ecología del miedo”.23

Así lo afirman de manera clara organizaciones que apoyan la reintroducción de especies silvestres, como Rewilding Britain:

“Los grandes depredadores, como los lobos y los linces, son una parte importante de nuestros ecosistemas. Modifican el comportamiento de las presas mediante la llamada ecología del miedo. A través de heces, orina o rasguños, los linces dejan marcas de olor que anuncian su presencia. Esto mantiene a los animales en movimiento, lo que ayuda a evitar el sobrepastoreo y permite el establecimiento de árboles jóvenes y otra vegetación.

Los linces también cazan directamente corzos, que abundan en gran parte de Gran Bretaña. Cazan ungulados más grandes, como ciervos rojos o renos, cuando escasean otras presas. También se alimentan de zorros, conejos, liebres, roedores y aves. Los cadáveres que dejan los linces proporcionan alimento a otras especies y ayudan a fertilizar el suelo al descomponerse.”24

Daños a los animales traslocados

Las propuestas realizadas hasta el momento implicarían el traslado de linces desde la Europa continental a Escocia.

Los linces trasladados experimentarían un estrés considerable durante el viaje. Estos animales se enfrentarían al trauma de la captura, al estrés durante el transporte y al reto de adaptarse a un territorio desconocido, estableciéndose en entornos que nunca han conocido.

Aumento del sufrimiento en la naturaleza

Los proyectos de resilvestración implican en general el incremento del sufrimiento total al expandir e intensificar paisajes donde dicho sufrimiento es endémico.

La mayoría de animales salvajes mueren jóvenes, a menudo de manera dolorosa. El hambre, las enfermedades, la exposición a la intemperie, la depredación y las lesiones son comunes en la naturaleza. La inmensa mayoría de los animales salvajes tienen vidas cortas y llenas de problemas.25 La competencia genera estrés crónico. La selección natural favorece los rasgos que mejoran el éxito reproductivo, no los que minimizan el sufrimiento. De hecho, las especies que tienen muchas crías a las que dedican pocos cuidados experimentan tasas de mortalidad particularmente altas, resultando en que la mayoría de individuos mueren poco después de nacer.

La divergencia entre ecologismo y antiespecismo

Como hemos visto, la resilvestración en el Reino Unido pone de relieve una tensión fundamental: la divergencia entre ecologismo y antiespecismo.

El ecologismo considera el valor de los animales únicamente —o principalmente— como un componente de sistemas más amplios. Según esta perspectiva, los animales solo importan en la medida en que contribuyen a la viabilidad de las poblaciones, al funcionamiento de los ecosistemas o a la preservación de la biodiversidad. La muerte de un ciervo por depredación no es un problema de bienestar, sino la restauración de la dinámica natural. Desde esta perspectiva, el sufrimiento de las presas no se considera un problema, sino tan solo un factor determinante del funcionamiento saludable de los ecosistemas.

El antiespecismo, por su parte, argumenta que el valor de los animales reside en ser individuos sintientes con intereses propios. Cada animal puede sufrir o disfrutar con independencia del papel que ese individuo desempeñe en la dinámica general del ecosistema. El antiespecismo argumenta que esto es lo importante. La experiencia de un ciervo al ser cazado importa porque es sintiente, es decir, capaz de sentir miedo, dolor y angustia, y no porque la depredación contribuya o no a las funciones del ecosistema.

Estas prioridades divergentes llevan a recomendaciones políticas que pueden ser radicalmente diferentes. Como podemos ver, desde el ecologismo se aboga por la resilvestración, la reintroducción de depredadores y la expansión de los paisajes naturales. Desde el antiespecismo se plantean inquietudes sobre el sufrimiento que estos proyectos pueden generar y se cuestiona si el objetivo de restauración de ecosistemas puede justificar la causa o la perpetuación del sufrimiento de los animales.

Conclusión

La resilvestración en el Reino Unido se ha convertido en una importante estrategia de conservación. Si bien el programa de traslocación de castores ha aportado beneficios al reducir el control letal, esto no debería eclipsar el patrón general de pensamiento ecologista que predomina en las iniciativas dominantes de resilvestración.

Quienes defienden la resilvestración minimizan, ignoran o incluso celebran de manera activa el sufrimiento de los animales implicados (los traslocados y los que serán cazados y matados), así como la expansión de espacios donde el sufrimiento es endémico, considerando todo ello como restauración de “procesos naturales”.

La reciente guía de reintroducción de especies silvestres del Gobierno de Escocia26 es positiva y representa un reconocimiento gubernamental pionero de la importancia del bienestar de los animales salvajes. Sin embargo, este marco sigue teniendo un alcance reducido y no ha logrado limitar de manera significativa los planes de reintroducción de especies silvestres cuando el interés de los seres sintientes entra en conflicto con el ecologismo.


Lecturas recomendadas

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Notas

1 Jørgensen, D. (2015) “Rethinking rewilding”, Geoforum, 65, pp. 482-488.

2 Pettorelli, N.; Barlow, J.; Stephens, P. A.; Durant, S. M.; Connor, B.; Schulte to Bühne, H.; Sandom, C. J.; Wentworth, J. & Toit, J. T. du (2018) “Making rewilding fit for policy”, Journal of Applied Philosophy, 55, pp. 1114-1125 [referencia: 6 de enero de 2026].

3 Hayward, M. W.; Scanlon, R. J.; Callen, A.; Howell, L. G.; Klop-Toker, K. L.; Di Blanco, Y.; Balkenhol, N.; Bugir, C. K.; Campbell, L.; Caravaggi, A.; Chalmers, A. C.; Clulow, J.; Clulow, S.; Cross, P.; Gould, J. A.; Griffin, A. S.; Heurich, M.; Howe, B. K.; Jachowski, D. S.; Jhala, Y. V. & Weise, F. J. (2019) “Reintroducing rewilding to restoration–Rejecting the search for novelty”, Biological Conservation, 233, pp. 255-259.

4 Carver, S.; Convery, I.; Hawkins, S.; Beyers, R.; Eagle, A.; Kun, Z.; Van Maanen, E.; Cao, Y.; Fisher, M.; Edwards, E. R.; Nelson, C.; Gann, G. D.; Shurter, S.; Aguilar, K.; Andrade, A.; Ripple, W. J.; Davis, J.; Sinclair, A.; Bekoff, M.; Noss, R.; Foreman, D.; Pettersson, H.; Root-Bernstein, M.; Svenning, J.-C.; Taylor, P.; Wynne-Jones, S.; Featherstone, A. W.; Fløjgaard, C.; Stanley-Price, M.; Navarro, L. M.; Aykroyd, T.; Parfitt, A. & Soulé, M. (2021) “Guiding principles for rewilding”, op. cit.

5 Johns, D. (2019) “History of rewilding: Ideas and practice”, in Pettorelli, N.; Durant, S. & Toit, J. du (eds.) Rewilding, Cambridge: Cambridge University Press, pp. 12-33.

6 Power, M. E.; Tilman, D.; Estes, J. A.; Menge, B. A.; Bond, W. J.; Mills, L. S.; Daily, G.; Castilla, J. C.; Lubchenco, J. & Paine, R. T. (1996) “Challenges in the quest for keystones: Identifying keystone species is difficult—but essential to understanding how loss of species will affect ecosystems”, Bioscience, 46, pp. 609-620.

7 Soulé, M. E. (1999) “An unflinching vision: Networks of people for networks of wildlands”, Wild Earth, 9 (4), pp. 38-46.

8 Carroll, C. & Noss, R. F. (2020) “Rewilding in the face of climate change”, Conservation Biology, 35, pp. 155-167 [referencia: 8 de enero de 2026]

9 Bekoff, M. (2014) Rewilding our hearts: Building pathways of compassion and coexistence, Novato: New World Library. Kopnina, H.; Leadbeater, S. & Cryer, P. (2019) “Learning to rewild: Examining the failed case of the Dutch ‘New Wilderness’ Oostvaardersplassen”, International Journal of Wilderness, 25, pp. 72-89 [referencia: 7 de enero de 2026]

10 Johns, D. (2019) “History of rewilding: Ideas and practice”, op. cit.

11 NatureScot (2021) “Beaver management report for 2020”, NatureScot, August [referencia: 7 de enero de 2026].

12 NatureScot (2025) “Beaver management report: 01 April 2024 to 31 March 2025”, NatureScot [referencia: 7 de enero de 2026].

13 Beaver Trust (2021) “Beaver management report for 2020”, NatureScot, op. cit.

14 NatureScot (2025) “Beaver management report: 01 April 2024 to 31 March 2025”, op. cit.

15 Scottish Animal Welfare Commission (2025) Wild animal translocations: Animal welfare risk assessment guidance, Edinburgh: The Scottish Animal Welfare Commission Secretariat [referencia: 7 de enero de 2026].

16 Ibid., p. 4.

17 Mellor, D. J. (2017) “Operational details of the Five Domains Model and its key applications to the assessment and management of animal welfare”, Animals, 7 (8), 60 [referencia: 7 de enero de 2026].

18 Scottish Animal Welfare Commission (2025) Wild animal translocations: Animal welfare risk assessment guidance, op. cit.

19 Scottish Parliament (2025) Natural Environment (Scotland) Bill [referencia: 7 de enero de 2026].

20 Scottish Greens (2025) “Scotland should reintroduce wild Lynx: Greens call for reintroduction of Lynx”, Scottish Greens, 14 Nov 2025 [referencia: 7 de enero de 2026].

21 SCOTLAND: The Big Picture (2020) “Lynx to Scotland”, SCOTLAND: The Big Picture [accessed on 7 January 2026].

22 Campsie, A. (2026) “90,000 homes across Highland and Moray asked views on return of lynx”, The Scotsman, 6th January 2026 [referencia: 7 de enero de 2026].

23 Horta, O. (2015 [2010]) “Contra la ética de la ecología del miedo: por un cambio en los fines de la intervención en la naturaleza”, Revista Latinoamericana de Estudios Críticos Animales, 2 (1), pp. 61-85 [referencia: 13 de enero de 2026].

24 Rewilding Britain (2024) “Eurasian lynx: Lynx lynx”, Rewilding Britain [referencia: 7 de enero de 2026].

25 For extensive discussion of suffering in wild populations, see: Ng, Y. K. (1995) “Towards welfare biology: Evolutionary economics of animal consciousness and suffering”, Biology and Philosophy, 10, pp. 255-285; Horta, O. (2010) “Debunking the idyllic view of natural processes: Population dynamics and suffering in the wild”, Télos, 17 (1), pp. 73-88 [referencia: 7 de enero de 2026].

26 Scottish Animal Welfare Commission (2025) Wild animal translocations: Animal welfare risk assessment guidance, op. cit.