La Jornada Mundial por el Fin del Especismo, conocida coma WoDES (por las siglas en inglés: World Day for the End of Speciesism) es un evento mundial anual que tiene lugar la última semana de agosto. Su objetivo es aumentar la concienciación sobre el especismo.
Organizaciones de todo el mundo participan en WoDES, cada una de ellas realizando aportaciones desde su posición concreta en la lucha contra el especismo. Este año Ética Animal decidió centrarse en analizar la explotación de los insectos y algunas cuestiones relacionadas.
¿Alguna vez te has parado a pensar cuántos insectos hay en el mundo? ¿Son seres sintientes los insectos? ¿Los tratamos de manera justa? En este texto exploraremos estas y otras cuestiones relacionadas.
La sintiencia es la capacidad de tener experiencias, incluyendo el disfrute, el dolor y otras sensaciones. La sintiencia es lo que convierte a un ser en alguien, y también lo que lo hace ser capaz de sufrir perjuicios y obtener beneficios.
Como veremos a continuación, cada vez más estudios confirman la sintiencia de los insectos. Aunque muchas especies aún no han sido estudiadas (hay millones de ellas), tenemos evidencias importantes sobre insectos de varias especies. Desde la ciencia se generalizan estos hallazgos a especies estrechamente relacionadas. Este ya es el procedimiento estándar en relación con la sintiencia de otros animales, incluyendo vertebrados y otros invertebrados, como los crustáceos decápodos.1 Es decir, si los animales de ciertas especies fueran sintientes, habría buenas razones para, al menos, conceder el beneficio de la duda a los animales de especies estrechamente relacionadas en el árbol evolutivo.
Estas son las principales evidencias encontradas en relación con la sintiencia de los insectos:
Pregunta para reflexionar: si los insectos muestran señales de que son sintientes, ¿cómo debería esto modificar nuestras decisiones que les afectan?
El uso de insectos para diversos fines ha crecido mucho en los últimos años:
Veamos algunos ejemplos de datos:
Preguntas para reflexionar: Si estas cifras son mucho mayores que, por ejemplo, la suma de la cantidad de mamíferos y aves explotados, ¿por qué casi nadie, ni siquiera activistas por los animales, habla de ello? ¿Es porque no lo saben? ¿Porque no les importa? ¿Por alguna cuestión estratégica? ¿Cuáles serían las causas de esta falta de consideración hacia los insectos?
Los insectos explotados viven en espacios aún más pequeños (en proporción a su tamaño) que otros animales explotados.10 Imagina vivir en un espacio del tamaño de un armario durante toda la vida.
Antes de ser matados, los insectos pasan por procesos que probablemente les causan un gran sufrimiento:11
Con independencia del sufrimiento, la explotación perjudica a los insectos porque son matados, privándoles de las experiencias positivas que podrían tener si siguieran con vida.12
Pregunta importante: Si fueras un insecto, ¿cómo te sentirías al pasar por estos procesos? ¿Te parecería justo sufrir y perder la vida para que haya quienes disfruten de unos minutos de placer? ¿El hecho de que fueras pequeño marcaría alguna diferencia moralmente relevante?
Si los insectos son capaces de experimentar sensaciones, entonces el sufrimiento y la muerte de billones de ellos es un problema enorme. El número de víctimas es mucho mayor que el provocado por otras formas de explotación animal.
Los seres humanos podrían elegir alimentos y tejidos que no provocan la explotación de insectos. Esto demuestra que la explotación de insectos es una práctica arbitraria, ya que perjudica a quienes sufren el mayor perjuicio.13
Imagina que no supieras si vas a nacer siendo un ser humano o un insecto. ¿Te mostrarías a favor de un un mundo en el que se explota a los insectos? Probablemente no, dado que existiría la posibilidad de que tu fueras uno de ellos. Esto demuestra que quienes defienden la explotación lo hacen solo porque saben que no serán sus víctimas. Si es así, entonces esta práctica vulnera el principio de imparcialidad.14
La explotación de los insectos se defiende en ocasiones con el argumento de que los animales con cerebros menos complejos tienen poca capacidad para sufrir.
Primera respuesta: Aunque sintieran poco dolor, seguirían siendo gravemente perjudicados por su explotación, ya que estarían sufriendo y perdiendo sus vidas.
Segunda respuesta: En realidad es posible que los insectos sientan de manera bastante intensa. La capacidad de experimentar dolor ha prevalecido a lo largo de la historia evolutiva porque es un rasgo que motiva a quienes lo poseen a evitar peligros.15 Los animales con cerebros más grandes tienen otras formas de motivación (como el razonamiento, por ejemplo). Pero los animales con cerebros más pequeños dependen más de la intensidad del dolor y el placer para sobrevivir.16 La presión evolutiva puede, por lo tanto, hacer que en realidad sean animales capaces de experimentar sensaciones de manera muy intensa.
Como señaló el psicológo Richard D. Ryder: “Las experiencias de los insectos pueden ser más simples que las nuestras, pero ¿son menos intensas? Quizás el dolor primitivo que siente una oruga al ser aplastada sea mayor que nuestros sufrimientos más sofisticados”.17
Hay quienes argumentan que los placeres intelectuales son más valiosos18 y que, como los insectos supuestamente no son capaces de experimentar este tipo de placeres, la muerte no les supone un gran perjuicio.
Respuesta:
Aunque se demostrara que los placeres intelectuales son más valiosos (si bien esta idea es cuestionable), ello no implicaría que quienes son incapaces de disfrutar de placeres intelectuales sufran un escaso perjuicio por morir. Lo que habría que demostrar para fundamentar esta conclusión no es que los placeres intelectuales son más valiosos, sino que los placeres no intelectuales tienen escaso valor.
Pero cuando pensamos en nuestra propia vida, nos damos cuenta de que los placeres simples (estar cerca de quienes queremos, comer, divertirnos o relajarnos) nos resultan muy importantes. Por lo tanto, la muerte puede perjudicar gravemente a alguien al impedirle experimentar esos placeres, incluso si es incapaz de disfrutar de placeres intelectuales. Esto ya es ampliamente aceptado en el caso de seres humanos que, debido a situaciones congénitas, accidentes o enfermedades, no poseen las capacidades cognitivas típicas de otros seres humanos.
Aunque diéramos menos importancia moral a los insectos, eso no justificaría explotarlos. ¿Por qué?
Primero: Dar menos importancia a alguien no implica de manera necesaria que su explotación esté justificada. Podría haber razones para evitar su explotación, incluso si ese alguien tuviera menos importancia.
Segundo: El número de insectos explotados es tan enorme que, aunque cada uno de ellos contara mucho menos, deberíamos dar gran importancia a su situación.19
Ejemplo: Si cada ser humano contara muchas más veces que cada insecto, deberíamos seguir dando una gran importancia a la situación de los insectos, porque el número de ellos que son explotados es enormemente superior al de la población humana.
Observación: Esto no significa que haya motivos para dar menos importancia a los insectos. Solo muestra que, aunque los hubiera, seguiría siendo una cuestión muy importante. Ahora bien, si deben recibir la misma consideración, entonces la importancia de protegerlos es aún mayor.20
Si todos los seres que pueden sufrir importan, entonces la explotación de los insectos es uno de los problemas más importantes a los que nos enfrentamos, ya que el número de víctimas es simplemente enorme.
1 Sobre esto, ver Birch, J.; Burn, C.; Schnell, A.; Browning, H. & Crump, A. (2021) Review of the evidence of sentience in cephalopod molluscs and decapod crustaceans, London: The London School of Economics and Political Science, pp. 8-9 [referencia: 13 de agosto de 2025].
2 Kaas, J. H. (ed.) (2016) Evolution of nervous systems, Amsterdam: Elsevier.
3 European Food Safety Authority (2005) “Opinion of the Scientific Panel on Animal Health and Welfare (AHAW) on a request from the Commission related to the aspects of the biology and welfare of animals used for experimental and other scientific purposes”, EFSA Journal, 3, 292 [referencia: 13 de agosto de 2025]. Mendl, M.; Paul, E. S. & Chittka, L. (2011) “Animal behaviour: Emotion in invertebrates”, Current Biology, 21, pp. R463-R465 [referencia: 7 de agosto de 2025]. Adamo, S. A. (2016) “Do insects feel pain? A question at the intersection of animal behaviour, philosophy and robotics”, Animal Behaviour, 118, pp. 75-79.
4 Polilov, A. A. (2012) “The smallest insects evolve anucleate neurons”, Arthropod Structure & Development, 41, pp. 29-34.
5 Kaiser, M. (2015) “Neuroanatomy: Connectome connects fly and mammalian brain networks”, Current Biology, 25, pp. R416-R418 [referencia: 9 de agosto de 2025].
6 Gronenberg, W. & López-Riquelme, G. O. (2004) “Multisensory convergence in the mushroom bodies of ants and bees”, Acta Biologica Hungarica, 55, pp. 31-37. Collett, M. & Collett, T. S. (2018) “How does the insect central complex use mushroom body output for steering?”, Current Biology, 28, pp. R733-R734 [referencia: 2 de agosto de 2025]. Barron, A. B. & Klein, C. (2016) “What insects can tell us about the origins of consciousness”, Proceedings of the National Academy of Sciences, 113, pp. 4900-4908 [referencia: 13 de agosto de 2025]. Klein, C. & Barron, A. B. (2016) “Insects have the capacity for subjective experience”, Animal Sentience: An Interdisciplinary Journal on Animal Feeling, 1 (9) [referencia: 13 de agosto de 2025].
7 Rowe, A. (2020) “Global cochineal production: Scale, welfare concerns, and potential interventions”, Effective Altruism Forum, Feb 11 2020 [referencia: 13 de agosto de 2025]
8 Rowe, A. (2020) “Insects raised for food and feed — global scale, practices, and policy”, Rethink Priorities [referencia: 13 de agosto de 2025].
9 Rowe, A. (2021) “Silk production: Global scale and animal welfare issues”, Rethink Priorities, June, 29 2020 [referencia: 13 de agosto de 2025].
10 Ética Animal (2021) “El uso de insectos como comida”, Ética Animal [referencia: 14 de agosto de 2025].
11 Ibid. International Platform of Insects for Food and Feed (2024) IPIFF guide on good hygiene practices for European Union (EU) producers of insects as food and feed, Brussels: International Platform of Insects for Food and Feed, pp. 57-78 [referencia: 1 de agosto de 2025].
12 Se puede encontrar un análisis detallado sobre el daño que causa la muerte a los animales no humanos en Cunha, L. C. (2025) “Os animais e o dano da morte: uma investigação sobre o dano da morte e sua magnitude”, Senciência e ética: perguntas e respostas [referencia: 13 de agosto de 2025].
13 Para obtener una explicación sobre el principio que subyace a este razonamiento, ver Singer, P. (2009 [1993]) Ética práctica, Tres Cantos: Akal, cap. 3.; Cunha, L. C. (2021) Uma breve introdução à ética animal, Curitiba: Appris, pp. 61-66.
14 Rowlands, M. (2009 [1998]) Animal rights: Moral, theory and practice, 2nd ed., New York: Palgrave Macmillan, pp. 118-175.
15 Sobre esto (pero utilizando como ejemplo el caso de los decápodos), ver Gherardi, F. (2009) “Behavioural indicators of pain in crustacean decapods”, Annali dell´Istituto Superiore di Sanita, 45, pp. 432-438.
16 Sobre esto, ver Animal Ethics (2021) “The development of sentience in juvenile animals”, Animal Ethics, 15 Sep 2021 [referencia: 14 de agosto de 2025].
17 Ryder, R. (2002) Painism: A modern morality, London: Open Gate, p. 64.
18 Ver, por ejemplo: Mill, J. S. (1984 [1861]) El utilitarismo, Madrid: Alianza, cap. 2. Ver también Singer, P. (2009 [1993]) Ética práctica, op. cit.
19 Sobre este argumento, ver Vinding M. (2019) “On insects and lexicality”, Magnus Vinding, August 27 [referencia: 13 de agosto de 2025].
20 Para una argumentación detalladas sobre la importancia de esta cuestión, ver Cunha L. C. (2023) “A situação dos insetos: o quão importante é essa questão?”, Revista de Filosofia Aurora, 35 [referencia: 13 de agosto de 2025].