El uso de insectos como comida

A finales del siglo XX se consumían insectos en más de 100 países.1 Sin embargo, a lo largo de los últimos años se ha producido un aumento de las granjas de insectos y otros artrópodos terrestres, como los arácnidos, para la elaboración de alimentos. En los últimos años se han destinado inversiones privadas por un valor superior a 25 millones de dólares a la promoción de las granjas de insectos, y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha dedicado 1,45 millones de dólares a proyectos de proteínas elaboradas con insectos desde 2014.2

Esta práctica se une a otros usos de los insectos con fines muy diversos. Estos incluyen, entre otros, la obtención de miel y otros productos obtenidos de las abejas, para la producción de seda, como fuente de polinización, para el control biológico de plagas, para la elaboración de fibra3 o para la produccción de energía.4

Dados los criterios que tenemos para considerar si un ser es sintiente, en particular la presencia de un sistema nervioso que pueda procesar información, es razonable concluir que un gran número de animales invertebrados, incluyendo a los insectos, sean sintientes. Esto hace que prácticas que les causan daños tan notables, como su explotación para su consumo como comida, sean muy cuestionables. Ello es así, en particular, debido a que su reducido tamaño hace que el número de animales empleados en tales prácticas sea realmente enorme.

 

El consumo de insectos en distintos lugares

La diversidad en los insectos empleados como comida es muy amplia, incluyendo a escarabajos, cucarachas, orugas, abejas, hormigas, saltamontes, langostas, grillos, cigarras, termitas, libélulas, moscas y otros. Los lepidópteros (fundamentalmente mariposas) son consumidos casi siempre en su estadio larval. Los himenópteros, tanto en estadio larval como pupal. Los escarabajos, tanto en su estadio larval como adulto. Y los ortópteros, hemípteros y termitas, en su estadio adulto de manera habitual.5

El uso de estos animales como comida se ha dado de manera tradicional en diversas zonas:

  • Las orugas y termitas son los insectos consumidos de manera más habitual en África. El consumo de orugas es más frecuente en las estaciones lluviosas, si bien su disponibilidad puede variar en función del país y de las condiciones climáticas.6 La mayor parte de los insectos que se consumen son capturados.7
  • En los países asiáticos se consumen entre 150 y 200 especies de insectos, teniendo una cierta extensió el uso de picudos rojos como alimento.8 Se han observado las siguientes tendencias: el consumo de gusanos de seda (en estadio de pupa) está relativamente extendido en la India; un gran número de especies de insectos se consumen en Tailandia, país en el que dicho consumo se ha empleado como reclamo turístico; en China se lleva a cabo la cría masiva de hormigas Polyrhachis vicina y larvas de moscas domésticas; en Japón se ha producido un consumo tradicional de saltamontes del arroz (principalmente de la especie Oxya yezoensis, pero también de la especie Oxya japonica) para la elaboración de un plato llamado inago, que se obtiene al freir estos animales y sazonarlos con salsa de soja, si bien también está extendido el consumo de larvas de abejas y avispas; y en Corea del Sur se ha producido un aumento en el consumo de saltamontes del arroz (de la especie Oxya velox), si bien es también tiene lugar el consumo de gusanos de seda (en estadio de pupa).
  • En Australia existe el consumo de larvas de polillas, que en los últimos años, se han empleado como reclamo turístico; mientras que en Papúa Nueva Guinea el insecto cuyo consumo más habitual es el picudo rojo, hasta el punto de que se organizan festivales centrados en el consumo de dicho animal.
  • En ciertas zonas de América Latina existe el consumo de los siguientes animales, aunque sea minoritario: en partes de México se consumen escamoles (larvas de hormigas güijeras Liometopum apiculatum), abejas sin aguijón (del género Melipona, Scaptotrigona y Trigona), crías de avispas, gusanos de maguey (larvas de lepidópteros que se crían en las pencas del agave, en concreto de las especies Hypopta agavis y Aegiale hesperiaris), y más de veinte especies de saltamontes y langostas); en Colombia, existe el consumo de hormigas de la especie Atta laevigata; en Brasil, el de abejas y hormigas Atta laevigata;9 y en Ecuador escarabajos blancos en los meses de octubre y noviembre.10

En Europa, así como en otros países como EEUU, no existe una tradición de consumo de estos productos, pero, la financiación de las granjas de insectos va en aumento. Ello podría llevar a que la oferta de este tipo de alimentos crezca, y a la extensión de campañas fomentando dicho consumo.11 La estrategia pasa por su incorporación a la fabricación de alimento para animales no humanos en un primer momento, y para el consumo humano después. En cuanto a este último, hay empresas que están poniendo a la venta productos que contienen invertebrados entre sus ingredientes, pero que lo disimulan, como polvo de proteína de insectos, hamburguesas, pastas, curry, piruletas, paté, galletas, pan y barritas energéticas.12 En la actualidad es posible encontrar productos elaborados con insectos en Reino Unido,13 Alemania,14 Bélgica, Holanda, Suiza, España,15 Canadá y Estados Unidos.16

Además de lo anterior, hay que señalar que las cochinillas se usan para la elaboración de colorantes. Estos insectos producen ácido carmínico con el objetivo de evitar ser depredados por otros insectos. El ácido carmínico puede extraerse del cuerpo y de los huevos de estos animales, y es mezclado con sales de aluminio y calcio para elaborar el colorante cormín, también denominado cochinilla, E-120, C.I. 75470, Natural Red 004, NR 4 o Crimson Lake. Los principales países productores de este colorante son Chile, Ecuador, Perú, Bolivia y las Islas Canarias. Entre 2000 y 2006 la producción aumentó más del doble debido a su uso creciente en la industria alimentaria, en alimentos como yogures de fresa (además de usarse para tejidos y medicamentos).17 Se calcula que es necesario matar a más de 27.000 cochinillas para obtener un kilo de este colorante.18

 

Granjas de insectos

Los animales invertebrados terrestres son muy pequeños. Esto lleva a que tratar las heridas o enfermedades a nivel individual sea extremadamente caro. Por ejemplo, si un grillo sufriera una enfermedad o fuera herido en una granja, no sería tratado.19

El rechazo que se da en muchos países con respecto al consumo de insectos supone que muchos países no cuenten con abundante legislación sobre la cría de estos animales para dicho fin. No obstante, a lo largo de los últimos años, en parte debido a la promoción y la defensa del consumo de insectos por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura20 y otras instituciones,21 el consumo ha aumentado. En el Reglamento de la Unión Europea relativo a la incorporación de nuevos alimentos se incluyen los insectos, por lo que su comercialización para consumo humano está vigente desde el 1 de enero de 2018.22 También en la Unión Europea los insectos destinados al consumo de seres humanos o de otros animales tienen el estatus legal de “animales de granja”. Sin embargo, no les resulta de aplicación la legislación que sí afecta a los animales vertebrados que viven en granjas.23 Esto hace que la desprotección legal de los insectos sea incluso mayor que la que sufren animales como cerdos, vacas y aves.

Hay quienes afirman que el sufrimiento de los insectos y otros artrópodos en las granjas es inferior al que pueden experimentar los animales vertebrados argumentando que los primeros estarían más acostumbrados a vivir en espacios reducidos. No obstante, el espacio asignado a los insectos en las granjas es extremadamente pequeño, y menor al que tienen otros animales en proporción a su tamaño, hasta el punto de que es habitual encerrarlos en recipientes, contenedores, cajas y jaulas sin ningún tipo de iluminación.

Para alimentar a estos animales se usan tanto alimentos de origen vegetal como alimentos de origen animal (peces, productos elaborados con la sangre de animales no rumiantes, fosfato dicálcico y tricálcido, proteínas hidrolizadas, gelatina y colágeno de animales no rumiantes, huevos, lácteos, miel y grasa).24 Esto supone que la cría de animales vertebrados terrestres contribuye a la muerte de un gran número de otros animales.

 

Cómo se mata a los insectos usados para comida

Hay que tener en cuenta que es habitual la muerte de insectos en las granjas antes de lo previsto (algo que sucede también comúnmente en el mundo salvaje). De hecho, el 99% de los grillos alimentados con desechos alimentarios y paja muere en tres meses.25

Sabemos poco sobre la manera en que los animales invertebrados experimentan el dolor, y sobre qué estímulos les resultan dolorosos. Además, es difícil conseguir que estos animales pierdan la consciencia. Por ello, no es realmente posible asegurar que los diversos métodos de darles muerte sean indoloros.26

Como norma general, se siguen determinadas prácticas horas antes de que los animales sean sacados de dichos habitáculos para matarlos. Los gusanos de la harina y los grillos son dejados sin alimento entre 12 y 24 horas, mientras que en el caso de las larvas de las moscas domésticas se reduce la concentración de oxígeno en un contenedor cerrado.

Para extraer los animales de los habitáculos se emplean métodos manuales o mecánicos. En el caso de las larvas es habitual el uso de máquinas vibratorias, mientras que los grillos son extraídos con dispositivos verticales (apiladores, tubos de cartón o bandejas de huevos).

Después de ser extraídos, se suministra un tratamiento a los animales. El más habitual es el enfriamiento de los mismos a temperaturas cercanas a los 0ºC, que los mantiene vivos, además de inmovilizarlos. Esto se lleva a cabo en el caso de animales como las larvas de hormigas soldado negras, los gusanos de la harina y los grillos.27

Los animales son matados empleando diferentes métodos, como la congelación, la inmersión en agua caliente, el uso de microondas, los túneles de infrarrojos o la trituración. En el caso de los gusanos de la harina y los grillos, es habitual para ello el uso de agua caliente o de vapor de agua, mientras que las hormigas soldado negras son trituradas o sumergidas en agua a una temperatura superior a 80ºC.

Hay animales que son matados mediante congelación, usando métodos como criogenización, fluidización y refrigeración por impacto (impingment) mediante el uso de dióxido de carbono, nitrógeno líquido o aire frío. Antes de la congelación, los animales se enfrían para inmovilizarlos.28

 

El cuestionamiento del especismo como forma de evitar que se dañe a los animales invertebrados

Como hemos visto, el número de invertebrados terrestres destinados al consumo humano va en aumento. La explotación y muerte de los animales invertebrados ocurre debido a que sus intereses no son tenidos en cuenta por prejuicios especistas.

El consumo de estos animales ha sido defendido desde posiciones ecologistas.29 Este es un ejemplo más de la oposición entre estas posiciones y las centradas en la defensa de los animales. La cría y el consumo de animales invertebrados son rechazables, al perjudicar a estos en la medida en que sus intereses no son tenidos en consideración. De hecho, como ya se ha indicado arriba, debido a elevadísimo número, podemos estar hablando de los animales afectados en mayor medida por su uso a manos humanas.


Lecturas recomendadas

Carere, C. & Mather, J. (eds.) (2019) The welfare of invertebrate animals, Dordrecht: Springer.

Dobermann, D.; Swift, J. A. & Field, L. M. (2017) “Opportunities and hurdles of edible insects for food and feed”, Nutrition Bulletin, 42, pp. 293-308.

Elwood, R. W. (2011) “Pain and suffering in invertebrates?”, ILAR Journal, 52, pp. 175-184.

Erens, J.; Haverkort, F.; Kapsomenou, E. & Luijben, A. (2012) A bug’s life: Large-scale insect rearing in relation to animal welfare, Wageningen: Wageningen University & Research.

Gahukar, R. T. (2011) “Entomophagy and human food security”, International Journal of Tropical Insect Science, 31, pp. 129-144.

Horvath, K.; Angeletti, D.; Nascetti, G. & Carere, C. (2013) “Invertebrate welfare: An overlooked issue”, Annali dell’Istituto Superiore di Sanità, 49, pp. 9-17 [referencia: 28 de septiembre de 2019].

La Barbera, F.; Verneau, F.; Amato, M. & Grunert, K. (2018) “Understanding Westerners’ disgust for the eating of insects: The role of food neophobia and implicit associations”, Food Quality and Preference, 64, pp. 120-125.

Jongema, Y. (2017) “List of edible insects of the world”, Wageningen University & Research [referencia: 21 de septiembre de 2019].

Klein, C. & Barron, A. B. (2016) “Insects have the capacity for subjective experience”, Animal Sentience, 53, 1 (9) [referencia: 14 de enero de 2019].

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Knutsson, S. (2016) “Reducing suffering amongst invertebrates such as insects”, Wild Animal Suffering Research, May [referencia: 21 de septiembre de 2019].

Shelomi, M. (2015) “Why we still don’t eat insects: Assessing entomophagy promotion through a diffusion of innovations framework”, Trends in food science & technology, 45, pp. 311-318.

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Veldkamp, T.; Duinkerken, G. van; Huis, A. van; Lakemond, C. M. M.; Ottevanger, E.; Bosch, G. & Boekel, M. A. J. S. van (2012) Insects as a sustainable feed ingredient in pig and poultry diets – A feasibility study, Lelystad: Wageningen UR Livestock Research [referencia: 2 de septiembre de 2019].

Yen, A.L. (2009) “Edible insects: Traditional knowledge or western phobia?”, Entomological research, 39, pp. 289-298.

Yen, A. L. (2015) “Insects as food and feed in the Asia Pacific region: current perspectives and future directions”, Journal of Insects as Food and Feed, 1, pp. 33-55.


Notas

1 MacEvilly, C. (2000) “Bugs in the system”, Nutrition Bulletin, 25, pp. 267-268.

2 Huis, A. van; Itterbeeck, J. van; Klunder, H.; Mertens, E.; Halloran, A.; Muir, G. & Vantomme, P. (comps.) (2013) Edible insects: Future prospects for food and feed security, Rome: Food and Agriculture Organization of the United Nations [referencia: 19 de septiembre de 2019], p. 10.

3 Rossman, S. (2018) “2019 food trends: Cricket powder, edible insect start-ups spark love for bugs”, USA Today [referencia: 21 de septiembre de 2019].

4 Myers, M. L. & Barnard, D. L. (1998) “Apicultura, cría de insectos y producción de seda”, en Stellman, J. M. (ed.) Enciclopedia de salud y seguridad en el trabajo, Madrid: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 70.38 [referencia: 28 de septiembre de 2019].

5 Un ejemplo de ello es el proyecto InDIRECT, que ha recibido financiación por parte de la Unión Europea.

6 Vantomme, P.; Göhler, D. & N’Deckere-Ziangba, F. (2004) “Contribution of forest insects to food security and forest conservation: The example of caterpillars in Central Africa”, ODI Wildlife Policy Briefing, 3 [referencia: 2 de octubre de 2019].

7 Mutungi, C.; Irungu, F. G.; Nduko, J.; Mutua, F.; Affognon, H.; Nakimbugwe, D.; Ekesi, S. & Fiaboe, K. K. M. (2017) “Postharvest processes of edible insects in Africa: A review of processing methods, and the implications for nutrition, safety and new products development”, Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 59, pp. 276-298.

8 Johnson, D. V. (2010) “The contribution of edible forest insects to human nutrition and to forest management”, en Durst, P. B.; Johnson, D. V.; Leslie, R. N. & Shono, K. (eds.) (2010) Forest insects as food: Humans bite back, Bangkok: Food and Agriculture Organization of the United Nations [referencia: 3 de octubre de 2019], pp. 5-22.

9 Huis, A. van; Itterbeeck, J. van; Klunder, H.; Mertens, E.; Halloran, A.; Muir, G. & Vantomme, P. (comps.) (2013) Edible insects: Future prospects for food and feed security, op. cit., p. 18.

10 DeFoliart, G. R. (1999) “Insects as food: Why the western attitude is important”, Annual Review of Entomology, 44, pp. 21-50, pp. 23-40.

11 Existen organizaciones que trabajan a nivel privado para la defensa y promoción del sector de la producción de insectos, como International Platform of Insects for Food and Feed (IPIFF).

12 Melgar‐Lalanne, G.; Hernández‐Álvarez, A.-J. & Salinas‐Castro, A. (2019) “Edible insects processing: Traditional and innovative technologies”, Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety, 18, pp. 1166-1191 [referencia: 29 de septiembre de 2019].

13 Horton, H. (2018) “Edible insects hit UK supermarkets as Sainsbury’s stocks bug grub”, The Telegraph, 17 November [referencia: 23 de septiembre de 2019].

14 The Straits Times (2018) “German start-up puts insect burgers on supermarket shelves”, ST Food, Apr 23 [referencia: 1 de octubre de 2019].

15 Europa Press (2018) “Carrefour lanza una gama de nuevos alimentos elaborados con insectos, entre ellos pasta y snacks”, epeconomía.es, 30/05/2018 [referencia: 28 de septiembre de 2019].

16 Huis, A. van; Itterbeeck, J. van; Klunder, H.; Mertens, E.; Halloran, A.; Muir, G. & Vantomme, P. (comps.) (2013) Edible insects: Future prospects for food and feed security, op. cit., pp. 29-30.

17 Melgar‐Lalanne, G.; Hernández‐Álvarez, A.-J. & Salinas‐Castro, A. (2019) “Edible insects processing: Traditional and innovative technologies”, op. cit.

18 Tomasik, B. (2016) “Insect suffering from silk, shellac, carmine, and other insect products”, Essays on Reducing Suffering , Feb [referencia: 1 de octubre de 2019].

19 Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2019) “Insect for food and feed”, fao.org [referencia: 22 de septiembre de 2019].

20 Carpendale, M. (2019) “Thoughts on the welfare of farmed insects”, Effective Altruism Forum, 8th May [referencia: 15 de septiembre de 2019].

21 Waugh, R. (2012) “Four legs good, six legs better? EU to spend 3 million Euros to promote eating insects ‘as alternative source of protein’”, Daily Mail Online, 30 January [referencia: 22 de septiembre de 2019].

23 International Platform of Insects for Food and Feed (IPIFF) (2019) Guide on good hygiene practices for European Union (EU) producers of insects as food and feed, Brussels: IPIFF [referencia: 21 de septiembre de 2019], pp. 15-16.

24 Ibid., p. 15.

25 Lundy, M. E. & Parrella, M. P. (2015) “Crickets are not a free lunch: Protein capture from scalable organic side-streams via high-density populations of Acheta domesticus”, PLOS ONE, April 15 [referencia: 23 de septiembre de 2019].

26 Carpendale, M. (2019) “Thoughts on the welfare of farmed insects”, op. cit.

27 International Platform of Insects for Food and Feed (IPIFF) (2019) Guide on good hygiene practices for European Union (EU) producers of insects as food and feed, op. cit., pp. 36-39.

28 Ibid., pp. 49-51.

29 Dennis G. A. B. O.; Itterbeeck, J. van; Heetkamp, M. J. W.; Brand, H.; Joop, J. A. van L & Huis, A. van (2010) “An exploration on greenhouse gas and ammonia production by insect species suitable for animal or human consumption”, PLOS ONE, 5 (12) [referencia: 29 de septiembre de 2019]. Premalatha, M.; Abbasi, T.; Abbasi, T. & Abbasi, S. A. (2011) “Energy-efficient food production to reduce global warming and ecodegradation: The use of edible insects”, Renewable and Sustainable Energy Reviews, 15, pp. 4357-4360. Huis, A. van; Itterbeeck, J. van; Klunder, H.; Mertens, E.; Halloran, A.; Muir, G. & Vantomme, P. (comps.) (2013) Edible insects: Future prospects for food and feed security, op. cit., pp. 59-64. Suzuki, D. (2018) “Save the planet; eat an insect”, David Suzuki Foundation, February 8 [referencia: 29 de septiembre de 2019].