Un artículo sobre la consideración de los animales en la política

22 Apr 2018

El término “política” no se refiere simplemente al sistema de partidos políticos, elecciones, sesiones parlamentarias y cuestiones similares. Se refiere más bien a cómo una sociedad se organiza para lograr sus objetivos. Se refiere a cómo está distribuido el poder en una sociedad, de qué manera se toman las decisiones y cómo se abordan los asuntos de justicia y temas relacionados. Y más allá de esto, esencialmente se refiere a lo que una sociedad debería aspirar a lograr.

Si los argumentos contra el especismo son correctos, esto significa que un objetivo importante que las instituciones políticas deberían perseguir es el de salvaguardar los intereses de los animales no humanos, esforzándose por asegurar que éstos sean garantizados y no frustrados.

Podríamos pensar que es imposible para las sociedades políticas imponer medidas para garantizar la plena consideración de los animales no humanos, porque los únicos individuos que pueden votar en nuestras sociedades son los seres humanos. Pero esto no es así. Las sociedades políticas actualmente garantizan el respeto hacia los niños y niñas, personas adultas sin capacidades cognitivas complejas o personas sin ciudadanía que no tienen derecho a voto. No existe razón por la que no se pueda hacer lo mismo con los animales no humanos.

Este nuevo artículo examina esta cuestión en detalle, explicando cómo los intereses de los animales no humanos pueden ser tenidos en cuenta en la teoría política, y explica por qué la política no debe referirse solo a los intereses humanos sino que, al contrario, debe atender a los intereses de todos los seres sintientes.

Los animales y la política

Es verdad que quienes tienen el poder en una sociedad son también quienes deciden qué objetivos intentará conseguir esa sociedad, por lo que el destino de los animales no humanos está en última instancia en manos de seres humanos. Pero a medida que aumente una posición crítica con el especismo, seguiremos trabajando para que los intereses de los animales no humanos sean tenidos en cuenta.