Negligencia de alcance: los errores al calcular el número de quienes necesitan nuestra ayuda

Piensa en la cantidad de animales que son mil millones de animales. Ahora piensa en un billón. La segunda cifra es considerablemente mayor. Sin embargo, a mucha gente le resulta difícil hacerse una idea de la magnitud de tal diferencia. Este es un ejemplo de cómo solemos fallar al estimar correctamente lo que debemos hacer en situaciones que involucran a grandes cantidades de individuos.

Esto se debe a un sesgo cognitivo llamado negligencia de alcance, también conocido como insensibilidad de alcance. Significa que no nos damos cuenta del alcance real de ciertas cantidades. De este modo, cuando comparamos dos cantidades diferentes podemos fallar al estimar la diferencia entre ambas. Esto suele pasar cuando las cantidades son muy grandes.

La negligencia de alcance implica que la gente no adapte sus valoraciones de ciertos asuntos en proporción de su magnitud o de su escala.[1] Esto afecta particularmente a nuestras opiniones sobre la ayuda que debemos ofrecer a los animales dadas las cifras masivas de su sufrimiento y muerte.

La negligencia de alcance ocurre, probablemente, debido a nuestra inhabilidad para visualizar o, en su defecto, imaginar, estas enormes cantidades. Cuando no somos capaces de visualizar una situación donde una gran cantidad de individuos necesitan nuestra ayuda, tenemos que tratar de entenderla a un nivel cuantitativo más abstracto. Esto no suele producir fuertes reacciones emocionales, como las que podemos sentir cuando ayudamos a una cantidad particular de individuos que sí somos capaces de visualizar. Sin embargo, desde un punto de vista ético se ha argumentado que tener una leve implicación emocional puede llevar a fallos a la hora de reaccionar.[2] Por esto, la negligencia de alcance puede contribuir a decisiones poco óptimas en situaciones donde el objetivo es mejorar la situación del mayor número posible de individuos.[3] De hecho, muchas veces estas decisiones resultan ser bastante malas.

Un ejemplo: ¿cuánto pagarías para salvar a cierto número de animales?

En el estudio original que evaluó este fenómeno, se les preguntó a diferentes grupos de gente cuánto pagarían para salvar de ahogarse en aguas contaminadas con petróleos a un grupo de 2.000 aves, otro de 20.000 aves, y otro de 200.000 aves,. Asumiendo que la intención de la gente era realmente ayudar a tantas aves como fuera posible, deberían valorar cada una de sus vidas de manera equitativa. Si estuvieran reflexionando sobre el asunto con total claridad, sería de esperar que pagaran 10 veces más por salvar al segundo grupo que por salvar al primero, y 100 veces más por salvar al tercero. Sin embargo, los resultados mostraron que la voluntad de pagar no se incrementó en proporción al número de pájaros que se salvarían.[4] Por un lado, las personas participantes estaban dispuestas a pagar 80$ para salvar a 2.000 aves. Por otro, estaban dispuestas a pagar 78$ por salvar a 20.000. Esto son 2$ menos por salvar a 18.000 individuos más. Finalmente, estas personas se mostraron dispuestas a pagar 88$ para salvar a 200.000. Esto es, solamente 8$ más por ayudar a 180.000 aves más. Estos datos sugieren que las personas que participaron valoraban menos individualmente a cada aves cuantas más aves fueran salvadas (4, 0,39 y 0,044 céntimos, respectivamente).

Este es un claro caso de negligencia de alcance. El hecho de que las personas participantes solamente estuvieran dispuestas a pagar 80$ para salvar a un grupo de 2.000 aves resulta problemático por sí solo. Además, la negligencia de alcance que mostraron es particularmente preocupante, viendo cómo llegaba a afectar a su juicio moral cuando se les presentaban grandes cantidades de individuos que necesitaban nuestra ayuda.

Una explicación psicológica de este sesgo

Una explicación de cómo se produce la negligencia de alcance tiene que ver con la frecuencia con la que representamos cosas cuando queremos entenderlas, lo que se conoce como heurística de la representatividad (la heurística se refiere a las formas de resolver problemas fácilmente, especialmente cuando tenemos que tomar una decisión, debido a lo que se conoce como “atajos mentales”). La heurística de la representatividad describe la tendencia de las personas a imaginar un ejemplo simple y normal del tipo de problema que se les presenta, en lugar de imaginarse todos los detalles específicos del caso en cuestión, lo cual sería mucho más complejo. Como toda la heurística, esto puede ser un atajo mental útil, ya que reduce problemas a una escala más manejable, simplificando nuestro procesamiento de la información y los esfuerzos de toma de decisión.

Sin embargo, como muestra el ejemplo descrito anteriormente, este mecanismo puede ser inapropiado en muchas situaciones. En el ejemplo, las personas tendían a imaginar o visualizar aproximadamente la misma cantidad, de modo que su empatía natural se veía estimulada prácticamente en el mismo grado por todas ellas (a pesar de las significativas diferencias existentes).[5]

Si la única intención de una persona es sentirse bien, o evitar sentirse mal, a través de comportamientos altruistas (como las donaciones de caridad), no tienen como incentivo comprobar si realmente están haciendo algo positivo o si solamente aparentan que lo hacen –porque, en resumidas cuentas, sienten lo mismo en ambos casos–.[6] Además, enfrentarse a una gran cantidad de sufrimiento puede llevar a lo que se conoce como colapso de la compasión, un mecanismo de defensa que reduce o elimina nuestra sensibilidad ante los daños que sufren otros seres cuando nos muestran cantidades masivas de su sufrimiento.[7] Como resultado, la gente tiende a no llevar a cabo el esfuerzo cognitivo de adaptarse a la negligencia de alcance.

Dicho esto, parte del problema puede consistir en que sencillamente muchas personas no son conscientes de su sesgo, lo cual significa que sí adaptarían sus decisiones si estuviesen informadas de la existencia del mismo.[8]

Además, debido al papel fundamental de las emociones en las intuiciones morales y los procesos de toma de decisiones,[9] se ha demostrado que concienciar de manera emocional sobre las víctimas individuales de grandes cantidades de sufrimiento aumenta el éxito de la creación de conciencia. También se ha demostrado que las historias personales y las imágenes visuales motivan más a ayudar que solamente usar figuras numéricas y estadísticas abstractas. Estas vívidas descripciones de individuos necesitados pueden resultar útiles para mantener avivadas las emociones cuando estamos hablando de grandes números de individuos.[10] Esta es una forma de intentar ajustar el activismo a la existencia de sesgos cognitivos. Sin embargo, resulta problemática, ya que no siempre seremos capaces de hacerlo. Por ejemplo, puede que no tengamos la capacidad de proporcionar tales historias a la hora de considerar nuevas formas de sufrimiento que pueden suceder en el futuro.

La negligencia de alcance y nuestro fracaso al ayudar a animales salvajes necesitados

La negligencia de alcance es especialmente problemática cuando nos predispone en contra de ayudar a animales que viven en el mundo salvaje. Existe una cantidad astronómica de sufrimiento que tiene lugar constantemente en el mundo natural. Por ejemplo, la principal estimación del número de insectos en el mundo salvaje es de 1018.[11] La mayoría de estos animales muere una muerte muy dolorosa en sus primeros días de vida. Esta cantidad de sufrimiento es tal que hace palidecer la que solemos imaginar cuando pensamos sobre este asunto.

Para reaccionar de manera correcta a estas magnitudes, debemos prepararnos para adaptar nuestra reacción emocional inicial, basándonos en nuestro entendimiento abstracto de la cantidad. Por ejemplo, podemos tratar de imaginar el número más alto de insectos que podamos y después intentar recordar que el problema es mucho mayor de lo que podamos imaginar.

Tener a todo el mundo en el mismo grado de consideración

Al sufrimiento equivalente de cada individuo debería dársele la misma consideración. Lamentablemente, sin embargo, la valoración de las vidas individuales y del sufrimiento se guía muchas veces por intuiciones morales que son influidas en gran medida por mecanismos no racionales y emociones que pueden llevarnos a juicios parciales. Como hemos visto aquí, uno de estos mecanismos es la negligencia de alcance.

Por lo tanto, no podemos confiar solamente en nuestros procesos de toma de decisiones más inmediatos cuando hacemos juicios morales que afecten a grandes cantidades de individuos. Debemos tener todo esto en cuenta e intentar ajustar los errores que cometeremos en nuestra toma de decisiones debido a este sesgo.

Lecturas recomendadas:

Baron, J. & Greene, J. (1996) “Determinants of insensitivity to quantity in valuation of public goods: Contribution, warm glow, budget constraints, availability, and prominence”, Journal of Experimental Psychology: Applied, 2, pp. 107-125.

Bruers, S. (2016) “A rational approach to improve worldwide well-being”, The Rational Ethicist, februari 12 [accessed on 20 May 2017].

Bruers, S. (2017) “Moral illusions and wild animal suffering neglect”, The Rational Ethicist, juli 20 [accessed on 18 May 2017].

Cameron, C. D. & Payne, B. K. (2011) “Escaping affect: How motivated emotion regulation creates insensitivity to mass suffering”, Journal of Personality and Social Psychology, 100, pp. 1-15.

Carson, R. T. & Mitchell, R. C. 1995) “Sequencing and nesting in contingent valuation surveys”, Journal of Environmental Economics and Management, 28, pp. 155-173.

Desmeules, R.; Bechara, A. & Dubé, L. (2008) “Subjective valuation and asymmetrical motivational systems: Implications of scope insensitivity for decision making”, Journal of Behavioral Decision Making, 21, pp. 211-224.

Dickert, S.; Västfjäll, D.; Kleber, J. & Slovic, P. (2015) “Scope insensitivity: The limits of intuitive valuation of human lives in public policy”, Journal of Applied Research in Memory and Cognition, 4, pp. 248-255 [accessed on 16 May 2017].

Erick, S. F. & Fischhoff, B. (1998) “Scope (in)sensitivity in elicited valuations”, Risk Decision and Policy, 3, pp. 109-123.

Fetherstonhaugh, D.; Slovic, P.; Johnson, S. & Friedrich, J. (1997) “Insensitivity to the value of human life: A study of psychophysical numbing”, Journal of Risk and Uncertainty, 14, pp. 238-300.

Kogut, T.; Slovic, P. & Västfjäll, D. (2015) “Scope insensitivity in helping decisions: Is it a matter of culture and values?”, Journal of Experimental Psychology: General, 144, pp. 1042-1052.

Notas:

[1] Kahneman, D. & Tversky, A. (eds.) (2000) Choices, values and frames, Cambridge: Cambridge University Press.

[2] Small, D. A.; Loewenstein, G. & Slovic, P. (2007) “Sympathy and callousness: The impact of deliberative thought on donations to identifiable and statistical victims”, Organizational Behavior and Human Decision Processes, 102, pp. 143-153.

[3] Baron, J. & Szymanska, E. (2011) “Heuristics and biases in charity”, in Oppenheimer, D.M. & Olivola, C. Y. (eds.) The science of giving: Experimental approaches to the study of charity, New York: Psychology Press, pp. 215-235.

[4] Kahneman, D.; Ritov, I.; Schkade, D.; Sherman, S. J. & Varian, H. R. (1999) “Economic preferences or attitude expressions?: An analysis of dollar responses to public issues”, Journal of Risk and Uncertainty, 19, pp. 203-235.

[5] Hsee, C. K. & Rottenstreich, Y. (2004) “Music, Pandas, and Muggers: On the Affective Psychology of Value”, Journal of Experimental Psychology: General, 133, pp. 23-30.

[6] Dickert, S.; Västfjäll, D.; Kleber, J. & Slovic, P. (2012) “Valuations of human lives: Normative expectations and psychological mechanisms of (ir)rationality”, Synthese, 189, suppl. 1, pp. 95-105.

[7] Slovic, P. (2007) “‘If I look at the mass I will never act’: Psychic numbing and genocide”, Judgment and Decision Making Journal, 2, pp. 79-95 [accessed on 15 May 2017].

[8] Caviola, L.; Faulmüller, N.; Everett, J. A. C.; Savulescu, J. & Kahane, G. (2014) “The evaluability bias in charitable giving: Saving administration costs or saving lives?”, Judgment and Decision Making, 9, pp. 303-315 [accessed on 9 May 2017].

[9] Haidt, J. (2001) “The emotional dog and its rational tail: A social intuitionist approach to moral judgment”, Psychological Review, 108, pp. 814-834.

[10] Slovic, P.; Zionts, D.; Woods, A.K.; Goodman, R. & Jinks, D. (2013) “Psychic numbing and mass atrocity”, in Shafir, E. (ed.) The behavioral foundations of public policy, Princeton: Princeton University Press, pp. 126-142.

[11] Tomasik, B. (2015) “The importance of wild-animal suffering”, Relations: Beyond Anthropocentrism, 3, pp. 133-152 [accessed on 20 May 2017].