Justicia para todo el mundo: lo que el velo de ignorancia nos enseña sobre una sociedad justa

Si pudieras ser quien quisieras, ¿quién serías? ¿Dónde vivirías? ¿Cómo te ganarías la vida? ¿Cómo conseguirías ayuda si la necesitaras?

Hay ciertas condiciones de tipo general sobre cómo podría ser nuestra vida que todo el mundo preferiría. Si se nos da a elegir, la mayoría probablemente elegiríamos unas condiciones para poder llevar adelante nuestra vida que nos permitieran poder actuar como nos gustaría, evitar aquello que nos hace sufrir e intentar ser felices. Por otra parte, quizás habría quien querría también haber nacido en una posición privilegiada o económicamente acomodada, siendo por ejemplo descendiente de alguna familia rica o con contactos políticos.

¿Pero qué pasaría si te tocara de manera aleatoria la posición que fueses a tener en la sociedad? Imagina que no tuvieras ningún control sobre la posición que ocuparías en esta nueva sociedad. En tal situación, podrías acabar teniendo dinero o ser pobre, podrías ser hombre o mujer, parte de un grupo privilegiado o discriminado… Imagina ahora que, dado este condicionante, tuvieras la capacidad de elegir la clase de sociedad que fuese esa nueva sociedad en la que vivirías. Probablemente querrías que tal sociedad fuese tan justa y equitativa como fuese posible, debido al riesgo de estar en una situación muy desfavorecida.

Hacerse estas preguntas es parte de un experimento mental en filosofía práctica, que apela a un “velo de ignorancia“ bajo el cual ponemos nuestro conocimiento de la situación en el que estamos. El objetivo de este consiste en ayudarnos a pensar sobre cómo sería una sociedad realmente justa. Esto implica que nos imaginemos un escenario en el cual tuviéramos que crear las estructuras políticas y sociales en las que viviríamos. En esta sociedad imaginaria que estaríamos creando, no sabríamos qué posición ocuparíamos. ¿Cómo querríamos que fuese el mundo si supiéramos que podríamos nacer en la peor posición social posible? ¿Qué elegiríamos si estuviéramos pensando en lo buenas o lo malas que podrían ser nuestras vidas en tal sociedad?

En la filosofía contemporánea, esta posición en la que elegimos la sociedad que preferiríamos en una situación de incertidumbre acerca de nuestro propio lugar en ella se conoce como “la posición original”. Debido al velo de ignorancia, en esta posición no conoceríamos nuestra clase, género, color de piel, estatus económico, o cualquier otro aspecto sobre quién seríamos. Este experimento mental está pensado para ayudarnos a pensar en cuál sería un sistema justo.[1]

La idea de la posición original se usa normalmente como una herramienta para pensar sobre la justicia en sociedades exclusivamente humanas. Pero no hay razón para pensar que sólo deberíamos considerar las posibles situaciones en las que se encuentren los seres humanos. Esto sería arbitrario. La razón por la que otorgamos consideración moral a los seres humanos es porque sus vidas pueden ser buenas o malas dependiendo de su situación, y porque pueden recibir daños o beneficios en función de lo que hagamos. Pero esto no es solamente aplicable a los seres humanos. Todos los animales sintientes pueden tener experiencias buenas y malas en sus vidas. Para actuar justamente, tenemos que incluir a todos los seres sintientes.[2]

¿Cómo sería una sociedad basada en unos principios aceptados imparcialmente si se incluyeran a todos los animales sintientes? Se estima que en la actualidad los seres humanos matan cada año a cerca de 70.000 millones de mamíferos y aves, a posiblemente más de dos billones de peces y a al menos 1011 invertebrados. Además, se calcula que el número de otros seres sintientes en el planeta podría oscilar entre 1018 y 1020.[3] Y solamente hay cerca de 6 mil millones de seres humanos. De modo que lo más probable es que, en la situación que describe la posición original, acabarías siendo un animal no humano.

Si no supieras a qué especie pertenecerías, ¿cómo crearías esta nueva sociedad? ¿Qué normas introducirías, y qué leyes elegirías con respecto al tratamiento que los seres humanos dan a los animales no humanos?

Si hubiera bastantes posibilidades de que nacieras como una vaca criada en una granja (al fin y al cabo, hay más vacas que seres humanos), ¿legalizarías que las granjas pudieran confinar y matar vacas por su leche, carne o piel? Si pudieras convertirte en una ballena o un delfín, ¿legalizarías que los parques temáticos pudieran encerrarte en una minúscula piscina (comparable a encerrar a un ser humano en una bañera), dejándote acceder a una piscina más grande solo si realizas trucos en un sitio en el que tendrías que aguantar un ruido continuo tan intenso que podría acabar llevándote a la locura? ¿Y qué pasaría si fueras un ciervo? ¿Crearías una sociedad que tiene a los ciervos en tan poca consideración que pudiera establecer una política en la que se les deje morir de hambre o ser blanco de los disparos con el fin de preservar una especie de planta en peligro de extinción? ¿Y qué hay de la posibilidad de ser un chimpancé que se muere de Ébola mientras los seres humanos discuten si merece la pena o no el coste de salvarlo? ¿O un animal que se muere de hambre en la naturaleza, cuya vida podría ser fácilmente salvada con intervención humana, pero donde la sociedad considerara la “autonomía” de los animales salvajes más importante que su bienestar?

Muchos seres sufren porque son explotados o sencillamente ignorados. Esta es la sociedad que habitamos hoy. Pero no tiene por qué ser así. Podemos rechazar el especismo que caracteriza a la sociedad actual. Puede resultar difícil imaginarnos una sociedad donde todos los seres sean respetados, pero esto no quiere decir que no podamos actuar ahora para crear esta sociedad. Hubo un tiempo en el que el sufragio femenino y la abolición de la esclavitud humana parecían imposibles. Hacer lo que es justo como sociedad requiere que las personas que la habitan tomen posiciones en defensa de aquellos seres que no pueden hacerlo por si mismos. Está en nuestras manos trabajar hacia una sociedad mejor para los animales no humanos.

Lecturas adicionales

Dombrowski, D. A. (1998) “Rawls and Animals”, International Journal of Applied Philosophy, 12 (1), pp. 63-77.

Elliot, R.(1984) “Rawlsian Justice and non-human animals”, Journal of Applied Philosophy, 1 (1), pp. 95-106

Nussbaum, M. C. (2006) Frontiers of justice: Disability, nationality, species membership, Cambridge: Harvard University Press.

Tanner, J. (2011) “Rowlands, Rawlsian justice and animal experimentation”, Ethical Theory and Moral Practice, 14 (5), pp. 569-587.

VanDeVeer, D. (1979) “On beasts, persons and the original position”, The Monist, 62, pp. 368-377.

Notas

[1] Rawls, J. (1999 [1971]) A theory of justice, rev. ed., Cambridge: Harvard University Press.

Ver también Harsanyi, J. (1955) “Cardinal welfare, individualistic ethics, and interpersonal comparisons of utility”, Journal of Political Economy, 63, pp. 309-321.

[2] Rowlands, M. (2009 [1998]) Animal rights: Moral, theory and practice, 2nd ed., New York: Palgrave Macmillan.

[3] Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura – FAO (2017) “Ganadería primaria”, FAOSTAT – Datos sobre alimentación y agricultura,  Mood, A. e Brooke, P. (2010) “Estimating the number of fish caught in global fishing each year”, Fishcount.org.uk; Mood, A. e Brooke, P. (2012) “Estimating the number of farmed fish killed in global aquaculture each year”, Fishcount.org.uk; Tomasik, B. (2016) “Insect suffering from silk, shellac, carmine, and other insect products”, Essays on Reducing Suffering; Tomasik, B. (2015 [2009]) “How many wild animals are there?”, Essays on Reducing Suffering.