Curso sobre el sufrimiento de los animales salvajes – Tema 21

En este capítulo veremos la importancia de la opinión pública para el desarrollo de la biología del bienestar. También veremos cómo este nuevo campo de estudio puede ser de interés para cualquiera que trabaje en el ámbito científico. Analizaremos porqué el desarrollo de la biología del bienestar dentro del mundo académico puede ayudar tanto a los animales. También veremos las razones por las que este tema de investigación está desatendido actualmente, pero que también existe un gran potencial para que esto cambie.

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Razones para promover la biología del bienestar como campo académico

En otros capítulos hemos visto la importancia de promover la investigación en biología del bienestar. Es decir, la investigación sobre la situación de los animales en el mundo salvaje desde el punto de vista de lo que puede ser bueno o malo para ellos. Esto nos ayudaría también a saber más sobre cómo podemos ayudarles. En este capítulo veremos algunos motivos para promover esta investigación en el mundo académico, en contraposición a no promoverla de ningún modo, o a hacerlo fuera del mundo académico.

En primer lugar veremos por qué el trabajo en este ámbito va en línea con lo que piensa una gran parte de la opinión pública. Luego veremos algunas razones para que quienes trabajan en el mundo académico también tengan interés en esta cuestión. Por último, analizaremos los motivos por los que quienes se preocupan por la situación de los animales en el mundo salvaje deberían apoyar este tipo de trabajo.

La preocupación por la situación de los animales en las sociedades actuales

En las sociedades actuales, la mayoría de la gente piensa que deberíamos preocuparnos por lo que les pasa a los animales. Por eso se creó la ciencia de bienestar animal como campo de estudio aplicado hace unas décadas. Este no fue tan solo el resultado de un interés académico. El desarrollo de este campo fue posible porque recibió la financiación pública necesaria. Y esto se debió a la presión de la opinión pública a favor de tener en consideración a los animales.

En las décadas transcurridas desde entonces, el interés público sobre esta cuestión no ha hecho más que aumentar. Teniendo en cuenta esto, ¿por qué motivo no se ha investigado sobre el bienestar de los animales en el mundo salvaje, cuando sí se ha hecho en el caso de los animales que viven en cautividad? Una respuesta podría ser que existen varias ideas equivocadas y confusiones sobre la vida de los animales en el mundo salvaje, que han llevado a muchas personas a creer que no hay razones para preocuparse por lo que les ocurre. La mayoría de la gente no conoce los daños que sufren estos animales, y no sabe que en el mundo salvaje es habitual que los animales se enfrenten a muertes prematuras y en muchos casos dolorosas. Igualmente, los diversos modos de darles ayuda son mayormente ignorados. Pero nada de esto supone necesariamente que no se tenga simpatía por los animales salvajes.

Por lo tanto, la preocupación pública por los animales podría ser un factor importante para establecer la biología del bienestar como un nuevo campo de estudio. El ejemplo de la ciencia de bienestar animal muestra que una actitud pública favorable podría llevar también a la creación de la biología del bienestar. Al igual que ocurre con los animales domesticados, el apoyo público podría llevar a que se diese financiación para ello. Esto supondría una oportunidad para que quienes trabajan en el ámbito científico y tienen una preocupación genuina por los animales salvajes, puedan centrarse en el desarrollo de este campo. De hecho, dada la preocupación pública por los animales domesticados, y una vez hemos visto cómo es en realidad la vida de los animales en la naturaleza, existen motivos sobrados para que la opinión pública apoye un campo que busca comprender y reducir el sufrimiento de los animales en el mundo salvaje.

Por qué la investigación sobre el bienestar de los animales puede ser de interés para quienes trabajan en la ciencia

Quienes trabajan en la ciencia de la ecología y en otras áreas relacionadas a nivel científico tienen un conocimiento mucho mayor que la mayoría de la gente sobre la situación de los animales en la naturaleza. Pueden por ello constituir otro grupo que pueda colaborar en la promoción de la investigación en este campo. Sin embargo, hay razones por las que esto no ha ocurrido hasta ahora. Quienes trabajan en el ámbito de la investigación científica lo hacen dentro de ciertos paradigmas que dictan qué líneas de investigación son apropiadas para la ciencia. Estos paradigmas afectan, entre otras cosas, a los supuestos teóricos, los métodos y las cuestiones importantes que se plantean en cada campo. En parte son de carácter teórico y conceptual, pero tienen también otro componente, referido a los objetivos últimos que se busca cumplir con tal investigación. No se trata de obtener cualquier conocimiento, sino el que indica el paradigma. Por poner un ejemplo, puede considerarse interesante saber el número total de estrellas en el universo, y no el número total de granos de arena en una playa. Mientras que en la mayoría de las sociedades existe un interés en algunas cuestiones por pura curiosidad intelectual, en muchos otros casos la investigación se lleva a cabo con el objetivo de conseguir ciertas metas. Este es el componente ético del paradigma científico, puesto que la ética se relaciona con las metas últimas que intentamos conseguir mediante nuestras acciones.

Según el paradigma prevalente en la ciencia de la ecología durante la mayor parte del siglo XX, que sigue siendo muy influyente, la promoción de los intereses humanos constituye el objetivo principal de la investigación. Asimismo, durante las últimas décadas, los objetivos conservacionistas han constituido otro fin importante de la ciencia de la ecología. Esto podría explicar al menos en parte por qué los animales no humanos no son tratados normalmente como individuos con intereses. De hecho, por lo general suelen verse solamente como partes funcionales de los ecosistemas, o como representantes de entidades abstractas como las especies o las poblaciones. Dentro de este marco de trabajo, quienes trabajan en la ciencia de la ecología en particular, y en biología de forma más general, pueden pensar que investigar acerca del bienestar de los animales individuales tiene poco interés práctico. Esto puede hacer que les cueste más ver a los animales como individuos con intereses. Debido a esto, podríamos pensar que el bienestar de los animales no sería de interés para quienes investigan en este ámbito. Pero no hay nada que haga que este no sea un problema apropiado para el estudio en biología. Más bien sucede al contrario. El hecho de que los animales tengan vidas que puedan ir peor o mejor desde el punto de vista de su propio bienestar es una de las cosas que ocurre en el mundo natural, y debería ser por ello parte de una descripción apropiada de este. Las ciencias de la vida, al igual que las demás, buscan mejorar nuestra comprensión del mundo. Si ignoramos algo importante que sucede dentro de este, como el hecho de que los animales pueden experimentar un bienestar positivo o negativo, estamos pasando por alto una parte de lo que formaría dicha comprensión. Por ello, hay razones de peso para que quienes trabajan en el ámbito científico tengan interés en estudiar los factores relacionados con el bienestar de los animales que viven en el mundo salvaje. Y quienes se dedican a la investigación sin tener interés en promover el bienestar de los animales podrían considerar que dicho conocimiento es útil para otros fines. Esto podría ocurrir en el campo científico de la ecología animal y, en particular, en el del estudio del comportamiento animal, ya que el bienestar de los animales, y en particular su sufrimiento, son factores que afectan a cómo estos se comportan. Asimismo, son también relevantes para el diseño de estudios de campo en ecología, dado que tales estudios pueden afectar al bienestar de los animales. Y, por otra parte, esto, a su vez, puede también alterar los resultados obtenidos en dichos estudios. Por ejemplo, el hecho de que se cargue a los animales con dispositivos de localización GPS relativamente grandes puede suponer que se comporten de manera diferente a como lo harían. De este modo, no se obtendrá realmente la información que se esperaba obtener sobre el comportamiento de estos animales.1

Al margen de esto, no existen motivos para que quienes trabajan a nivel científico no compartan también los valores que en las sociedades actuales tiene mucha gente hacia los animales no humanos, viéndolos como seres sintientes que deben ser moralmente considerados. O sea, no es solo que en nuestra sociedad muchas personas se preocupen por los animales, sino que sucede que algunas de ellas trabajan en el ámbito científico. Entre ellas, quienes pueden contribuir a la investigación acerca de los animales en el mundo salvaje.

Razones para promover el trabajo en biología del bienestar en el mundo académico

Distintas personas a título personal, así como organizaciones como Ética Animal, pueden llevar a cabo un trabajo importante difundiendo la idea de que el sufrimiento de los animales salvajes es una cuestión importante, que sería positivo conocer mejor. Tal trabajo de difusión puede llevarse a cabo entre personas que trabajen en el mundo académico y estudiantes, pero también entre la opinión pública en general.

Por otra parte, quienes realizan trabajo de investigación de manera independiente, o sea, sin tener una afiliación académica, pueden también trabajar en este campo, complementando lo que se hace en el ámbito universitario. Su investigación puede ser tan útil y rigurosa como es la que se puede llevar a cabo en el mundo académico. Además, las organizaciones preocupadas por la consideración moral de los animales pueden investigar cuestiones que quienes trabajan en departamentos universitarios no están realizando, en especial cuando esto implica expresar preocupaciones explícitamente éticas. Quienes trabajan en el ámbito académico tienden a evitar esto último. Eso sucede porque a veces se supone que la investigación académica debe guiarse exclusivamente por buscar “cómo son las cosas”. Pero en realidad la investigación siempre tiene ciertas motivaciones éticas de fondo. Esto ocurre cuando se investiga, por ejemplo, con el fin de conocer más sobre lo que es bueno para la salud humana, o cuando se hace con el mero fin del desarrollo del conocimiento humano, en vez de con otros objetivos distintos. Por su parte, quienes trabajan fuera del ámbito universitario no deben tener reparos en investigar cuestiones dejadas de lado en este ámbito (por no gozar de prestigio académico) si estas resultan importantes.

Dicho esto, las personas y colectivos que busquen reducir el sufrimiento de los animales salvajes pueden tener un gran impacto a día de hoy promoviendo el trabajo en biología del bienestar en el ámbito académico. De hecho, hay varias razones por las que podría ser necesario hacer esto para poder ayudar de manera significativa a los animales salvajes.

Estas razones incluyen:

(1) En primer lugar, la cantidad y la calidad de la investigación

(2) En segundo lugar, la posibilidad de que esta investigación se aplique en el diseño de políticas públicas y de proyectos concretos

(3) Y, en tercer lugar, el potencial que tiene esa investigación para lograr que la opinión pública se encuentre más informada sobre los modos de ayudar a los animales en el mundo salvaje, y para que esta sea así más favorable a que tal ayuda se preste

En lo que respecta a la calidad y la cantidad de la investigación, quienes trabajan en el mundo académico tienen acceso a diversos recursos que pueden resultarles de ayuda en la investigación en biología del bienestar. También suelen tener un alto nivel de especialización, y pueden pasar largos períodos de tiempo trabajando en problemas específicos. Además, pueden influir a otras personas en el mundo académico para que realicen un trabajo similar.

Asimismo, debemos tener en cuenta que el mundo académico y quienes forman parte de él, gozan de un gran prestigio en nuestra sociedad. Y no solo eso: su trabajo puede ser muy influyente en el diseño de políticas públicas. A la hora de planificar estas, quienes trabajan en puestos de decisión en la administración pública y gubernamental prestan especial atención a las contribuciones que se puedan hacer desde el mundo académico (en contraste con la escasa atención que pueden prestar, por ejemplo, a las personas y organizaciones implicadas en la defensa de los animales). Cuando la clase política necesita conocer la viabilidad y las implicaciones que una determinada medida podría tener, se suele preguntar a miembros de la comunidad científica y académica, más que a personas de la sociedad civil en general. Esto supone que será difícil implantar medidas políticas que ayuden a los animales salvajes si estas son rechazadas por la comunidad científica. Para que esto ocurra no será suficiente que unas pocas personas dedicadas a la investigación trabajen en este campo de manera aislada. Por el contrario, es necesario que exista un ámbito reconocido de investigación que involucre a personal académico de diferentes instituciones a nivel internacional.

Por último, quienes trabajan en el mundo académico también están en una situación muy favorable a la hora de transmitir ideas nuevas al conjunto de la sociedad. Esto se debe a su influencia general en la sociedad, así como a que en las universidades se enseñan los paradigmas científicos a las nuevas generaciones. Si la biología del bienestar de los animales se asienta en el mundo académico, acabará siendo enseñada a las nuevas generaciones que se dediquen a la investigación científica. Esto contribuirá a hacer más precisa la percepción general sobre cómo son realmente las vidas de los animales que viven en la naturaleza. Es también probable que esto ayude a aumentar la consideración moral de estos animales.

Sin embargo, esto no supone que el único trabajo necesario para establecer la biología del bienestar sea la promoción de la investigación académica en este campo. Como hemos visto, hay muchas cosas que pueden hacer las organizaciones independientes que defienden a los animales salvajes. Por ejemplo, pueden aumentar la información disponible sobre el tema, y promover que se tenga una mayor conciencia sobre él, o llevar a cabo su propia investigación sobre la situación de estos animales. Quienes investigan de manera independiente también pueden realizar un trabajo muy importante, entre otras cosas, ayudando a las organizaciones que se ocupan de esta cuestión. Pero lo visto hasta ahora indica que, si bien estas acciones son de gran importancia, el trabajo en biología del bienestar en el mundo académico parece ser crucial. De hecho, es probable que nuestros esfuerzos para mejorar la vida de los animales salvajes no tengan éxito si este no tiene lugar.


Notas

1 Linklater, W. L. y Gedir, J. V. (2011) “Distress unites animal conservation and welfare towards synthesis and collaboration“, Animal Conservation, 14, pp. 25-27¸Cattet, M. R. (2013) “Falling through the cracks: Shortcomings in the collaboration between biologists and veterinarians and their consequences for wildlife“, ILAR Journal, 54, pp. 33-40; ver también Bekoff, M. (ed.) (2013) Ignoring nature no more: The case for compassionate conservation, Chicago: University of Chicago Press; Beausoleil, N. J.; Mellor, D. J.; Baker, L.; Baker, S. E.; Bellio, M.; Clarke, A. S.; Dale, A.; Garlick, S.; Jones, B.; Harvey, A.; Pitcher, B. J.; Sherwen, S.; Stockin, K. A. y Zito, S. (2018) “‘Feelings and fitness’ not ‘feelings or fitness’–the raison d’être of conservation welfare, which aligns conservation and animal welfare objectives”, Frontiers in Veterinary Science, 5, a. 296.