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Dead gazelle lying on the ground

Desnutrición y sed en los animales salvajes

Como se explica en la página sobre el sufrimiento de los animales salvajes, las poblaciones de animales crecerán tanto como puedan hasta que factores limitantes pongan fin a su crecimiento. Por lo general, cuando el crecimiento de una población declina no se debe a que nazcan menos animales, sino a que mueren más animales. Uno de los factores más importantes que limitan el crecimiento de las poblaciones de animales es la disponibilidad de alimento. En la naturaleza las poblaciones de animales se reproducen por lo general con tasas muy elevadas. Sin embargo, muchos individuos recién nacidos mueren sencillamente por falta de alimento. Otros sobreviven en un inicio, pero mueren por falta de alimento más tarde.

La falta de alimento también lleva a la muerte de muchos animales debido a la existencia simultánea de depredación y falta de alimento. Estos dos riegos combinados reducen las posibilidad de supervivencia de los animales. ¿De qué manera se relacionan la falta de alimento y la depredación? En primer lugar, las presas intentan evitar a los animales depredadores en la medida de lo posible. Esto supone que intentarán encontrar comida en lugares donde existe un riesgo menor de animales depredadores. Por ejemplo, buscarán comida en zonas arboladas donde puedan ocultarse, en lugar de en zonas abiertas donde los animales depredadores puedan verlas más fácilmente. Esto supone que cuando no hay suficiente comida en las zonas donde se ocultan, se enfrentan al hambre y la desnutrición. Cuando esta pasa a ser severa, y los animales corren el riesgo de morir de hambre, empiezan a dejar las zonas arboladas, aumentando su vulnerabilidad a los animales depredadores. Esto lleva a un aumento en el número de muertes por depredación. Por eso la depredación y la desnutrición se combinan para limitar el crecimiento de las poblaciones de animales. La relación entre la disponibilidad de comida y la depredación ha sido estudiada en detalle, y hay muchos trabajos publicados en revistas científicas que explican cómo ocurre esto en el caso de animales muy diferentes.1

El hambre y la desnutrición también ocurren normalmente en poblaciones que no son amenazadas por animales depredadores. A veces su efecto es reducido porque las hembras que sufren desnutrición no quedan embarazadas. Sin embargo, esto no elimina el efecto que el hambre tiene en estas poblaciones. Los animales normalmente se reproducirán y harán que nazcan nuevos individuos sintientes, en un número mucho mayor que el requerido para reemplazar a sus padres. La cantidad de comida disponible para estos nuevos animales será una cuestión clave que determine cuántos sobrevivirán. Si no se cumplen los requisitos apropiados de comida para las nuevas poblaciones de animales, tendrán una mala salud y muchos no sobrevivirán. Por lo tanto, la falta de alimento es continuamente una fuente de sufrimiento para los animales salvajes.

La falta de agua también contribuye enormemente a que las tasas de mortalidad en la naturaleza sean tan elevadas. Hay dos formas principales en que la falta de agua lleva a que los animales salvajes sufran y finalmente mueran de manera dolorosa. En primer lugar, durante las épocas de sequía no hay suficientes recursos disponibles para poblaciones grandes de animales; la falta de agua puede provocar que los animales sencillamente mueran de sed.2 En segundo lugar, como ocurre en el caso de la desnutrición, algunos animales amenazados por depredadores muestran una reticencia a buscar agua debido a la amenaza depredadora; se ocultan en lugares seguros y permanecen allí hasta que se deshidratan y no pueden moverse, siendo incapaces de conseguir agua, y muriendo finalmente de sed.3

La falta de agua es una experiencia espantosa. Provoca una sensación de agotamiento provocada por una reducción en el volumen de sangre, y el cuerpo compensa la falta de agua aumentando el ritmo cardíaco y respiratorio. Esta deshidratación lleva al mareo y al colapso, y finalmente provoca la muerte.4

La sed obliga a los animales a asumir riesgos para satisfacer su profunda necesidad de agua.5 Algunos animales llegan a dejar los escondrijos a pesar de la debilidad provocada por la deshidratación. Sin embargo, están ya debilitados, lo cual hace que sean presas vulnerables en abrevaderos llenos de animales depredadores, y finalizan muriendo debido al ataque de estos de manera tan dolorosa como si hubieran muerto de sed.6

La combinación de hambre y sed acelera el proceso de deshidratación, que finaliza con la muerte. Muchos animales que viven en condiciones áridas se siguen alimentando como estrategia de supervivencia porque hay algunos fluidos en la comida. Esto permite al animal seguir vivo durante un gran período de tiempo.7 Muchos animales no sobreviven a climas hostiles sin la capacidad de tomar agua de manera directa o indirecta a través de la comida.

 

Ayudando a los animales que sufren hambre o sed

Hay muchos casos en los que se podría evitar que los animales salvajes mueran por desnutrición. Los animales suelen morir de hambre en situaciones donde podríamos alimentarlos, o tienen riesgo de sufrir deshidratación cuando la sed podría ser aliviada.8 Sin embargo, a menos que los animales en cuestión pertenezcan a una especie o subespecie considerada “valiosa para el medio ambiente,” se suele dejar que sufran sin ayudarlos.

En ocasiones se aprueban medidas con el objetivo de dejar morir de hambre a los animales de manera intencionada. Esto ocurre, por ejemplo, en el caso de las palomas urbanas. Es común que las autoridades municipales prohíban alimentarlas.

Es posible que queramos ayudar a los animales salvajes, pero puede darse el caso de que pensemos que ayudarlos tendrá un impacto muy reducido debido a la forma en que funciona la dinámica poblacional. Una de las cuestiones claves que limitan el crecimiento de las poblaciones de animales salvajes es el acceso a la comida. Si alimentos a todos los animales, y no dejamos que ninguno muera de hambre, todos se reproducirán, y su número aumentará enormente en solamente unas pocas generaciones. Pero esto no significa que tengan que prevalecer necesariamente el sufrimiento y las muertes masivas en la naturaleza. Solamente supone que cualquier solución global al problema de falta de alimento en la naturaleza deberá tener en consideración todos estos factores. Queda pendiente llevar a cabo una amplia investigación para saber cómo ayudar a los animales que viven en la naturaleza de una manera que no suponga que las cosas sean peor a largo plazo para otros animales. Lo importante a tener en cuenta aquí es que si rechazamos el especismo, y si aceptamos que deberíamos tener en consideración los intereses de los animales no humanos, debemos actuar si podemos hacerlo sin causar un daño superior al bien logrado.

Hay muchos ejemplos de intervenciones humanas con éxito para ayudar a algunos animales salvajes, incluso si a menudo los objetivos de las intervenciones no son promover el bienestar animal, sino que más bien están guiadas por fines ecológicos, como la preservación de una especie determinada. Por ejemplo, la gestión de humedales para los animales salvajes se realiza habitualmente por medio de la construcción de estanques9 o construcciones de cañaverales para la limpieza de agua.10 Esto hace que los animales de estas zonas tengan acceso al agua. Esta y otras técnicas podrían usarse para ayudar a otros animales necesitados de agua. Dichas intervenciones podrían controlarse para que no produzcan sufrimiento a más animales (por ejemplo, esto puede ocurrir si los estanques aumentan la población de insectos, por ejemplo, y debido a la dinámica poblacional, un incremento de población necesariamente lleva a un incremento en la mortalidad). A pesar de las conocidas desventajas y las limitaciones actuales de nuestro conocimiento, las técnicas actuales que ayudan a aliviar el sufrimiento de los animales salvajes muestran que podemos progresar para ayudarlos basándonos en lo que ya sabemos hasta ahora.


 

Lecturas recomendadas:

Bright, Jill L. & Hervert, J. J. (2005) “Adult and fawn mortality of Sonoran pronghorn”, Wildlife Society Bulletin, 33, pp. 43-50.

Creel, S. & Christianson, D. (2009) “Wolf presence and increased willow consumption by Yellowstone elk: Implications for trophic cascades”, Ecology, 90, pp. 2454-2466.

De Roos, A. M.; Galic, N. & Heesterbeek, H. (2009) “How resource competition shapes individual life history for nonplastic growth: ungulates in seasonal food environments”, Ecology, 90, pp. 945-960.

Hansen, B. B.; Aanes, R.; Herfindal, I.; Kohler, J. & Sæther, B.-E. (2011) “Climate, icing, and wild arctic reindeer: Past relationships and future prospects”, Ecology, 92, pp. 1917-1923.

Holmes, J. C. (1995) “Population regulation: A dynamic complex of interactions”, Wildlife Research, 22, pp. 11-19.

Huitu, O.; Koivula, M.; Korpimäki, E.; Klemola, T. & Norrdahl, K. (2003) “Winter food supply limits growth of northern vale populations in the absence of predation”, Ecology, 84, pp. 2108-2118.

Jędrzejewski, W.; Schmidt, K.; Theuerkauf, J.; Jędrzejewska, B.; Selva, N.; Zub, K. & Szymura, L. (2002) “Kill rates and predation by wolves on ungulate populations in Białowieża Primeval Forest (Poland)”, Ecology, 83, pp. 1341-1356.

Kirkwood, J. K. (1996) “Nutrition of captive and free-living wild animals”, en Kelly, N. C. & Wills, J. M. (eds.) Manual of companion animal nutrition & feeding, Ames: British Small Animal Veterinary Association, pp. 235-243.

Lochmiller, R. L. (1996) “Immunocompetence and animal population regulation”, Oikos, 76, pp. 594-602 [referencia: 18 de febrero de 2013].

McCue, M. D. (2010) “Starvation physiology: Reviewing the different strategies animals use to survive a common challenge”, Comparative Biochemistry and Physiology – A Molecular and Integrative Physiology, 156, pp. 1-18.

Messier, F. & Crête, M. (1985) “Moose-wolf dynamics and the natural regulation of moose populations”, Oecologia, 65, pp. 503-512.

Mykytowycz, R. (1961) “Social behaviour of an experimental colony of wild rabbits, Oryctolagus cuniculus (L.) IV. Conclusion: Outbreak of myxomatosis, third breeding season, and starvation”, CSIRO Wildlife Research, 6, pp. 142-155.

Okoro, O. R.; Ogugua, V. E. & Joshua, P. E. (2011) “Effect or duration of starvation on lipid profile in albino rats”, Nature and Science, 9 (7), pp. 1-13 [referencia: 13 de enero de 2013].

Punch, P. I. (2001) “A retrospective study of the success of medical and surgical treatment of wild Australian raptors”, Australian Veterinary Journal, 79, pp. 747-752.

Robbins, C. T. (1983) Wildlife feeding and nutrition, Orlando: Academic Press.

Tomasik, B. (2016) “How painful is death from starvation or dehydration?”, Essays on Reducing Suffering [referencia: 10 de abril de 2016].

United States Department of Agriculture: Animal and Plant Health Inspection Service & Indiana Department of Natural Resources: Division of Fish and Widlife (2009) “Starvation and malnutrition in wildlife”, Indiana Wildlife Disease News, 4 (1), pp. 1-3 [referencia: 22 de octubre de 2014].

Wobeser, G. A. (2005) Essentials of disease in wild animals, New York: John Wiley and Sons.


Notas:

1 Ver, por ejemplo, Anholt, B. R. & Werner, E.  E. (1995) “Interaction between food availability and predation mortality mediated by adaptive behavior”, Ecology, 76, pp. 2230-2234; McNamara, J. M. & Houston, A. I. (1987) “Starvation and predation as factors limiting population size”, Ecology, 68, pp. 1515-1519; Sinclair, A. R. E. & Arcese, P. (1995) “Population consequences of predation-sensitive foraging: The Serengeti wildebeest”, Ecology, 76, pp. 882-891; Anholt, B. R. & Werner, E. E. (1998) “Predictable changes in predation mortality as a consequence of changes in food availability and predation risk”, Evolutionary Ecology, 12, pp. 729-738 [referencia: 5 de febrero de 2013]; Sweitzer, R. A. (1996) “Predation or starvation: Consequences of foraging decisions by porcupines (Erethizon dorsatum)”, Journal of Mammalogy, 77, pp. 1068-1077; Hik, D. S. (1995) “Does risk of predation influence population dynamics? Evidence from cyclic decline of snowshoe hares”, Wildlife Research, 22, pp. 115-129; Anholt, B. R.; Werner, E. & Skelly, D. K. (2000) “Effect of food and predators on the activity of four larval ranid frogs”, Ecology, 81, pp. 3509-3521.

2 Madhavan Nair, R. (2004) “Hunger and thirst haunt wildlife”, The Hindu: Online edition of India’s National Newspaper, 26 March [referencia: 9 de marzo de 2013].

3 World Preservation Foundation (2010) “Starvation, thirst kill many antelope in Jodhpur”, Worldpreservationfoundation.org [referencia: 24 de febrero de 2013].

4 Gregory, N. G. (2004) Physiology and behaviour of animal suffering, Ames: Blackwell, p. 83.

5 Como ejemplo de esto, podemos ver Shears, R. (2009) “Panic as 6,000 thirsty wild camels invade Australian outback town, smashing roads and houses”, Mail Online, 25 November [referencia: 11 de marzo de 2013].

6 National Geographic Society (1996-2013) “Wild animals has thirst”, Theanimalsvideo.com [referencia: 11 de enero de 2013].

7 Gregory, N. G. (2004) Physiology and behaviour of animal sufferingop. cit., p. 84.

8 Pueden encontrarse algunos ejemplos de esto en Nepal Mountain News (2011) “Quenching wildlife thirst by pumping ground water”, Nepal Mountain News, 9 December [referencia: 12 de febrero de 2013]; Work, A. (2011) “Birds need a lift: Thirst rises for wildlife in drought: Water supply wilts in heat wave”, Times Records News, 30 August [referencia: 13 de febrero de 2013].

9 Wildpro (2011a) “Pond construction – Concrete (managing wetlands for wildlife – implementing management plan)”, Wildpro.twycrosszoo.org [referencia: 25 de febrero de 2013]; Wildpro (2011b) “Pond construction (synthetic liner) (managing wetlands for wildlife – implementing management plan)”, Wildpro.twycrosszoo.org [referencia: 26 de febrero de 2013].

10 Wildpro (2011c) “Reedbed construction for water cleaning (managing wetlands for wildlife – implementing management plan)”, Wildpro.twycrosszoo.org [referencia: 24 de febrero de 2013].

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