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Consciencia y autoconsciencia

Como se ha explicado en la página sobre el problema de la consciencia, esta puede definirse como el estado de tener experiencias. Los estados conscientes o estados mentales son situaciones en la cual alguien tiene cualquier tipo de experiencia, ya sea una experiencia sensorial, un pensamiento una emoción o lo que sea.

La autoconsciencia, una forma particular de consciencia, es un término amplio que se usa para aludir a diferentes formas de conocimiento sobre uno mismo y las experiencias propias. La manera en que entendemos el concepto del yo depende de qué significado de autoconsciencia usamos. Algunos de los usados de manera más habitual son indicados abajo.1

 

Diferentes significados de autoconsciencia

  • Autoconsciencia o consciencia básica: ser consciente de uno mismo como diferente del resto del mundo. Es decir, tener la experiencia de ser uno mismo.
  • Autoconsciencia corporal: consciencia del cuerpo de uno como diferente del resto del mundo.
  • Sentido de propiedad: conocimiento de que cuando se mueve una parte del propio cuerpo, es el propio cuerpo el que se mueve (en relación con la autoconsciencia corporal).
  • Sentido de agencia: conocimiento de que se está actuando con intención.
  • Sentido de uno mismo a través del tiempo: conocimiento de ser un individuo que existen en momentos diferentes y que existirá en el futuro.
  • Metaautoconsciencia: ser consciente de uno mismo, y saber también que se es consciente, en lugar de simplemente experimentar la consciencia.
  • Autoconsciencia conceptual: tener un concepto de uno mismo como poseedor de determinados características que le distinguen del resto del mundo.
  • Autconcepto o yo narrativo: un concepto y posición complejas en las que se considera la situación e historia propias en relación con otros, lo cual incluye la visión del propio papel en la sociedad como diferente del papel de otros.

Los primeros tres tipos de autoconsciencia son denominados en ocasiones como autoconsciencia prerreflexiva, mientras que los últimos cinco son ejemplos de autoconsciencia reflexiva. La autoconsciencia prerreflexiva requiere solamente que haya experiencias del yo de cualquier manera. La autoconsciencia reflexiva requiere alguna reflexión, alguna consciencia de la consciencia en sí misma. Es posible tener la capacidad de autoconsciencia reflexiva pero ser incapaz de ponerla en la práctica y, por lo tanto, función al nivel de la autoconsciencia prerreflexiva.2

Se afirma en ocasiones que un ser que es consciente debe ser autoconsciente, que es imposible tener una cosa sin la otra. El argumento es que cualquier experiencia debe venir acompañada de la consciencia del hecho de que esa experiencia es propia. Según este argumento, y aunque podemos hacer una distinción lógica entre lo que supone ser meramente consciente y lo que suponer ser consciente de uno mismo, esa distinción desaparece en la práctica, y quienes son conscientes son también autoconscientes.3

La defensa de esta posición depende del significado de autoconsciencia empleado. Puesto que, en términos estrictos, cuando las formas más básicas de autoconsciencia aparecen, hay ya alguna forma de consciencia de uno mismo, y puesto que muchos animales no humanos tienen claramente una autoconsciencia de sus cuerpos o de sus propias experiencias, entonces, en un sentido básico, muchos animales no humanos son autoconscientes. Es más, es perfectamente plausible pensar que podría haber seres que son conscientes incluso sin ser autoconscientes.

Es importante señalar que es solamente la consciencia lo que importa cuando analizamos qué seres pueden ser dañados o beneficiados. Si es posible ser consciente sin ser autoconsciente, entonces la autoconsciencia no es relevante para determinar si un ser puede ser dañado o beneficiado, pero puede afectar a las maneras en que el ser puede ser dañado. La autoconsciente tiene que ver con ser consciente de uno mismo, en un sentido u otro. Y eso es diferente de simplemente ser consciente.


Lecturas recomendadas:

Antony, M. V. (2001) “Is ‘consciousness’ ambiguous?”, Journal of Consciousness Studies, 8 (2), pp. 19-44.

Armstrong, D. M. (1981) “What is consciousness?”, en Armstrong, D. M. (ed.) The nature of mind and other essays, Ithaca: Cornell University Press, pp. 55-67.

Bayne, T. (2004) “Self-consciousness and the unity of consciousness”, The Monist, 87, pp. 219-236.

Block, N. (1995) “On a confusion about a function of consciousness”, Behavioral and Brain Sciences, 18, pp. 227-247.

Bermúdez, J. L. (1998) The Paradox of self-consciousness, Cambridge: MIT Press.

Cheney, D. L. & Seyfarth, R. M. (2008) Baboon metaphysics: The evolution of a social mind, Chicago: University of Chicago Press, p. 205.

Gallagher, S. (2000) “Philosophical conceptions of the self: implications for cognitive science”, Trends in Cognitive Sciences, 4, pp. 14-21.

Gallagher, S. (2005) How the body shapes the mind, Oxford: Oxford University Press.

Gennaro, R. (1995) Consciousness and self-consciousness: A defense of the higher-order thought theory of consciousness, Amsterdam: John Benjamins.

Jeannerod, M. (1997) The cognitive neuroscience of action, Oxford: Blackwell.

Lycan, W. G. (1987) Consciousness, Cambridge: MIT Press.

Morin, A. (2006) “Levels of consciousness and self-awareness: A comparison and integration of various neurocognitive views”, Consciousness and Cognition, 15, pp. 358-371.

Morsella, E.; Bargh, J. A. & Gollwitzer, P. M. (eds.) (2009) Oxford handbook of human action, New York: Oxford University Press.

Panksepp, J. & Northoff, G. (2009) “The trans-species core SELF: The emergence of active cultural and neuro-ecological agents through self-related processing within subcortical-cortical midline networks”, Consciousness and Cognition, 18, pp. 193-215.

Philippi, C. L. (2011) “The dynamic self: exploring the critical role of the default mode network in self-referential processing”, PhD dissertation, Iowa: University of Iowa.

Roessler, J. & Eilan, N. (eds.) (2003) Agency and self-awareness, New York: Oxford University Press.

Stephens, G. L.. & Graham, G. (2000) When self-consciousness breaks: alien voices and inserted thoughts, Cambridge: MIT Press.


1 Ver, sobre esto, Antony, M. V. (2002) “Concepts of consciousness, kinds of consciousness, meanings of ‘consciousness’”, Philosophical Studies, 109, pp. 1-16; Ben-Artzi, E.; Mikulincer, M. & Glaubman, H. (1995) “The multifaceted nature of self-consciousness: Conceptualization, measurement, and consequences”, Imagination, Cognition and Personality, 15, pp. 17-43.

2 Ver Legrand, D. (2006) “The bodily self: The sensori-motor roots of pre-reflective self-consciousness”, Phenomenology and the Cognitive Sciences, 5, pp. 89-118.

3 Esta posición ha sido defendida, por ejemplo, por Davidson, D. (1982) “Rational animals”, Dialectica, 36, pp. 317-327. Se ha usado para defender posiciones especistas, pero lo que hemos visto más arriba muestra que hay razones para dudar de que sea cierto.

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