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Three parrots groom each other in the grass

Consciencia animal y cognición

Los estudios sobre sintiencia animal examinan la capacidad de los animales no humanos de tener experiencias positivas y negativas. A un nivel más básico, las experiencias positivas y negativas son el dolor y el placer, pero también pueden incluir los estados psicológicos de sufrimiento y disfrute.

Donde existe la sintiencia también debe haber consciencia. Esto se debe a que la sintiencia, la capacidad de sentir placer y dolor, requiere de la consciencia. El placer y el dolor son cosas de las que somos conscientes. Debido a esta relación cercana entre la consciencia y la sintiencia, los términos sintiencia animal y consciencia animal  son virtualmente sinónimos. Los estudios relativos a la consciencia animal son a menudo estudios de sintiencia, puesto que los indicadores de sintiencia son algo que podemos observar.

El estudio de sintiencia animal no es todavía un campo maduro de estudio. Como se indica en el texto sobre qué seres son conscientes, no sabemos exactamente en el mundo actual qué debe poseer una criatura para ser capaz de sentir dolor. Hoy sabemos que determinadas zonas del sistema nervioso de los animales ocupan un papel esencial es el surgimiento de experiencias dolorosas y placenteras. También sabemos la forma en que algunas de estas zonas funcionas e interactúan. Por ejemplo, entendemos los mecanismos subyacentes a la transmisión del dolor.1 Pero nadie sabe cómo tiene que construirse un órgano centralizado en un sistema nervioso para el surgimiento de una consciencia que pueda sentir ese dolor. Y esta es la cuestión clave.

 

El desvío de la atención desde la consciencia animal hasta la inteligencia

No es solamente que no se sepa mucho sobre el problema de la consciencia. Tampoco sabemos cómo de difícil será resolverlo. Pero la cuestión crucial es que hay una falta de esfuerzo por resolverlo, y escasa preocupación por la necesidad de dicho esfuerzo.

La sintiencia animal ha recibido una atención muy escasa. En los últimos años ha atraído más atención, no tanto por una preocupación moral por los animales no humanos, sino realmente como una consecuencia de la investigación realizada sobre el problema de la consciencia humana.

Podemos ver lo limitado que es el estudio de esta cuestión realmente al compararla con la atención dada al asunto de la cognición animal, algo diferente pero relacionado. La cognición animal es el estudio de las capacidades intelectuales de los animales no humanos. Sabemos mucho más sobre ello que sobre la sintiencia animal.

 

Cognición animal

Muchos animales no humanos poseen la capacidad de manejar conceptos, algunos complejos y abstractos. Un concepto es una especie de categoría o recipiente mental en el que englobamos distintas impresiones que percibimos o ideas que construimos a partir de esas impresiones. Un individuo con la capacidad de formar conceptos puede razonar y tener creencias. No sabemos todavía si un individuo podría tener creencias sin la capacidad de formar conceptos.

Los animales que tienen esta capacidad incluyen los mamíferos y las aves, si bien no están limitados a estos. Como muestra Donald Griffin, pionero en el estudio de la etología cognitiva (la investigación la cognición animal basada en la observación de su comportamiento), muchos otros animales también tienen esta capacidad.2 Uno de los fenómenos en los que basa esta conclusión es la comunicación animal. Un ejemplo de esto es la comunicación que tiene lugar entre las abejas cuando se dicen dónde pueden encontrar flores con polen. Si las abejas son conscientes, la explicación más plausible de su conducta sería que comprender y usan conceptos.

 

Los prejuicios especistas implicados en el desvío de la atención hacia la cognición

El motivo por el que los estudios acerca de la mente, de los seres humanos y en particular de los demás animales, se haya centrado en otras cuestiones diferentes de la posesión de consciencia tiene sus raíces en distintos prejuicios especistas. Otras cuestiones han sido vistas como más interesantes debido a la falta de importancia dada a la sintiencia como tal. Esta desatención existe en gran medida debido al hecho de que la sintiencia no se ha reconocido como la propiedad relevante para determinar el estatus moral. Como se explica en la sección sobre los argumentos a favor y en contra del especismo, se asume a menudo que lo que importa para la consideración moral es tener determinadas capacidad cognitivas complejas. Pero esa sección muestra las razones para concluir que la consciencia debería ser el único criterio relevante. parece que la idea de que las capacidades complejas son más importantes que la consciencia ha jugado un papel en el hecho de centrarse en las primeras en lugar de en la segunda.

Sin embargo, las implicaciones de la posesión de consciencia es una cuestión más fundamental que la posesión de la simple cognición. Como se muestra en la sección sobre la relevancia de la sintiencia, la cuestión que importa al decidir si alguien merece nuestra preocupación es si el ser es consciente, y no si el ser tiene determinadas capacidades intelectuales.

 

La utilidad del conocimiento sobre la cognición animal

Esto no implica que los estudios de cognición animal no sean útiles en absoluto. La posesión de determinadas capacidades intelectuales da evidencias de consciencia. Además, señalar que hay animales no humanos con capacidades que son a menudo vistas como únicamente humanas muestra que las asunciones antropocéntricas sobre la superioridad de la humanidad son infundadas y enraizadas en prejuicios especistas. Esta revelación puede ser de ayuda —una vez más, de manera indirecta— para ayudarnos a reexaminar nuestras suposiciones especistas al mostrar que algunas de las creencias que tenemos son probablemente erróneas, pero tienden a quedar sin ser examinadas.

Sin embargo, las dos ventajas señaladas arriba deben ser sopesadas con varias granjas desventajas. La investigación en cognición animal distrae nuestra atención de varias maneras.

En primer lugar, los beneficios indirectos de un mayor conocimiento de sintiencia animal, y el potencial para oponerse al especismo, se reducen enormemente porque los estudios se centran en la cognición en lugar de en la consciencia.

En segundo lugar, poner el énfasis en la cognición y no en la consciencia puede dar la impresión de que lo que importa moralmente no es la consciencia como tal, sino la posesión de determinadas capacidades cognitivas. A consecuencia de esto, una gran variedad de posiciones comunes que refuerza  los prejuicios especistas antropogénicos serían reafirmados, como que solamente es moralmente relevante la posesión de estados de consciencia similares a los de los humanos.

 

Daños a los animales no humanos

Por último, hay una cuestión que no puede ignorarse. La investigación en cognición animal se desarrolla a menudo de formas que dañan a los animales usados en la investigación. La investigación sobre consciencia animal puede también hacerse de maneras que dañan a los animales. Si rechazamos el especismo, deberíamos oponernos a esta investigación si nos opondríamos a una investigación similar sobre sujetos humanos.

Sin embargo, la investigación en este área puede desarrollarse mediante métodos no invasivos. Un ejemplo es la investigación de Antonio Damasio (Universidad de Iowa), que ha estudiado cómo la consciencia está afectada en sujetos humanos que han sufrido varios tipos de lesiones. Esta investigación ha cedido el paso a un mayor conocimiento sobre cómo el cerebro hace surgir la experiencia consciete.3


Lecturas recomendadas:

Allen, C. (1998) “Assessing animal cognition: ethological and philosophical perspectives”, Journal of Animal Science, 76, pp. 42-47 [referencia: 20 de marzo de 2014].

Beck, B. B. (1982) “Chimpocentrism: Bias in cognitive ethology”, Journal of Human Evolution, 11, pp. 3-17.

Bekoff, M. & Pierce, J. (2009) Wild justice: The moral lives of animals, Chicago: University of Chicago Press.

Bekoff, M.; Allen, C. & Burghardt, G. M. (2002) The cognitive animal: Empirical and theoretical perspectives on animal cognition, Cambridge: MIT Press.

Bshary, R.; Gingins, S. & Vail, A. L. (2014) “Chimpocentrism: Bias in cognitive ethology”, Trends in Cognitive Sciences, 18, pp. 465-471.

Cheney, D. L. & Seyfarth, R. M. (1990) How monkeys see the world: Inside the mind of another species, Chicago: University of Chicago Press.

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Duncan, I. J. H. & Petherick, J. C. (1991) “The implications of cognitive processes for animal welfare”, Journal of Animal Science, 69, pp. 5017-5022 [referencia: 13 de marzo de 2013].

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Resources centers on animal consciousness and cognition

Animal Cognition Network (2010)

University of Nebraska – Lincoln libraries. Center for Avian Cognition, “Avian Cognition Papers”.


Notas

1  De hecho, la nocicepción y el dolor han sido estudiados principalmente al usar animales no humanos en laboratorios. Para un informe detallado sobre la percepción del dolor, con más de 670 referencias, ver Le Bars, D.; Gozariu, M. & Cadden, S. W. (2001) “Animal models of nociception”, Pharmacological Reviews, 53, pp. 597-652 [referencia: 21 de febrero de 2013].

2  Ver, en particular, Griffin, D. R. (1981) The question of animal awareness: Evolutionary continuity of mental experience, New York: Rockefeller University Press; (1984) Animal thinking, Cambridge: Harvard University Press; (1992) Animal minds, Chicago: University of Chicago Press.

3  Damasio, A. R. (2011 [1998]) El error de Descartes: la emoción, la razón y el cerebro humano, Barcelona: Destino; (2001 [1999]) La sensación de lo que ocurre: cuerpo y emoción en la construcción de la conciencia, Barcelona: Debate; (2011 [2003]) En busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y los sentimientos, Barcelona: Destino.

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