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Animales usados como fuerza de trabajo

Una de las maneras en que los animales no humanos son explotados es su uso como fuerza de trabajo. Muchos animales son obligados a realizar trabajos físicos. Son usados como medio de transporte, para transportar sacos, llevar objetos, y generar energía a molinos. Otros son usados como perros policías, o perros guías.

Hay quienes piensan que los animales disfrutan llevando a cabo estas tareas, y que se benefician al ser usados de esta forma. Pero esta suposición no es correcta, por las siguientes razones.

Los trabajos donde se utilizan animales no humanos resultan a menudo agotadores, y pueden causar dolor físico, como cuando los animales tienen que llevar cargas pesadas, o son golpeados con látigos u otros objetos para hacerlos correr, cargar peso o realizar algún otro tipo de trabajo. Además, a menudo les producido estrés e infelicidad debido a la monotonía de las actividades, el miedo y la angustia por el castigo o las tareas a las que se enfrentan. De hecho, es muy común que sean explotados hasta la muerte. Los llamados“animales de carga” mueren por agotamiento durante su trabajo, o porque no pueden trabajar más.

Pueden existir casos concretos de algunos animales que disfrutan al realizar ciertas actividades a las que están acostumbrados, pero son excepciones, y estos usos de animales siguen ocurriendo dentro de un marco de explotación que los perjudica de otras maneras. Cuando estos animales de trabajo ya no son capaces de realizar bien la actividad, a menudo son matados y reemplazados. Además, los animales son criados generalmente con un objetivo específico. Como parte del proceso de cría, las madres están confinadas a menudo en lugares donde sufren soledad y aburrimiento; además, son separadas de sus cachorros, con tan solo un par de meses de edad. Así que tanto los cachorros como las madres sufren. También ocurre que los animales no reciben una buena alimentación, cobijo y atenciones sanitarias, pues resulta más económico reemplazarlos si mueren que cuidarlos. Todo esto ocurre porque quienes utilizan a los animales lo hacen para obtener una ganancia.

Al igual que con la explotación humana, quienes utilizan animales como fuerza de trabajo se aprovechan del esfuerzo y sufrimiento de los animales para su propio beneficio. Los animales no se benefician con el fruto de su propio trabajo. Incluso si a los animales son cuidados de determinadas maneras, pierden mucho más de lo que ganan al ser utilizados como fuerza de trabajo.

Las actividades que los animales desarrollan pueden ser estresantes, peligrosas, y en ocasiones letales. Esto no ocurre solamente en el caso de los perros policías y los animales usados en el ejército. Muchos otros animales, como los usados para transporte, pueden sufrir heridas y la muerte. También se enfrentan al riesgo de accidentes. Si sufren heridas importantes, normalmente son matados.

 

Animales usados para transporte y tracción

Los animales domesticados utilizados para proporcionar transporte y realizar trabajos de tracción (como tirar de carros y arados) son generalmente conocidos como “animales de carga o tiro”. Los animales son usados de esta manera en muchos países.

Hay varias formas en que los seres humanos utilizan a los animales para tracción: enganchándolos a los carruajes, proporcionando tracción para las herramientas de agricultura (como arados), usándolos como animales motores en los molinos de viento y ruedas hidráulicas (algunas veces llamados “molinos de sangre”), y utilizándolos en exhibiciones. Los caballos son montados con una silla utilizada para tirar de los carros, y son usados como fuerza de trabajo en la agricultura.

En muchos lugares el uso de caballos para transporte es una atracción turística, similar a la explotación de otros animales domesticados usados como fuerza de trabajo. Además, los caballos pasean mucho tiempo atados, cuando se espera a los clientes o durante las horas en que no realizan esta atividad. Son puestos en situaciones de tráfico peligrosas, y muchos sufren heridas importantes si son golpeados por coches.1

Además de los caballos, otros animales son utilizados en varios lugares para la transportación y actividades de tracción:

  • Las mulas se montan sin silla, o se ven obligados a tirar de los carros. Es habitual que lleven cargas sobre sus espaldas.
  • Los burros se utilizan para montar a caballo, y para tirar de los carros y arados.
  • Los camellos son ampliamente utilizados en zonas desérticas, ya que son capaces de almacenar su agua para beber y porque tienen un gran sentido de la orientación.
  • Los perros se utilizan en zonas de nieve y hielo para tirar de los trineos.
  • Los bueyes y las vacas se utilizan en la agricultura para tirar de arados o carros con cargas, y para la trilla. En muchos lugares también se ven obligados a girar los molinos de viento o de agua.

La forma en que los animales son abusados como consecuencia de esta explotación es diversa.

A menudo sufren golpes y otras agresiones para hacerlos trabajar.

A menudo trabajan en entornos adversos, que pueden ser extremadamente calientes o fríos y algunas veces pueden ser sobrecargados de trabajo.

El trabajo en sí produce problemas de salud. Es evidente la correlación entre el trabajo, la manera en que viven los animales y el estado de salud.2 Por desgracia, resulta menos económico el cuidado veterinario adecuado y la limitación de las horas que los animales pueden trabajar que reemplazar a los animales cuando envejecen o se debilitan Los intereses de los animales son pasados por alto de manera habitual debido a causas económicas. Los animales que ya no pueden trabajar suelen ser enviados a un matadero, aunque podrían seguir viviendo durante muchos años.

Existen alternativas al uso de animales como fuerza de trabajo. La mayoría es obvia, como el desarrollo y uso de vehículos en lugar de animales. El uso de tractores y otros vehículos motorizados está muy extendido en la agricultura. Las bicicletas son una alternativa utilizada desde hace más de un siglo en entornos rurales y urbanos por igual. Automóviles, motocicletas, trenes y autobuses son medios de transporte que no utilizan animales.

Es posible y necesario poner fin al uso de animales como medio de transporte, y reemplazarlos con vehículos. Incluso en lugares donde este tipo de explotación es tradicional, hay alternativas. Por ejemplo, en Medellín (Colombia), se proporcionaron bicicletas de carga a quienes habían usado previamente caballos para recoger los desechos después de que se prohibiera el uso de caballos. Las mismas sustituciones se pueden hacer en todo el mundo para avanzar hacia una sociedad sin explotación animal.

 

Uso de animales por policías y vigilantes de seguridad

En todo el mundo se usan perros por policías y agentes de seguridad. A veces los perros sufren o mueren debido a agresiones o negligencias de quienes los usan. Durante el entrenamiento, y como castigo una vez que han sido entrenados, los animales pueden sufrir ataques que les provocan dolor y sufrimiento psicológico.3 Además, las actividades de las fuerzas de seguridad ponen a los animales en grave riesgo de sufrir heridas, problemas de salud y accidentes mortales. El bienestar de los perros suele ser considerado menos importante que el trabajo para el que son usados, por lo que las vidas de los perros suelen ser puestas en peligro durante los arrestos.

Los perros utilizados por guardias de seguridad se ven obligados a llevar bozal varias veces al día, y pueden sufrir por la tensión de estar en lugares muy concurridos. También es común el uso de caballos como medio de transporte por agentes de policía. Los caballos se ven obligados a pasar muchas horas seguidas caminando sin descanso, y sufren los efectos de las condiciones climáticas adversas. A veces los caballos se utilizan en arrestos policiales contra manifestantes, donde los caballos pueden ser lesionados.

 

Uso de perros como guías

Otra forma en que los animales se utilizan en la actualidad es como guías para personas ciegas, o personas con problemas de visión graves. Debemos tener en cuenta los graves problemas a los que enfrentan a diario estas personas por su condición física, la discriminación que sufren a menudo, y la falta de apoyo que reciben de las instituciones. Pero no debemos discriminar a los animales no humanos para beneficiar a las personas con diversidad funcional a enfrentarse a sus problemas.

La solución es que la sociedad distribuya los recursos necesarios para que quienes sufren diversidad funcional lleven sus vidas sin las limitaciones a las que enfrentan en la actualidad, y hacerlo sin explotar a los animales no humanos.

¿Cómo se puede ayudar a los seres humanos con problemas de visión sin explotar animales no humanos? Con los recursos actuales, el desarrollo y la promoción de la tecnología pueden explorarse por la sociedad para no explotar a los animales no humanos. Además, las personas se pueden emplear (como voluntarias) para servir de guías para las personas con discapacidad.

El uso de tecnología GPS para ayudar a las personas ciegas se introdujo a finales de los años 80.4 Algunos de los sistemas desarrollados hasta la fecha son Loadstone GPS, Wayfinder Access, Trekker, BrailleNote GPS y Mobile GEO. Por medio de estos sistemas, las personas ciegas pueden saber dónde están y qué dirección seguir para llegar a su destino. Hay también proyectos para desarrollar vehículos adaptados para personas ciegas, como Blind Driver Challenge.5

Los llamados “perros guía” son animales seleccionados por su disposición a obedecer, incluso en situaciones donde sufren.6 Han sido entrenados para asistir a las personas ciegas o con deficiencia de visión en su vida diaria. Quienes críaan a estos perros eligen los que tienen características que los hacen más adecuados para ser usados como guías. Cuando solamente tienen unas semanas de edad, son llevados a las llamadas “familias educadoras”, separándolos de sus madres.

Cuando los perros tienen un año de edad, los separan abruptamente de sus familias y los llevan a un centro de entrenamiento, lo que puede ser una experiencia muy traumática.

En los centros de entrenamiento, se les inculcan ciertos patrones de comportamiento, enseñándo a los perros los lugares donde deben caminar, y cómo deben reaccionar en ciertas situaciones. Después de eso, los perros comienzan a vivir con las personas ciegas.

En determinados momentos los perros ya no son capaces de trabajar. Esto puede ocurrir cuando envejecen, al contraer alguna enfermedad, o sufrir un accidente que les impide realizar determinadas tareas. En tales casos, pueden morir o ser llevados a una perrera. No ocurre siempre así, pero es totalmente legal, y sucede a veces. El hecho de que los perros han trabajado para sus propietarios durante muchos años no supone de manera necesarias que vayan a ser atendidos cuando ya no resultan útil para la actividad.


Lecturas recomendadas:

Baron, S. (1968) “Cheaper than tractors”, FAO Review, 1, pp. 34-38.

Copland, J. W. (ed.) Draught animal power for production, Canberra: Australian Centre for International Agricultural Research.

Falvey, J. L. (1986) An introduction to working animals, Melbourne: MPW Australia.

Gardiner, J. (2006) The animals’ war: Animals in wartime from the First World War to the present day, London: Portrait.

George, I. & Jones, R. L. (2007) Animals at war, London: Usborne.

Goddard, M. E. & Beilharz, R. G. (1984) “A factor analysis of fearfulness in potential guide dogs”, Applied Animal Behaviour Science, 12, pp. 253-265.

Humphry, E. & Warner, L. (1934) Working dogs: An attempt to produce a strain of German Shepherds which combine working ability and beauty of conformation, Baltimore: John Hopkins University Press [referencia: 18 de mayo de 2015].

Knol, B. W.; Roozendaal, C.; van den Bogaard, L. & Bouw, J. (1988) “The suitability of dogs as guide dogs for the blind: C:riteria and testing procedures”, The Veterinary quarterly, 10, pp. 198-204.

Lithgrow, S. (1991) Training and working dogs, Queensland: University of Queensland Press.

Pearson, R. A.; Fielding, D. & Tabbaa, D. (eds) (2002) Fourth International Colloquium on Working Equines: Proceedings of a Colloquium Organised by the Society for the Protection of Animals Abroad (SPANA) and the Faculty of Veterinary Medicine. Al Baath University, Hama, Syria, 20-26th April 2002, London: Society for the Protection of Animals Abroad.

Pearson, R. A.; Simalenga, T. E. & Krecek R. (2003) Harnessing and hitching donkeys, horses and mules for work, Edinburgh: Centre for Tropical Veterinary Medicine, University of Edinburgh.

Pearson, R. A.; Zerbini, E. & Lawrence, P. R. (1999b) “Recent advances in research on draught animals”, Animal Science, 68, pp. 1-17.

Pfaffenberg, C. J.; Scott, J. P.; Fuller, J. L.; Binsburg, B. E. & Bilfelt, S.W. (1976)  Guide dogs for the blind: Their selection, development and training, Amsterdam: Elsevier.

Simalenga, T. E. & Joubert, A. B. D. (1997) Developing agriculture with animal traction, Pretoria: University of Fort Hare.

Simalenga, T. E. & Pearson, R. A. (2003) Using cows for work, Edinburgh: Centre for Tropical Veterinary Medicine, University of Edinburgh.

Starkey, P. H. (1985) Animal traction in a farming systems perspective, Gainesville: Florida University Press.

Starkey, P. H. (1988) Animal traction directory: Africa, Braunschweig: GTZ, Eschborn and Vieweg.

Starkey, P. H. (2010) Livestock for traction: World trends, key issues and policy implications, Rome: Animal Production and Health Division Food and Agriculture Organisation (FAO).

Starkey, P. H. & Faye, A. (eds.) (1990) Animal traction for agricultural development, Ede-Wageningen: Technical Centre for Agricultural and Rural Cooperation.

Starkey, P. H. & Ndiame, F. (eds.) (1988) Animal power in farming systems: The proceedings of the Second West Africa Animal Traction Networkshop, September 19-25, 1986, Freetown, Sierra Leone, Braunschweig: Friedrich Vieweg and Sohn.

Starkey, P. H.; Teklu, S. & Goe, M. R. (1991) Animal traction: An annotated bibliographic database, Addis Ababa: International Livestock Centre for Africa.

Trybocka, R. (2010) “Character assessment testing to test suitability for guide dogs”, Veterinary Nursing Journal, 25, pp. 32-33.

Wilsson, E. & Sundgren, P. E. (1997) “The use of a behaviour test for the selecting of dogs for service and breeding”, Applied Animal Behaviour Science, 53, pp. 279-295.


1 Animals’ Angels USA (2009) The New York City “carriage-horse industry”an Animals’ Angels investigation, Westminster: Animals’ Angels USA [referencia: 17 de marzo de 2013].

2 Clemence, R. G. (1997) Relationships between disease, work and nutrition in draft cattle and buffalo, PhD thesis, Edinburgh: Center for Tropical Veterinary Medicine, University of Edinburgh.

3 Ver, por ejemplo, Culp, J. (2009) Baltimore police dept beating the piss out of a dog, YouTube.com [referencia: 23 de febrero de 2013].

4 Collins, C. C. (1985) “On mobility aids for the blind”, en Warren D. H. & Strelow E. R. (eds.) Electronic spatial sensing for the blind, Boston: Martinus Nijhoff, pp. 35-64. Golledge, R. G.; Loomis, J. M.; Klatzky, R. L.; Flury, A. & Yang, X. L. (1991) “Designing a personal guidance system to aid navigation without sight: Progress on the GIS component”, International Journal of Geographic Information Systems, 5, pp. 373-395. Helal, A.; Moore, S. E. & Ramachandran, B. (2001) “Drishti: An integrated navigation system for visually impaired and disabled”, en Proceedings: Fifth International Symposium on Wearable Computers: 8-9 October 2001, Los Alamitos: IEEE Computer Society, pp. 149-156. Petrie, H.; Johnson, V.; Strothotte, T.; Raab, A.; Fritz, S. & Michel, R. (1996) “MoBIC: Designing a travel aid for blind and elderly people”, Journal of Navigation, 49, pp. 45-52.

5 National Federation of the Blind (1999) Blind Driver Challenge: National Federation of the Blind, blinddriverchallenge.org [referencia: 22 de junio de 2014].

6 Slabbert, J. M. & Odendaal, J. S. J. (1999) “Early prediction of adult police dog efficiency – a longitudinal study”, Applied Animal Behaviour Science, 64, pp. 269-288. Arata, S.; Momozawa, Y.; Takeuchi, Y. & Mori, Y. (2010) “Important behavioral traits for predicting guide dog qualification”, Journal of Veterinary Medical Science, 72, pp. 539-545.

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