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Ética de la virtud y ética del cuidado

Ética de la virtud

El enfoque de la ética de la virtud en la filosofía moral sostiene que, a la hora de decidir cómo vivir, no deberíamos tener en cuenta que haría del mundo un lugar mejor, o qué normas debemos obedecer, sino más bien qué tipo de agentes morales queremos ser. La ética de la virtud se centra en el carácter moral. Sostiene que la ética tiene que ver con el tipo de personas que somos y no tanto con lo que hacemos.

Debido a esto, la ética de la virtud, a diferencia de otros puntos de vista éticos, no nos orienta hacia lo que se debe hacer. No nos dice que deberíamos incrementar la felicidad en el mundo, o defender la igualdad, o evitar el asesinato. Más bien, nos dice simplemente que debemos desarrollar un carácter moral sólido. Según los defensores de la ética de la virtud, si tenemos un carácter virtuoso actuaremos correctamente.

Debido a la forma en que la ética de la virtud concibe el pensamiento ético, resulta difícil ver cómo podríamos defender un punto de vista especista conforme a esa línea de pensamiento. Aun así, algunos podrían pensar que es posible adoptar un enfoque desde ética de la virtud que esté en consonancia con el especismo. Al considerar esto, primero debemos señalar que estamos en una posición ventajosa en nuestra relación con los animales no humanos. Nosotros tenemos más poder que ellos. Esta relación de poder nos puede conducir a beneficiarnos de una situación en la que los animales se vean perjudicados, o simplemente ser indiferentes a los daños que sufren, ya sean causados ​​por nosotros mismos, por los demás, o como consecuencia de fenómenos naturales. Sin embargo, tales actitudes, que pueden describirse acertadamente como abusivas o insensibles, difícilmente pueden ser consideradas características de un carácter virtuoso.

Cuando se habla de ética, se puede argumentar que, como la mayoría de la gente acepta el especismo, es muy difícil asumir un punto de vista antiespecista. Sin embargo, los que defienden un enfoque de ética de la virtud pueden rechazar esta afirmación, como lo han hecho Daniel Dombrowski<1 y Nathan Nobis2, porque se debe obrar virtuosamente, independientemente de si el contexto en el que nos encontramos es favorable o desfavorable a la acción moral.

Algunos partidarios de la ética de la virtud afirman que ser virtuoso es realizar nuestro potencial de convertirnos en agentes morales completos. Pero solo podemos realizar ese potencial al máximo haciendo posible que otros también satisfagan sus propias necesidades, según han afirmado teóricos como Stephen Clark,3 Bernard Rollin,4 Rosalind Hursthouse5 y Martha Nussbaum.6 Puesto que los seres sensibles se ven perjudicados cuando no pueden satisfacer sus propias necesidades, el enfoque de la ética de la virtud implicaría el respeto a los intereses de los demás. Por otra parte, debido a lo que se ha señalado anteriormente en relación con la insensibilidad, también podríamos afirmar que la acción más virtuosa no sería simplemente no hacer daño, sino en realidad, hacer el bien, y tratar de ayudar a los animales siempre que sea posible.

 

Ética del cuidado

Los partidarios de la ética del cuidado afirman que la base de nuestras preocupaciones éticas deben ser nuestras respuestas emocionales a ellas. Siguiendo esta línea, sostienen que las relaciones especiales generan deberes morales especiales, algo que otras teorías (básicamente, las que defienden las preocupaciones imparciales sobre la ética) rechazan.

Se podría pensar que, debido a esto, la ética del cuidado podría servir de base para un punto de vista antropocéntrico que excluya a los animales no humanos. La supuesta razón para esto sería que, ya que normalmente tenemos relaciones más sólidas con los seres humanos, deberíamos dar prioridad a sus intereses, y prestar menos atención a los intereses de los animales no humanos.7 Este argumento ha sido rechazado por los que defienden la consideración de los animales no humanos desde una perspectiva ética del cuidado, como Josephine Donovan y Carol J. Adams.8 Donovan ha argumentado que no podemos ser considerados agentes de cuidado si no somos capaces de cuidar de los intereses de los seres que sabemos que están sufriendo.9 Ser un agente de cuidado implicaría tener una respuesta humanitaria hacia el sufrimiento. Por lo tanto, debemos preocuparnos por los intereses de todos aquellos que puedan sentir el sufrimiento y el bienestar. En consecuencia, algunos defensores de la ética del cuidado han abordado no solo los deberes que podemos tener hacia los animales no humanos con los que estamos relacionados, sino también hacia otros con los que no nos relacionamos, como los animales que viven en estado salvaje.10

Si solo tuviéramos que atender a aquellos con los que tenemos relaciones cercanas, cuidaríamos a muy pocos individuos. No cuidamos a la inmensa mayoría de la humanidad, ya que no tenemos relaciones con ellos y, de hecho, muchas personas tienen una estrecha relación con algunos animales no humanos. Si hiciéramos de las relaciones la base del cuidado, entonces tendríamos que aceptar el abandono de la mayoría de la humanidad como ético, y que algunos animales no humanos merecen más consideración que muchos humanos. Una alternativa a esto es, por supuesto, rechazar la relevancia de las relaciones con respecto a las consideraciones morales, a pesar de que esto signifique rechazar parte de lo que sostienen los especialistas en ética del cuidado.

 

Referencias

:

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1 Dombrowski, D. A. (1984) Vegetarianism: The philosophy behind the ethical diet, London: Thorsons.

2 Nobis, N. (2002) “Vegetarianism and virtue: Does consequentialism demand too little?”, Social Theory and Practice, 28, pp. 135-156.

3 Clark, S. R. L. (1984 [1977]) The moral status of animals, 2nd ed., Oxford: Clarendon Press.

4 Rollin, B. (2006[1981]) Animal rights & human morality, 3rd ed., New York: Prometheus.

5 Hursthouse, R. (2000) Ethics, humans, and other animals: An introduction with readings, New York: Routledge.

6 Nussbaum, M. C. (2006) Las fronteras de la justicia: consideraciones sobre la exclusión, Barcelona: Paidós Ibérica.

7 Noddings, N. (1984) Caring: A feminine approach to ethics and moral education, Berkeley: University of California Press.

8 Adams, C. J. & Donovan, J. (eds.) (2007) The feminist care tradition in animal ethics: A reader, New York: Columbia University Press.

9 Donovan, J. (2006) “Feminism and the treatment of animals: From care to dialogue”, Signs, 31, pp. 305-329.

10 Clement, G. (2003) “The ethic of care and the problem of wild animals”, Between the Species, 13 (3) [referencia: 6 de enero de 2013].

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