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Consecuencialismo negativo

El consecuencialismo acepta que, para decidir un curso de acción, debemos en primer lugar sopesar los intereses de los diferentes individuos que estarían afectados por la acción particular a realizar. El consecuencialismo negativo es la versión del consecuencialismo que se centra en reducir los daños. Pone el foco en esto porque asume que no hay cosas de valor intrínseco positivo, mientras que sí hay cosas de valor intrínseco negativo. Por lo tanto, para decidir si actuar de una determinada manera, un consecuencialista negativo consideraría qué daños se producirían, eliminarían, aumentarían o reducirían.

Según el consecuencialismo negativo, la necesidad de reducir el sufrimiento tanto como sea posible debe siempre tener prioridad sobre el resto de cuestiones. No hay una cantidad posible de beneficio que pueda compensar la existencia de sufrimiento.

Una forma de consecuencialismo negativo es el utilitarismo negativo. Otras formas posibles de consecuencialismo negativo incluyen el prioritarismo negativo, el igualitarismo consecuencialista negativo y, en general, cualquier posición consecuencialista según la cual no hay valor positivo a considerar.

Para ver las diferencias entre las formas estándar de consecuencialismo y el consecuencialismo negativo, podemos tener en cuenta el caso del utilitarismo negativo. Hay muchas diferencias importantes entre el utilitarismo negativo y el utilitarismo estándar, pero comparten alguna base común.

Las tres ideas que definen el utilitarismo estándar son:

(1) Lo que es bueno para los individuos es que la cantidad de felicidad (o satisfacción de deseos) sea lo más alta posible. La cantidad de felicidad es igual a la cantidad de felicidad positiva menos la cantidad de sufrimiento (o frustración de deseos).

(2) Lo que es mejor en general es que la suma total de felicidad sea tan alta como sea posible.

(3) Deberíamos actuar de manera que se incremente la suma total de felicidad.

Las tres ideas que definen el utilitarismo negativo son:

(1) Lo que es bueno para los individuos es que la cantidad de sufrimiento (o frustración de deseos) sea lo más baja posible.

(2) Lo que es mejor en general es que la suma total de sufrimiento sea tan baja como sea posible.

(3) Deberíamos actuar de manera que se reduzca la suma total de sufrimiento tanto como sea posible.

A diferencia del utilitarismo estándar, el utilitarismo negativo considera que no hay una cantidad de experiencias positivas que pueden compensar cualquier cantidad de sufrimiento. Según la teoría utilitarista estándar, el sufrimiento puede ser aceptable si provoca una cantidad incluso mayor de felicidad positiva. Esto nunca sería aceptable según el utilitarismo negativo.

En consecuencia, en varios casos el utilitarismo negativo defendería decisiones similares a aquellas adoptadas por otras teorías consecuencialistas como el igualitarismo y el prioritarismo, pero diferentes a las adoptadas por el utilitarismo estándar. En este último, por ejemplo, si existiera la posibilidad de traer gran felicidad para alguien a costa de infligir un nivel comparativamente pequeño de sufrimiento a alguien más, ello sería aceptable. El utilitarismo negativo, al igual que el igualitarismo, rechazaría esta opción.

¿Qué hay de otras posiciones consecuencialistas negativas? El prioritarismo negativo se centra en reducir el sufrimiento, pero dando un peso extra a aquellos que sufren más. El igualitarismo consecuencialista negativo también se centra en reducir el sufrimiento y en reducir la desigualdad.

Hay algunos ejemplos en los cuales el utilitarismo negativo alcanza diferentes conclusiones de aquellas alcanzadas por el igualitarismo, el igualitarismo negativo, el prioritarismo o el prioritarismo negativo. Por ejemplo, pensemos en una situación en la cual si actuamos de cierta manera, un individuo se vería sujeto a un considerable dolor y otro no; mientras que si actuamos de una diferente manera, ambos individuos sufrirían, pero en un menor grado que el individuo del primer ejemplo. En otros palabras, en el último ejemplo, el sufrimiento se distribuiría igualmente, y el efecto sobre cada individuo se reduciría; el dolor no sería infligido sobre solamente uno de los individuos. Según el utilitarismo negativo, si el sufrimiento total de los dos individuos fuera el mismo que el sufrimiento experimentado por uno de ellos en el primer ejemplo (porque las dos personas sufrirían la mitad), tendríamos que ser indiferentes ante la adopción de cualquiera de los resultados. Sin embargo, una posición como la igualitarista (o el igualitarismo negativo) considera la situación en la cual solamente un individuo sufre más, puesto que este individuo estaría en un aprieto peor comparado con aquel en que ambos estarían si compartieran la carga. En este ejemplo, el utilitarismo negativo funciona de una manera similar al utilitarismo estándar porque solo considera una cantidad total y no su distribución.

Hay otra posición que rechaza incrementar la felicidad si implica provocar sufrimiento, pero esta posición es distinta del consecuencialismo negativo. Para quienes sostienen esta posición, es inaceptable provocar sufrimiento para incrementar la felicidad, pero no porque solamente valoren reducir el sufrimiento, ni porque valoren reducir el sufrimiento más que cualquier otra cosa; sino porque simplemente consideran moralmente rechazable dañara a otros por cualquier razón. Esta es una posición deontologista o no consecuencialista, puesto que se opone a las teorías consecuencialistas.

En la práctica, el consecuencialismo negativo es una teoría que, en general, protege a quienes son más vulnerables, y se opone a su explotación por el beneficio de otros si ello resulta en el sufrimiento de los primeros. Puesto que los animales no humanos son capaces de sufrir, según el consecuencialismo negativo es moralmente inaceptable dañar a los animales o causarles cualquier tipo de sufrimiento para beneficio humano. Por este motivo, la explotación animal es moralmente inaceptable.

Según el consecuencialismo negativo, incluyendo el prioritarismo negativo, el utilitarismo negativo y el consecuencialismo igualitarista negativo, deberíamos también ayudar a los animales que están sufriendo. Incluso si su sufrimiento no se debe a la explotación human, deberíamos ayudarlos cuando sea posible hacerlo, en la medida en que ello no provoque un sufrimiento considerable a otros individuos.


Lecturas recomendadas

Acton, H. B. & Watkins, J. W. N. (1963) “Symposium: negative utilitarianism”, Proceedings of the Aristotelian Society, Supplementary Volumes, 37, pp. 83-114.

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Chao, C. (2012) “Negative average preference utilitarianism”, Journal of Philosophy of Life, pp. 55-66.

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Goodman, C. (2009) Consequences of compassion: an interpretation and defense of buddhist ethics, Oxford: Oxford University Press.

Griffin, J. (1979) “Is unhappiness morally more important than happiness?”, The Philosophical Quarterly, 29(114), pp. 47-55.

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Longueira Monelos, Á. (2011) “El sufrimiento animal y la extinción”, Ágora: Papeles de Filosofía, 30 (2), pp. 43-56 [referencia: 13 de junio de 2014].

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Pearce, D. (2010) “Why be negative?”, The Hedonistic Imperative [referencia: 16 de octubre de 2012].

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Tomasik, B. (2013) “Three types of negative utilitarianism”, Reducing Suffering [referencia: 5 de febrero de 2017].

Tranöy, K. E. (1967) “Asymmetries in ethics: On the structure of a general theory of ethics”, Inquiry, 10, pp. 351-372.

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