Top nav

animals-used-education-universities

El uso de animales en universidades

En la enseñanza universitaria se emplean animales en toda una serie de disciplinas, como veterinaria, medicina, biología, farmacia o psicología. Algunas de las materias en las que se usan animales incluyen anatomía, anestesiología, bioquímica, farmacología, fisiología, zoología, cirugía, neurocirugía o urología, entre otras. Entre los animales utilizados se incluyen sobre todo perros, ratones, ratas y gatos, además de conejos y pájaros. En veterinaria, animales rumiantes, como vacas y ovejas.

En los primeros cursos normalmente el uso de animales tiene como objetivo el aprendizaje de cuestiones de anatomía o fisiología, por lo que consiste fundamentalmente, como en el caso de la educación secundaria, en disecciones. En cursos más avanzados, donde se requiere adquirir destreza al realizar operaciones, se pasa a emplear animales vivos para realizar prácticas consistentes en operarlo, con el objetivo de ganar experiencia en prácticas de operación.

Los efectos negativos que tiene el uso de animales en la universidad no se reducen a los provocados a dichos animales. En particular, esto puede verse en quienes se forman en el ámbito de la veterinaria. Mediante prácticas dañinas para los animales, no se enseña a quienes estudian esta disciplina a tener una actitud de empatía y cuidado por los animales. Por el contrario, se enseña a dañarlos de distintas maneras, provocándolos sufrimiento y matándolos, incluso cuando están perfectamente sanos.

Especialmente en veterinaria, se enseña a estudiantes a ver a los animales como recursos para el uso humano; de hecho, la idea central sobre el rol veterinario en la mayoría de casos (como el trato a los animales) es que se debe usar a los animales de la manera más fructífera para los seres humanos. En el caso de otras disciplinas, aunque el futuro profesional de estudiantes implique el uso de animales solamente en ciertos casos, se transmite un mensaje parecido. En la actualidad, asociaciones veterinarias como la American Veterinary Medical Association han comenzado a incluir en sus códigos deontológicos obligaciones directas hacia los animales, si bien siguen siendo considerados recursos por parte de seres humanos.1

Estas son algunas de las prácticas que estudiantes realizan sobre los animales en la universidad.2

 

Prácticas de cirugía

Se realizan diversas operaciones quirúrgicas, como extirpación de tumor y ruminotomia (apertura de la primera parte del estómago de los rumiantes). Los escalpelos se usan para realizar la cirugía, y luego el estómago se grapa. Los procedimientos realizados a menudo por las industrias de explotación animal, como el corte del rabos de cerdos, o de los cuernos de vacas, toros o cabras, se realizan también en medicina veterinaria.

Exámenes del sistema cardiorrespiratorio

Para realizar este procedimiento se mata a perros a menudo. Se usa anestesia con ellos, para después proceder a abrir su tórax para observar los movimientos pulmonares y cardíacos antes y después de la inyección de diversas sustancias (adrenalina, acetilcolina…). Finalmente se inyecta una cantidad elevada de anestésico o de acetilcolina, finalizando con la parada cardíaca del animal.

Para esto también se usan otros animales, como tortugas, causando un daño mortal en su cerebro con algún instrumento punzante, tras lo que se les corta y extrae el caparazón, y se comprueba entonces cómo reacciona el corazón a distintos estímulos.

 

Miografías

En este procedimiento un músculo esquelético, habitualmente de la pierna, es retirado de una rana viva anestesiada con éter. Se observa a través de un registro gráfico la respuesta fisiológica a los estímulos eléctricos.

 

Análisis del sistema nervioso

Se causa la muerte cerebral de tortugas (dañando el cerebro con objetos puntiagudos), y se somete a continuación el nervioso a descargas eléctricas, para ver como reaccionan a estas.

 

Cámara de condicionamiento operante

Este es un procedimiento empleado en psicología. Un animal es introducido en un recipiente para estudiar el condicionamiento operante y el condicionamiento clásico.3 Algunas de las prácticas suponen la privación de alimento y agua, aislamiento social, privación materna, inducción de estrés, experimentos basados en castigo y recompensa. Estos tipos de recipientes a menudo son conocidos como “cajas de Skinner”.

Una variante de esta es la llamada “caja del calor”, en la que se condiciona a los animales para ir a uno de los lados de la caja provocando en la otra un cambio en la temperatura, haciendo sufrir a los animales. Finalmente se deja de realizar tal cambio, pero los animales continúan yendo a la parte de la caja donde fueron condicionados a quedarse.4

 

Prácticas farmacológicas

Para estas prácticas se emplean habitualmente animales pequeños. Se les inyectan drogas por vía intravenosa, intramuscular, oral o por alimentación forzada. El objetivo de estas prácticas, habituales para obtener un título universitario, no es realizar una investigación en este campo, sino familiarizarse con los procedimientos para el manejo de los animales y el testado de sustancias en ellos, así como la visualización y el registro de los resultados.

 

Infección bacteriana

En este procedimiento se inyecta a ratones o ratas en buen estado de salud bacterias para comprobar el desarrollo de la infección que estas provocan, y los efectos que esta tiene en los animales (en comparación con otro grupo de control donde los roedores no son infectados). Se usan bacterias como estreptococos, salmonela y otras.

 

Estudio del crecimiento celular

En este procedimiento se analiza el crecimiento de las células de un riñón, habitualmente de conejos. Estos riñones son comprados a mataderos. Para el crecimiento celular se emplea suero fetal bovino. Para obtener este se mata a vacas embarazadas, extrayendo el útero con el feto en el interior. El feto es separado del útero, y se clava una aguja en el corazón latiente del mismo. De esta manera se extrae la sangre del feto, que posteriormente es coagulada en temperatura baja. La sustancia resultante se separa del suero mediante una centrifugación refrigerada.

Otras prácticas incluyen la extracción de sangre y las laparoscopias (cirugía abdominal donde se inserta un tubo de visión que contiene una cámara diminuta), que se realizan en animales como cerdos y perros. Los gatos se usan a menudo para entrenamiento de intubación, un proceso que supone poner un tubo bajo su tráquea a través de la boca y la nariz. El proceso puede ser muy doloroso, e incluso provocar la muerte.

 

Realización de tesis doctorales

Además de las prácticas con animales durante los estudios de grado, en toda una serie de disciplinas, como las que hemos visto arriba (medicina, veterinaria, farmacia…) así como en otras como la psicología, toda una serie de animales no humanos son usados, además, para la realización de investigación doctoral. La elección de la investigación para la tesis no viene determinada necesariamente por el grado de importancia o aplicabilidad que los resultados pueden tener. Es preciso tener en cuenta que la realización de una investigación de este tipo en muchos casos es básicamente un requisito para la obtención de un cierto título académico, así como de becas.

 

El uso de métodos sin animales en las universidades

Existe en la actualidad toda una serie de métodos con los que es posible aprender las competencias para las que antes se usaban animales. Estos incluyen, entre otros, los siguientes: modelos inanimados como maniquíes; simulaciones informáticas interactivas; programas de cirugía digital y otros programas informáticos de entrenamiento virtual; entrenamiento en cirugía y microcirugía; y cadáveres obtenidos de maneras que no impliquen dañarlos (por ejemplo, los donados por sus familias humanas cuando mueren, o en refugios donde no son matados).

Como sucede en el caso de las disecciones en la enseñanza secundaria, en la universidad también el uso de animales se está viendo progresivamente desplazado por el de estos métodos, que no implican dañarlos.

En la actualidad, en Estados Unidos solo un 4% de las facultades de medicina utilizan animales en la investigación. El 96% restante (152 de un total de 159) prescinde de los mismos,5 incluyendo facultades de universidades punteras a nivel mundial, como las de Duke, Harvard, Stanford, Tufts o Yale. En otros lugares, como el Reino Unido, hace décadas que no se matan animales en cirugía médica y veterinaria para ejercitar la destreza, sino que se emplean animales que necesitan alguna operación. Sin embargo, como los procedimientos varían mucho en cada país, hay muchos otros lugares del mundo donde sí tienen lugar estas prácticas.

En el campo de la veterinaria se podría pensar que hay una mayor necesidad de usar animales no humanos, puesto que, a diferencia de lo que ocurre en medicina o farmacia, los animales que alguien que sea profesional de la veterinaria tratará son como los que puede usar durante sus estudios. Sin embargo, esto no tiene por qué implicar dañar a los animales. Cada vez más facultades introducen métodos sin emplear animales, como los indicados arriba, o establecen convenios con protectoras y albergues para que sus estudiantes puedan aprender con casos reales, a la vez que ayudan a animales que lo necesitan. La realización de esterilizaciones es un ejemplo de estas prácticas, que contribuye a reducir los daños que padecen los animales debido a su cría y compraventa.

Habitualmente se emplea como argumento en defensa del uso de animales en la educación universitaria que es la única manera de conocer el funcionamiento del cuerpo de los animales, y así poder desempeñar profesiones como la veterinaria.

Cabe manifestar al respecto que no es cierto que la única manera de aprender sea provocando el sufrimiento y la muerte de animales. Como hemos visto, existen alternativas.6 Teniendo en cuenta el elevado número de animales no humanos que mueren por causas naturales debido a enfermedades, vejez o a la acción agresora de otro animal no humano, podrían emplearse estos cadáveres en las facultades. Y, además, otras posibilidades son los programas multimedia o el empleo de modelos artificiales. Estos resultan especialmente pedagógicos, pues existe una interacción: se indican los errores cometidos, pero se puede continuar con el proceso de aprendizaje (a diferencia de lo que puede suceder si se comete un error en un procedimiento con un animal, que puede significar el fin de la práctica), permiten visualizar el procedimiento desde distintos ángulos, etc.

Aparte de estas ventajas, la cuestión fundamental es que, si rechazamos realizar prácticas forzadas sobre humanos, supondría una discriminación especista aceptar dichas prácticas cuando las mismas son realizadas sobre animales no humanos.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, en buena medida, las prácticas realizadas con animales no humanos en facultades veterinarias responden a la existencia actual de una sociedad especista. Si una buena parte de los veterinarios trabajan en piscifactorías o en explotaciones ganaderas, es de esperar que en la universidad se realicen prácticas sobre animales no humanos. Esto no supone, por supuesto, que dichas prácticas estén justificadas. Pero debemos tener en cuenta que difícilmente dichas prácticas van a desaparecer si la sociedad discrimina a los animales no humanos. En relación con esto, resulta una buena idea animar a quienes estudian en la universidad a defender el fin de dichas prácticas, haciendo la conexión entre las mismas y el resto de comportamientos especistas que se dan en la sociedad.


Lecturas recomendadas

Akbarsha, M. A.; Pereira, S. & Gruber, F. P. (2010) “A National Center for Animal Alternatives in India: The Mahatma Gandhi-Doerenkamp Center for Alternatives to the Use of Animals in Life Science Education (MGDC)”, ALTEX27, sp. iss., pp. 5-10.

Balcombe, J. P. (2001) “Dissection: The scientific case for alternatives”, Journal of Applied Animal Welfare Science, 4, pp. 118-126.

Bauer, M. S. & Seim, H. B., III. (1992) “Alternative methods to teach veterinary surgery”, Humane Innovations and Alternatives, 6, pp. 401-404 .

Brown, M. J.; Pearson, P. T. & Thompson, F. N. (1993) “Guidelines for animal surgery in research and teaching”, Journal of the American Veterinary Medical Association, 54, pp. 1544-59.

Capaldo, T. (2004) “The psychological effect on students of using animals in ways that they see as ethically, morally and religiously wrong”, ATLA, 32, pp. 525-531.

Carlson, P. (1995) Alternatives in medical education: Nonanimal methods, Washington, D.C.: Physicians Committee for Responsible Medicine.

Cross, T. R. (2004) “Scalpel or mouse: A statistical comparison of real and virtual frog dissections”, The American Biology Teacher, 66, pp. 408-411.

Dewhurst, D.; Cromar, S. & Ellaway, R. (2008) “A new model for developing computer-based alternatives to using animals in tertiary education”, AATEX, 14, sp. iss., pp. 239-242 [referencia: 14 de febrero de 2013].

Francione, G. L. & Charlton, A. E. (1992) Vivisection and dissection in the classroom: A guide to conscientious objection, Jenkintown: American Anti-Vivisection Society.

Hart, L. A.; Wood, M. W. & Hart, B. L. (2008) Why Dissection?Westport: Greenwood.

Humane Society of the United States (2008) “Comparative studies of dissection and other animal uses”, humanesociety.org [referencia: 19 de julio de 2009].

Martinsen, S. & Jukes, N. (2005) “Towards a humane veterinary education”, Journal of Veterinary Medical Education, 32, pp. 454-460.

Nobis, N. (2002) “Animal dissection and evidence-based life-science and health-professions education”, Journal of Applied Animal Welfare Science5, pp. 157-161.

Rasmussen, L. M. (2001)  “Life sciences learning: An approach that promotes progress and respects life”, Journal of Applied Animal Welfare Science, 4, pp. 131-134.

Sapontzis, S. F. (1995) “We should not allow dissection of animals”, Journal of Agricultural and Environmental Ethics, 8, pp. 181-189.

Valli, T. (2001) “Dissection: The scientific case for a sound medical education”, Journal of Applied Animal Welfare Science, 4, pp. 127-130.

Scalese, R. J. & Issenberg, S. B. (2005) “Effective use of simulations for the teaching and acquisition of veterinary professional and clinical skills”, Journal of Veterinary Medical Education, 32, pp. 461-467.


1 Ver AVMA – American Veterinary Medical Association (2014) “Use of animals in research, testing, and education”, avma.org [referencia: 2 de junio de 2014].

2 Ver también Ammons, S. W. (1995) “Use of live animals in the curricula of U.S. medical schools in 1994”, Academic Medicine, 70, pp. 740-743. Balcombe, J. (2000) The use of animals in higher education: problems, alternatives, and recommendations, Washington, D. C.: Humane Society Press.

3 Carlson, N. R. (2009) Psychology: The science of behavior, 4th ed., Upper Saddle River: Pearson Education Canada, p. 207.

4 Brembs, B. (2003) “Operant conditioning In invertebrates”, Current Opinion In Neurobiology, 13, pp 710-711.

5 La New England Anti-Vivisection Societyseñala que solamente las siguientes incluyen el uso de animales en su curricula vitae: Johns Hopkins University School of Medicine, Uniformed Services University of the Health Sciences School of Medicine, University of Mississippi Medical Center, Oregon Health & Science University School of Medicine, University of Tennessee Health Science Center College of Medicine at the Chattanooga campus, University of Virginia School of Medicine, y Medical College of Wisconsin (ver NEAVS – New England Anti-Vivisection Society (2014) “Graduate and professional schools”, Animals in Education [referencia: 3 de junio de 2014].

6 Dewhusrt, D. (1999) “Alternatives to using animals in education”, en Dolins, F. L. (ed.) Attitudes to animals, Cambridge: Cambridge University Press, pp. 200-217. Hart, L. A.; Wood, M. A. & Weng, H.Y. (2005) “Mainstreaming alternatives in veterinary medical education: Resource development and curricular reform”, Journal of Veterinary Medical Education, 32, pp. 473-480. Jukes, N. & Chiuia, M. (2003) From guinea pig to computer mouse: Alternative methods for a progressive, humane education, 2nd ed., Leicester: InterNICHE. Weil, Z. (2004) The power and promise of humane education, Gabriola Island: New Society Publishers.

Top nav