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Pesca

Aunque el uso de animales para obtener alimentos afecta a muchas especies distintas, entre ellas las aves y los mamíferos, el mayor número de víctimas se encuentra entre los animales acuáticos. El número total de peces y otros animales acuáticos atrapados cada año es muy difícil de calcular. Los cálculos se realiza de manera habitual en toneladas, lo que hace imposible determinar el número exacato de individuos matados.

No obstante, se estima que se pescan entre uno y tres billones de peces cada año,1 y las cifras para otras especies acuáticas también pueden ser extremadamente altas, al menos de cientos de miles de millones de animales. Existe una gran variedad de peces y otras criaturas acuáticas que se pescan, pero aquellos que se capturan en mayor cantidad son sardinas, arenques, bacalaos, anchoas, atunes, platijas, lisas, calamares, camarones, salmones, cangrejos, langostas y peces planos.

 

El sufrimiento de los animales capturados

Quizás nos resulta difícil empatizar con los peces y otros animales acuáticos dado que son físicamente muy distintos de los seres humanos, viven bajo el agua, y no percibimos sus vocalizaciones. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que los peces tienen la capacidad de sentir el dolor y el placer, igual que los mamíferos, las aves, los reptiles y otros animales.2 Los peces sienten dolor y buscan experiencias positivas.

Al igual que los peces, los anfibios3 y un gran número de invertebrados tienen la capacidad de experimentar sufrimiento y placer. Los cefalópodos, como los pulpos, tienen sistemas nerviosos muy distintos a los de los mamíferos; sin embargo, son capaces de resolver problemas más complejos que los que pueden resolver los mamíferos. Esto parece indicar su habilidad de tener experiencias aún más complejas que algunos mamíferos, pero lo que es más importante, significa que la afirmación de que no son sensibles es desacertada. Y varios estudios han demostrado que una variedad de crustáceos como las langostas y los cangrejos responden al dolor, tienen estructuras biológicas capaces de procesar esas sensaciones y demuestran procesos cognitivos que requerirían una centralización del sistema nervioso suficiente para ser capaces de sentir dolor. Dado que los animales que habitualmente explotan los humanos son seres sensibles con la capacidad de tener experiencias positivas y negativas, las prácticas de su captura y muerte los privan de oportunidades de goce y les generan un gran sufrimiento.

 

Cómo sufren y mueren los animales marinos que son capturados

Los peces y otros animales que son víctimas de la pesca mueren de diversas formas. Con frecuencia mueren por descompresión, pues los sacan de las profundidades del mar hacia la superficie, lo que hace que sus órganos internos estallen.

Otros mueren por asfixia al sacarlos del agua. Antes de morir padecen un enorme sufrimiento y se agitan desesperadamente tratando de volver al agua. Otros animales mueren como resultado de las heridas del proceso de captura o por agotamiento extremo al tratar de liberarse de las redes (particularmente en la pesca de arrastre). Los animales que se utilizan como carnada son también devorados por los animales que se capturan. Y otros mueren aplastados por el peso de los otros peces capturados junto a ellos. Esto puede ocurrir después de que se levantan las redes y se vacían, o dentro de la red misma. Otros peces mueren a manos de los pescadores, como el atún, mediante lanzas u otros instrumentos. Muchos otros se congelan vivos. En muchos barcos pesqueros equipados con congeladores, los animales son inmediatamente guardados allí tras su captura.

Por último, algunos de los peces llegan vivos a los consumidores y se cocinan vivos, como las langostas y los cangrejos. En ciertos casos, algunos peces y otros animales marinos son incluso comidos mientras están vivos y conscientes.

A partir de estos ejemplos, queda claro que los animales experimentan una gran cantidad de dolor al morir. Pero además, experimentan un gran sufrimiento antes de morir, porque pasan horas o días atrapados en una red. Sufren un gran estrés, y posiblemente además deben soportar mucho dolor si sus cuerpos están aplastados contra los de otros animales o contra las redes. Es bastante común para los peces tener heridas en sus escamas, piel y otros tejidos. Los peces atrapados con anzuelos padecen otros horrores cuando son empalados y sujetados con ganchos.

 

Métodos de pesca

Pesca con redes

Pesca de arrastre
En la pesca de arrastre, se arrojan las redes y luego se recogen tiradas por barcos para atrapar todos los peces que están en el trayecto de la embarcación. Los animales son arrastrados sobre el lecho marino y usualmente chocan con piedras y escombros, y sus cuerpos se golpean contra los de otros peces. Las redes capturan a todos los animales que están en su trayecto y no son lo suficientemente pequeños para escapar a través de ellas. La cantidad de animales que se matan de esta forma en determinado momento varía mucho, ya que depende del tamaño de las embarcaciones que varía ampliamente.

Cuando se sacan los peces del agua mediante la pesca de arrastre, el cambio de presión por el rápido ascenso hace estallar sus órganos. Si queda algún pez vivo al llegar a la embarcación, muere congelado al ser arrojado sobre hielo o aplastado por el peso de los otros peces.
Pesca de cerco

La pesca de cerco se utiliza específicamente para capturar peces que nadan en grandes cardúmenes como las sardinas, anchoas, arenques y atunes. En la pesca de cerco se usa otro tipo de red. La red se arroja al mar con una pequeña embarcación se extiende hasta que rodea completamente a los peces. La red mide entre 250 y 1000 metros de largo por unos 50 metros de ancho.

Este método rodea lentamente a los peces, que intentan escapar sin conseguirlo. Todo indica que este método de captura genera un gran estrés psicológico. A medida que la red empieza a cerrarse, los animales se aplastan unos contra otros, causándose heridas que se agravan, antes de ser sacados del agua.
Redes de enmalle

Las redes utilizadas en la pesca de enmalle se hacen de una malla fina de manera que se desplazan con las corrientes y se extienden como una cortina. Llegan a cubrir una distancia de un kilómetro. Los barcos dejan que la red flote libremente hasta que están listos para capturar los peces atrapados en ellas. Los peces no alcanzan a ver a las redes y quedan atrapados en ellas, generalmente por las branquias. Los peces pueden permanecer atrapados días enteros antes de perecer. Como en otras formas de pesca, si quedan vivos al momento de que los pescadores los arrojan al bote, mueren desangrados a causa del cambio de presión y congelados vivos. Para hacerlas más eficaces, las redes se fabrican con materiales sintéticos inodoros que resultan difíciles de detectar. Esto garantiza que una mayor cantidad de animales sean capturados.

 

Trasmallos
El trasmallo es un método de pesca en el que se lanzan tres redes a la vez. La red interior es la más densa y grande. Por estar encerrada entre las otras dos redes, produce burbujas en las que quedan atrapados los peces. Se utiliza principalmente para capturar animales del lecho marino, como róbalos, besugos, doradas y algunos crustáceos.

 

Pesca con palangre

La pesca con palangre es uno de los métodos más comunes. Existen dos clases principales:

  • Un barco pesquero lanza un sedal a una larga distancia con miles de anzuelos cebados a lo largo del sedal.
  • Se lanza un sedal principal con otros sedales secundarios atados a él (llamados redecillas), y estos sedales secundarios tienen los anzuelos.

Al quedar atrapados en los anzuelos, muchos peces se ahogan o mueren desangrados en el agua por las heridas causadas por el anzuelo. Normalmente, el pez se engancha al anzuelo por la boca, aunque también los anzuelos pueden alojarse en otras partes del cuerpo. Los animales atrapados por anzuelos sienten más que el dolor físico; también experimentan mucho estrés tratando de liberarse hasta que el agotamiento los hace dejar de luchar.

Los peces más grandes son atraídos hacia el barco mediante cebos. Una vez que se han acercado lo suficiente, los pescadores capturan a los animales con lanzas o ganchos, algunas veces por los ojos, para subirlos al barco. Muchos de estos peces siguen vivos y, posteriormente, los matan a golpes o se desangran solos por las heridas de sus cuerpos mutilados. Este método es usual para capturar peces espada, atunes y otros peces de mediano y gran tamaño. A veces, el cebo que se utiliza en estos anzuelos son otros peces vivos más pequeños, por lo que estos animales carnada también son víctimas de la pesca con palangre.
Pesca de curricán

La pesca de curricán se utiliza para capturar peces que viven en la superficie del agua, como los salmones. Utiliza varios sedales con cebos que se mantienen a una profundidad determinada. El sedal se puede lanzar desde un punto fijo o ser llevado por un barco a baja velocidad.

Los peces atrapados con estos sedales son generalmente arrastrados con el barco durante largo tiempo, lo que puede ser extremadamente estresante y doloroso. Además, muchos de los animales capturados de esta forma pueden engancharse por otras partes de su cuerpo además de la boca, lo que causa heridas fatales, especialmente si se enganchan por las branquias.

 

Otros métodos de pesca

Además de las técnicas antes mencionadas, que son de uso común en muchas partes del mundo, existen técnicas utilizadas solamente en determinadas localizaciones o para capturar a ciertos tipos de animales.4

Pesca con explosivos

Este método de pesca consiste en detonar explosivos en el agua. Los explosivos pueden matar directamente a los animales o volverlos fáciles de capturar al quedar aturdidos por la explosión. Los explosivos también pueden hacer estallar la vejiga de aire de los peces; sin ellas, no pueden nadar y se hunden en el mar. Entonces son capturados antes de sumergirse. Este método es extensamente usado en los países del sudeste asiático, especialmente en Filipinas, y también en Tailandia.

Trampas de peces

A veces, los peces y otros animales marinos son capturados con trampas simples que consisten en jaulas en las que se coloca un cebo (que puede ser un animal vivo) para atraer a los animales que se desean pescar.

Almadraba

La pesca de almadraba es típica de la zona mediterránea, común en países como Italia y el sur de la península ibérica. Su objetivo es la captura de atunes atrayéndolos hacia un espacio muy reducido donde casi no pueden moverse. Son conducidos a través de canales formados con redes de distintas curvaturas de manera que los peces puedan llegar al centro pero les resulte imposible ir hacia atrás para escapar. Los pescadores suben los atunes capturados a bordo con ganchos para luego matarlos con cuchillos o machetes.

 

Animales muertos en vano: “capturas incidentales”, “excedentes” y redes abandonadas

Existe una gran cantidad de peces víctimas de las actividades de pesca que no se comen.5 Muchos animales que no estaban destinados a ser capturados quedan también atrapados. La cantidad y diversidad de animales que perecen de esta forma es muy grande e incluye invertebrados, peces, aves marinas, tortugas y delfines.6 Algunos de estos animales muertos se venden; sin embargo, otros se desechan por no tener un valor económico. Un ejemplo es la gran cantidad de albatros que mueren cada año atrapados en los anzuelos de los palangres a las que son atraídos por el cebo.

En otros casos, los pescadores tienen una cuota legal autorizada de peces a capturar, por lo que devuelven al agua todo lo que exceda ese límite. La mayoría de estos animales sufren enormemente, y mueren de todas maneras a consecuencia de las heridas.7

Además, las redes de pesca, o partes de ellas, con frecuencia se pierden o abandonan en el agua. Estas redes continúan indefinidamente matando animales que quedan atrapados en ellas. Los animales atrapados experimentan mucho estrés antes de morir de hambre o asfixia.

De esta manera, la pesca se lleva muchas más víctimas de las que son capturadas y vendidas para el consumo humano.

 

La solución no es la piscicultura ni la pesca sostenible, sino abandonar la explotación de los animales acuáticos

La pesca produce un gran sufrimiento y la muerte de billones de animales cada año. Si se trata de respetar a todos los seres conscientes, aquellos que tienen la capacidad de sufrir o sentir placer, la pesca en ninguna de sus formas es aceptable. Quienes defienden la piscicultura aseguran que la solución reside en esta. Sin embargo, esto no puede ser una solución ya que la piscicultura también involucra matar animales y causarles sufrimiento.

La llamada pesca sostenible también ha sido sugerida como solución a varios métodos de pesca, y se han hecho numerosos estudios de gestión ambiental en los bancos de pesca. Esto se hace generalmente desde un punto de vista ambientalista. A veces, hay manifestaciones de protesta contra ciertas formas de pesca con el argumento de que no debería haber una “sobreexplotación” de los llamados “recursos pesqueros”. Esto implica tratar de seguir utilizando animales de manera indefinida, considerándolos, como el término lo indica, simplemente recursos. Con esto se busca satisfacer el interés económico de continuar viviendo de la pesca, lo cual es inaceptable desde una posición ética si rechazamos el especismo.

Esta posición ecológica no tiene en cuenta los intereses de los peces; por el contrario, defiende una “gestión ecológica” de la pesca, con sistemas que hacen a unos peces presas de otros de manera controlada. Si, por el contrario, lo miramos desde una perspectiva antiespecista, tendremos en cuenta los intereses de todos los animales sintientes, y consideraremos todas estas actividades totalmente inaceptables por el daño que hacen a los animales al ser capturados, así como el daño que se causa al hacer que unos se coman a otros.

En ocasiones desde el ecologismo se busca proteger a los miembros de especies amenazadas a costa de los miembros de especies más numerosas. Desde una perspectiva ética, esta práctica debe ser rechazada porque los animales no mereces más ni menos respeto en función de la cantidad de individuos de su especie. El problema de la pesca no es la disminución de los recursos, o el peligro de extinción de las especies, como defiende el ecologismo y quienes ven a los animales acuáticos como recursos. El problema es el sufrimiento y la muerte que se causan a individuos sintientes por motivos innecesarios. Ya que los seres humanos no necesitamos alimentarnos de peces, capturarlos por ocio, ni utilizar sus cuerpos como ornamentos, la pesca no puede considerarse algo necesario. Por lo tanto, las granjas piscícolas y la pesca sostenible no son una solución, pues provocan dolor, ansiedad y, al final, la muerte prematura de animales sintientes.


Lecturas recomendadas

Ashley, P. J. & Sneddon, L. U. (2007) “Pain and fear in fish”, en Branson, E. J. (ed.) Fish welfare, Oxford: Blackwell, ch. 4.

Braithwaite, V. A. & Huntingford, F. A. (2004) “Fish and welfare: Do fish have the capacity for pain perception and suffering?”, Animal Welfare, 13, pp. 87-92.

Caswell, H.; Brault, S.; Read, A. J. & Smith, T. D. (1998) “Harbour porpoise and fisheries: An uncertain analysis of incidental mortality”, Ecological Applications, 8, pp. 1226-1238.

Catchpole, T. L.; Frid, C. L. J. & Gray, T. S. (2005) “Discards in North sea fisheries: Causes, consequences and solutions”, Marine Policy, 29, pp. 421-430.

Chandroo, K. P.; Yue, S. & Moccia, R. D. (2004) “An evaluation of current perspectives on consciousness and pain in fishes”, Fish and Fisheries, 5, pp. 281-295.

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Gabriel, O. & von Brandt, A. (2005) Fish catching methods of the world, Oxford: Blackwell.

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Zerbini, A. N. & Kotas, J. E.  (1998) “A note on cetacean bycatch in pelagic driftnetting off southern Brazil”, Report of the International Whaling Commission, 48, pp. 519-524. 


1 Mood, A. (2010) “Worse things happen at sea: The welfare of wild-caught fish”, fishcount.org.uk [referencia: 18 de octubre de 2010]. Mood, A. &  Brooke, P. (2010) “Estimating the number of fish caught in global fishing each year”, fishcount.org.uk [referencia: 18 de octubre de 2010].

2 Chandroo, I. J. H. & Moccia, R. D. (2004) “Can fish suffer?: Perspectives on sentience, pain, fear and stress”, Applied Animal Behaviour Science, 86, pp. 225-250. Braithwaite, V. (2004) Do fish feel pain?, Oxford: Oxford University Press.

3 Machin, K. L. (1999) “Amphibian pain and analgesia”, Journal of Zoo and Wildlife, 30, pp. 2-10.

4 Mather, J. A. & Anderson, R. C. (2007) “Ethics and invertebrates: A cephalopod perspective”, Diseases of Aquatic Organisms, 75, pp. 119-129. Mather, J. A. (2001) “Animal suffering: An invertebrate perspective”, Journal of Applied Animal Welfare Science, 4, pp. 151-156.

5 Elwood, R. W. (2011) “Pain and suffering in invertebrates?”, ILAR Journal, 52, pp. 175-184. Elwood, R. W. & Adams, L. (2015) “Electric shock causes physiological stress responses in shore crabs, consistent with prediction of pain”, Biology Letters, 11 (11) [referencia: 13 de noviembre de 2015].

6 Hay muchos otros métodos de pesca. Algunos ejemplos son la pesca con caña, la pesca a mano y la pesca submarina. Estos métodos son usan como pesca recreativa, así como para coger peces para consumo humano. Otro método es la pesca con cianuro, en la que se usa el cianuro para aturdir a los peces y así capturarlos vivos para propósitos ornamentales.

7 Esto tiene en cuenta el hecho de que una proporción importante de peces no son usados para consumo humano, sino para la cría de otros animales, incluyendo muchos que son criados en granjas de peces: Tacon, A. G. J. & Metian, M. (2009) “Fishing for aquaculture: Nonfood use of small pelagic forage fish, a global perspective”, Reviews in Fisheries Science, 17, pp. 305

8 Fitzgerald, K. T. (2013) “Longline fishing (hoy what you don’t know can hurt you)”, Topics in Companion Animal Medicine, 28, pp. 151-162.

9 Alverson D. L.; Freeberg, M. K.; Murawski, S. A. & Pope, J. G. (1996 [1994]) A global assessment of fisheries bycatch and discards, Rome: Food and Agriculture Organization of the United Nations [referencia: 22 de julio de 2014]. Hall, M. A. (1996) “On bycatches”, Reviews in Fish Biology and Fisheries, 6, pp. 319-352. Demaster, D. J.; Fowler, C. W.; Perry, S. L.; Richlen, M. E. (2001) “Predation and competition: The impact of fisheries on marine mammal populations over the next one hundred years”, Journal of Mammology, 82, pp. 641-651. Brothers, N. P. (1991) “Albatross mortality and associated bait loss in the Japanese longline fishery in the southern ocean”, Biological Conservation, 55, pp. 255-268. Read, A. J.; Drinker, P.; & Northridge, S. (2006) “Bycatch of marine mammals in the U.S. and Global Fisheries”, Conservation Biology,  20, pp. 163-169.

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