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La muerte de animales usados como comida

Fabricar productos de origen animal significa matar animales no humanos. Esto es bastante evidente en el caso de la carne, cuero, pieles y otros productos elaborados con carne de animales, pero también se matan animales cuando se les explota para la producción de productos lácteos y huevos. Las vacas jóvenes y las gallinas producen más leche y huevos, y las vacas lecheras y gallinas ponedoras se sacrifican cuando explotarlas resulta menos rentable que criar nuevos animales y explotarlos en su lugar.

Un pequeño porcentaje de los animales destinados a la producción de alimentos se cría en granjas pequeñas y no en granjas industriales, y quienes defienden las pequeñas explotaciones aseguran que en ellas los animales reciben un trato mejor que los de las granjas industriales. Sin embargo, sean cuales sean las condiciones de cría, los animales de granja son finalmente enviados a un matadero para su sacrificio.

La muerte es un perjuicio para los animales porque, como seres con capacidad de tener experiencias positivas, tienen interés en vivir. En los mataderos, los animales también experimentan miedo y dolor antes de morir. A continuación se describen algunos de los tormentos que padecen, empezando por los animales acuáticos, que constituyen la mayoría de los animales de cría.

 

Piscifactorías

Aunque es prácticamente imposible capturar, en la naturaleza, a un animal acuático sintiente sin causarle sufrimiento, podríamos pensar que las cosas no son así para los peces de cría. Pero no son muy diferentes. La cantidad y el tipo de sufrimiento que los peces y otros animales acuáticos sintientes padecen durante su sacrificio, y también con anterioridad a este,1 varían en función del método empleado, pero todos los métodos causan un dolor y una angustia considerables y el resultado de todos ellos es la muerte. Entre los métodos empleados para sacrificar a los peces se incluyen los siguientes:2

1. Asfixia. Se saca del agua a los peces, que se ahogan lentamente porque solo pueden obtener oxígeno del agua a través de sus branquias. Los peces pueden tardar hasta 15 minutos en morir.3

2. Enfriamiento. Se sumergen los peces en hielo o agua casi helada, provocándoles hipotermia y la muerte. Este método no necesariamente reduce la sensibilidad al dolor, como indica el hecho que el descenso de la temperatura se ha asociado con un aumento de los niveles de cortisona de los animales.4

3. Narcosis por dióxido de carbono. Se introduce a los peces en tanques en los que el agua tiene altos niveles de dióxido de carbono. El dióxido de carbono disuelto en altas concentraciones en el agua tiene un efecto narcótico en los peces que lo respiran. Esto aturde a los peces, pero el proceso es lento, y a medida que el dióxido de carbono empieza a afectarles, se mueven de forma violenta y tratan de escapar. Presentan lo que en la literatura científica se denomina “conducta de aversión”,5 que es un fuerte indicador de la angustia que padecen.

4. Desangrado sin aturdimiento. Se saca a los peces del agua y, sujetándolos manualmente, se les cortan las branquias o el corazón con un cuchillo para que mueran por desangramiento. Este proceso puede durar entre cuatro y quince minutos como mínimo, durante los cuales los peces están conscientes y se debaten como haría cualquier otro animal en su situación.6

Algunas veces se intenta aturdiar a los peces antes de matarlos. Estos son algunos métodos de aturdimiento usados:

Aturdimiento de percusión. Se golpea a los animales con un palo de madera o plástico para que pierdan el conocimiento.

Aturdimiento eléctrico. Este método se emplea con peces grandes, a los que se les clava un arpón que tiene una conexión eléctrica. En algunos casos esto no funciona y los peces permanecen conscientes mientras mueren desangrados.7

En otros casos los peces son matados de una manera que, al menos en teorías, les causa menos sufrimiento, como disparándolos en la cabeza.

 

Mataderos

Las cosas no son muy diferentes en los mataderos en los que los que se sacrifica a mamíferos y aves. Los mamíferos y las aves también experimentan miedo y dolor, y también se les priva de la vida. En muchos países se considera que los animales a los que se sacrifica deben estar previamente aturdidos para que no sufran, o sufran menos.

En los mataderos, los animales también padecen un sufrimiento psicológico tremendo. Además del estrés de no saber donde se encuentran, ven como sacrifican a otros animales y oyen sus gritos. Todo esto es terriblemente espantoso para ellos.8 Esto sucede después de un duro viaje desde las granjas.

 

Transporte a las unidades de muerte

Durante su viaje al matadero, los animales están hacinados y a menudo desprotegidos de las temperaturas extremas. Normalmente no se les alimenta durante el camino, porque que para un ganadero carece de interés económico proporcionarles alimentos que no tendrán tiempo de ser digeridos para convertirse en carne,9 y también porque resulta más fácil para el transportista y para el matadero no tener que encargarse de los desechos de los animales.

Por lo general, los animales llegan al matadero en un estado físico y psicológico precario. Están hambrientos, agotados, y a menudo confundidos y atemorizados. Cuando entran al matadero, existen otros factores que pueden contribuir a su angustia y dolor, como los suelos resbaladizos. Si un animal cae, los que se encuentras detrás pueden lesionarse también.

En el matadero a veces se lava a los animales antes de sacrificarlos. Con frecuencia el lavado se realiza con limpiadoras a presión que pueden hacerles daño, a menudo en zonas sensibles. La temperatura del agua también puede hacer daño a los animales, que posiblemente encontraran muy estresante el proceso.

Además, la descarga de los animales desde los camiones y forzados a moverse de manera violenta hacia y desde los corrales de espera. Cuando los animales están tan asustados que no se moverán sin pinchazos dolorosos, se utilizan puyas, palos o punzones eléctricos, que provocan sufrimiento a los animales. A veces se utilizan ganchos. Un empleado de matadero declaró:

“Los cerdos se estresan con bastante facilidad. Si te pasas con ellos, les dan ataques al corazón. Si tienes en la rampa un cerdo al que han machacado y le da un ataque al corazón o se niega a moverse, agarras un gancho de carne y se lo enganchas en el ano. Hay que intentar hacerlo enganchándole el hueso de la cadera. Luego lo arrastras hacia atrás. Estás arrastrando a los cerdos vivos, y muchas veces el gancho se suelta desgarrándoles el ano. He llegado a ver jamones (muslos) completamente desgarrados. También he visto intestinos salirse. Si el cerdo se cae cerca del final de la rampa, le metes el gancho de carne en el carrillo y lo arrastras hacia delante”.10

En algunos casos los animales pueden quedarse atascados en alguna parte del matadero, y entonces se puede emplear cualquier tipo de violencia para moverlos. El testimonio de otro empleado de matadero lo ilustra muy claramente:

“He arrastrado vacas hasta que empezaron a rompérseles los huesos, estando aún vivas. Si al doblar la esquina se quedan atascadas en la entrada, se tira de ellas hasta que se les desgarra la piel, hasta que chorrea sangre en el acero y el cemento. Rompiéndoles las patas…y la vaca bramando con la lengua fuera. Y se tira de ellas hasta que se les descoyunta el cuello”.11

 

Inmovilización

En las unidades de sacrificio, teóricamente se aturde a los animales antes de sacrificarlos. A algunos animales (como cerdos y ovinos) a menudo se les aturde sin inmovilizarlos previamente. Quienes trabajan en estos lugares se acercan simplemente al animal y lo aturden (o intentan aturdirlo), utilizando métodos tales como la aplicación de descargas eléctricas. Esto se hace de forma repetitiva con diferentes animales de un mismo grupo.

Este método no trabaja con animales grandes como vacas, porque el aparato que suministra las descargas eléctricas no puede ser colocado sobre los animales para aturdirlos. Para facilitar el proceso de aturdimiento, y para proteger a quienes trabajan en los mataderos de posibles lesiones provocadas por los animales cuando intentan escapar, se inmoviliza a los animales de mayor tamaño antes de aturdirlos y sacrificarlos. Se utilizan los siguientes métodos de inmovilización.

Cajones de aturdimiento tradicionales. Son espacios confinados en los que se introduce al animal para aturdirlo. El cajón es estrecho, de manera que el animal no pueda darse la vuelta, y el suelo del cajón es rugoso para evitar resbalones y caídas.12 Normalmente, la persona encargada del aturdimiento permanece de pie a un lado del cajón para realizar la operación. En ocasiones el aturdimiento no es total y el animal permanece consciente mientras se les suspende y se les desangra.

Cajones con mecanismo de retención de la cabeza. Estos cajones disponen de un mecanismo de retención que se cierra alrededor del cuello del animal, restringiendo así el movimiento de su cabeza Este tipo de cajón es obligatorio en algunos países cuando se aturde a los animales con métodos no penetrantes, dado que éstos requieren mayor precisión en su aplicación para ser efectivos.

Carriles transportadores. Son carriles automáticos que conducen al animal a la zona de aturdimiento. Están diseñados en forma de W para que las patas de los animales estén separadas todo el tiempo, impidiendo así que puedan darse la vuelta.

El método empleado para inmovilizar aves durante el aturdimiento es diferente. Las aves son suspendidas cabeza abajo en una cinta transportadora, que conduce a los animales a unos tanques de aturdimiento de los que se hablará más adelante. A menudo las aves están heridas y se les rompen las patas u otras partes del cuerpo cuando las agarran y las cuelgan de la cinta transportadora de forma rápida y a veces violenta. Un antiguo empleado de matadero, que posteriormente se arrepintió y se comprometió con la defensa de los animales, describía así la situación:

“La línea está en marcha. El olor es atroz, y los pollos son presa del pánico. Muchos de ellos graznan muy alto, otros permanecen sentados, temblando. A veces pillas a uno mirándote, a los ojos, y te das cuenta de que está aterrorizado.”13

 

Aturdimiento

Una vez que un animal se encuentra suficientemente inmovilizado (o a veces, con animales de menor tamaño, sin inmovilización), se trata de aturdirlo para que no esté consciente durante el sacrificio. Para ello pueden emplearse diferentes métodos.

 

Electronarcosis

En este método se aplica al animal un choque eléctrico hasta que cae inconsciente. El método aplicado es diferente dependiendo del tipo de animal de que se trate.

 

Aves

La electronarcosis es el método más comúnmente usado con aves (tales como pollos, gallinas, pavos, gansos y patos). El procedimiento más común consiste en sumergir la cabeza de los animales en un baño de agua eléctrico,14 donde se les aplica una corriente de 80 miliamperios durante 3 segundos. Normalmente este proceso está automatizado. Los animales, suspendidos de ganchos, pasan a través de un gran baño de agua eléctrico durante unos segundos antes de pasar a la siguiente etapa, en la que se les corta el cuello.

Hay estudios que muestran que este proceso es muy doloroso para los animales. La corriente circula por todo su cuerpo, a menudo causando fracturas de coracoides y escápula (omóplato), contracciones musculares, y hemorragias.15

En uno de los estudios, aproximadamente el 44% de los pollos sumergidos en el baño eléctrico sufrieron fracturas óseas y el 35% de ellos hemorragias. Así mismo, la mitad de los animales aturdidos mediante este sistema presentaros fibrilación ventricular. En estudios comparativos entre este método y el de gasificación llevados a cabo en la unión Europea se han obtenido resultados similares.16 La eficacia de este método se ha puesto en duda, al existir evidencias de la llegada de animales conscientes al tanque de escaldado.

 

Cerdos

En el caso de los cerdos existen dos métodos de electronarcosis: hacer pasar una corriente eléctrica a través del cerebro, o hacerla pasar por el cerebro y por el corazón.

1. Aplicación de corriente en el cerebro. Se aplica una corriente eléctrica directamente a la cabeza del animal con el fin de provocar un ataque epiléptico. La corriente se aplica a través de tenazas compuestas por dos electrodos colocados en cara lado de la cabeza bajo las orejas. Las tenazas tienen una parte afilada que se clava en la piel del animal para colocarlas. Otra variante consiste en aplicar un electrodo bajo la mandíbula y otro a un lado del cuello (tras la orejas). Cuando se hace funcionar, este método aturdirá al animal durante solamente 15 segundos, y los animales pueden recuperar la consciencia antes de desangrarse hasta morir, sufriendo no solamente dolor, sino también pánico y angustia.

2. Aplicación de corriente en el cerebro y en el corazón. Provoca un paro cardíaco. A menudo, este método de aturdimiento causa directamente la muerte por electrocución. Un electrodo se aplica en la frente o en la hendidura que se encuentra detrás de la oreja, y el otro en la parte trasera o en un lateral del cuerpo, de manera que la corriente alcance también el corazón.

Estos métodos requieren el afeitado y humectación de la zona de aplicación de los electrodos para permitir el paso de corriente. No humedecer la zona, colocar mal los electrodos, practicar este tipo de aturdimiento en un punto impreciso del cuerpo, o hacerlo con un amperaje distinto al indicado, puede provocar al animal una parálisis sin hacerle perder el conocimiento (lo que se conoce como shock perdido o “estado de pesadilla de Leduc”). Esto significa que el animal permanecerá despierto durante todo el proceso y que padecerá el miedo y el estrés consiguientes. Además, si la distancia entre los electrodos es muy pequeña, no se produce el paro cardíaco.

Los equipos de descarga más comunes son de baja tensión (70-150V), aplicada durante algunos segundos, tiempo durante el cual el animal sufre una descarga dolorosa antes de estar aturdido. En muchos casos la descarga no se aplica de acuerdo con las indicaciones, lo que puede llevar al animal a padecer una dolorosa parálisis generalizada (si la descarga es menor) o a sufrir fracturas óseas, equimosis y hemorragias (si la descarga es mayor), a menudo sin estar aturdido. Pero incluso si está aturdido por el procedimientos, los animales pueden sentir miedo y dolor antes de perder la consciencia.17

 

Vacas

La electronarcosis es raramente empleada en vacas debido a su gran tamaño. Cuando se utiliza en vacas, el aturdimiento eléctrico se realiza, en principio, en dos etapas. En primer lugar se aplica una corriente mínima de 1,5 amperios a la cabeza, seguida por otra descarga aplicada al cuerpo que debe provocar un paro cardíaco.18

La aplicación de electrodos a una vaca puede no aturdirla. Dependiendo del método de inmovilización utilizado, puede resultar difícil mantener los electrodos sujetos a la cabeza de la vaca cuando ésta cae al suelo, lo que le hará sentir la descarga. También en este caso el posicionamiento incorrecto de los electrodos puede causar, entre otros problemas, fracturas en la espina dorsal y hemorragias.

 

Gaseado

Este tipo de aturdimiento se emplea en muchos países. Se conduce a los animales a una cámara llena de un gas asfixiante: argón, nitrógeno, dióxido de carbono, o una combinación de éstos. El gas hace que el animal pierda el conocimiento.

La respuesta de los animales expuestos al gas es muy variable, dependiendo ésta fundamentalmente de factores genéticos. La pérdida del conocimiento nunca es instantánea, y puede tardar entre 30 y 39 segundos.19 El gas provoca reacciones muy violentas e intentos de huida desesperados,20 lo que muestra que este método puede llegar a ser muy doloroso y estresante.

 

Aturdimiento mecánico

Existen dos tipos de aturdimiento mecánico:

 

Penetrante

Se lleva a cabo con una pistola de perno cautivo. La pistola dispara un proyectil retráctil mediante un cartucho explosivo o aire comprimido. El proyectil impacta en la corteza cerebral y retorna a su posición inicial, sin permanecer alojado en el cerebro y causando daños cerebrales permanentes.

Existe un modelo de pistola que también impele un chorro de agua en el orificio abierto, causando más daños al cerebro.21 Otra práctica consiste en introducir una varilla en el orificio para producir laceraciones en el cerebro.

 

No penetrante

Se utiliza un dispositivo con un extremo en forma de seta para golpear el cráneo sin entrar en contacto con el cerebro. El aturdimiento se debe a la conmoción del impacto.22

 

Mazo o martillazos

Este método se emplea en lugares con escasos recursos económicos, ya que es barato y simple, pero requiere mucha habilidad para golpear en el punto exacto y dejar al animal inconsciente. De hecho, la tasa de acierto con este método de aturdimiento tan sólo del 50% aproximadamente.23 A menudo es necesario administrar varios golpes, causando terror, estrés y dolor a los animales. En muchas ocasiones, debido a la falta de precisión, los animales están totalmente conscientes cuando se les corta la garganta y se desangran lentamente hasta morir.

 

Aturdimiento eléctrico casero

Este método se emplea en países empobrecidos. Consiste en el empleo de pinzas o cables conectados a la corriente de una casa. No está claro si este método realmente aturde a las víctimas; con toda seguridad no lo hará en el caso de bovinos y otros animales grandes, que no se aturden con tensiones bajas.24 Simplemente causa mucho sufrimiento a los animales, añadido al que tendrán que padecer durante el sacrificio.

 

Inmovilización sin aturdimiento

Corte de la médula espinal con un cuchillo. Consiste en la utilización de un cuchillo afilado para cortar la médula espinal en la base del cráneo. Produce la inmovilización inmediata del animal al que se le practica pero no provoca pérdida del conocimiento, de modo que el animal permanece consciente mientras se desangra.

 

Muerte de los animales

En los lugares donde la legislación lo exige, los animales se someten a un proceso de aturdimiento, normalmente mediante alguno de los métodos descritos anteriormente, con el fin de dejarlos inconscientes o inmóviles antes de ser matados. Debido a que el objetivo de los mataderos es acabar con la vida de los animales tan rápido como sea posible, muchos siguen estando conscientes cuando su cuerpo es sumergido en tanques de agua hirviendo, cuando sus gargantas son cortadas, y cuando sus cuerpos son desmembrados.

 

Bovinos

Una vez que han pasado por la etapa de aturdimiento, de la cual pueden o no salir aturdidos, a vacas, bueyes, terneros y toros se les encadenan las patas traseras y se les iza de manera que queden suspendidos cabeza abajo. Es entonces cuando les cortan la garganta con un cuchillo afilado, que secciona la aorta, y mueren desangrados. En la etapa siguiente, se les cortan la cabeza y los pies, se les saca el tracto digestivo, se les desuella, y las vísceras que quedan se extraen del cadáver de los animales.

En muchos casos los animales pueden estar plenamente conscientes cuando se les mata. A veces no mueren durante la matanza y todavía están totalmente conscientes en la etapa siguiente, cuando tiene lugar el desuello y el despiece, porque la muerte por desangramiento no sobreviene hasta pasados unos minutos. Sin embargo, los animales son despiezados inmediatamente después de haberles cortado la garganta, de modo que a menudo son despiezados vivos. Así lo declaró un trabajador de un matadero durante una entrevista:

“Desde el degüello al corte de las patas, a lo mejor pasan diez segundos. Respiran con fuerza, mugiendo, se caen de los raíles porque están vivas”.25

Otro empleado del matadero, Ramón Moreno, cuyo trabajo era el de destazar los animales (despiezar sus cuerpos), ha declarado que realizaba esta operación muchas veces al día cuando estaban plenamente conscientes. En teoría tenían que llegar muertas al puesto de Moreno. Pero a menudo no lo estaban:

“Parpadean. Hacen ruidos”, declaró suavemente. “La cabeza se mueve, tienen los ojos abiertos de par en par, mirando a su alrededor”.

Aun así, Moreno cortaba. Decía que en los días malos llegaban a su puesto docenas de animales claramente vivos y conscientes. Algunos llegaban vivos incluso hasta el corte del rabo, el eviscerado, el desuello. “Mueren pedazo a pedazo”, dijo Moreno.26

“Si a la vaca le metes un cuchillo, hará un ruido: Dice, ‘¡Muuu!’”26

Tim Walker, técnico del Departamento de Agricultura de los E.E.U.U., declaró:

“Me quejé a todo el mundo. Decía: ‘Hay que mirar lo que está pasando ahí, están desollando vacas vivas’”, dijo Walker. Siempre recibía la misma respuesta: ‘Es verdad, lo sabemos. Pero no podemos hacer nada’.26

Otra de las personas que trabajan en mataderos lo confirmaron:

“He visto miles y miles de vacas pasar vivas por el proceso de sacrificio,” declaró en acta notarial Fuentes, el antiguo trabajador de IBP lesionado cuando trabajaba con vacas vivas. “Las vacas pueden avanzar siete minutos por la línea y estar aún vivas. He estado en la desolladora, donde todavía están vivas. Ahí les sacan la piel por el cuello”.26

 

Cerdos

El dióxido de carbono no solo puede emplearse para aturdir cerdos. También se puede emplear para matarlos directamente, privando sus cuerpos de oxígeno para que mueran asfixiados. No obstante, en general solo se les aturde para luego cortarles la garganta. Una vez que los cerdos han pasado la etapa de aturdimiento, e independientemente de que estén aturdidos o no, se les iza y se les cuelga por las patas traseras de una cinta transportadora que les lleva al lugar donde están los operarios encargados de matarlos. Allí, los operarios les cortan la garganta. La mayoría de los cerdos mueren desangrados. Pero algunos no. Los métodos de aturdimiento están, por lo general, diseñados para cada especie, pero, dependiendo de factores tales como el peso, pueden afectar de manera distinta a individuos de la misma especie. En otros casos los animales simplemente no están aturdidos porque la operación se lleva a cabo con mucha rapidez, por la manera en que los sistemas están diseñados, o por error humano. En estos casos, los animales están plenamente conscientes cuando alcanzan la siguiente etapa de proceso del matadero, que es la de los tanques de escaldado, baños con agua muy caliente en los que se escalda literalmente a los animales para poder quitar plumas y pelos con facilidad.26 Una vez más, existen testimonios de personas que trabajan en mataderos al respecto:

“He visto cerdos intentando nadar en el baño de escaldado”.27

“Estos cerdos llegan al tanque de escaldado, entran en el agua y empiezan a chillar y a patalear. A veces se revuelven tanto que tiran agua fuera del tanque, pero tarde o temprano se ahogan. Hay un brazo rotatorio que les empuja hacia abajo, no tienen ninguna posibilidad de salir. No estoy seguro de si mueren quemados antes de ahogarse, pero tardan un par de minutos en parar de revolverse”.28

 

Aves

En la primera etapa del proceso en un matadero de pollos, se cuelga a los pollos cabeza abajo de una cinta transportadora y se les hace pasar la cabeza por un tanque de aturdimiento eléctrico, que es un baño por el que pasa una corriente eléctrica para aturdir a los animales. A continuación, una cuchilla automática les corta la garganta. A partir de ahí, la cinta transportadora los pasa a través de tanques de escaldado con agua hirviendo, en los que se les quitan las plumas.

Estar suspendido de una cinta transportadora es muy incómodo y angustioso, y las aves se debaten, agitando sus alas y moviendo la cabeza. Por esta razón, cuando pasan sobre los tanques de escaldado su cabeza puede estar levantada y el aturdimiento puede no producirse. Pueden estar aún moviéndose cuando llegan a la cuchilla automática, como resultado de lo cual la cuchilla puede no cortarles la garganta. La cuchilla puede no tocar al animal o cortarle otra parte de su cuerpo, como las alas, la cara o el pico.

Los operarios pueden aún decapitar a los animales que no han sido sacrificados de forma automática, pero la cinta transportadora se mueve rápido y no puede detenerse, de modo que a menudo se les pasan animales. Estos animales llegarán plenamente conscientes a los tanques de escaldado, donde se cocerán vivos.

 

Factores adicionales que empeoran el tormento

Existen factores adicionales que pueden hacer que las muertes en los mataderos sean aún más dolorosas y estresantes, tales como deficiencias en los instrumentos de trabajo. Según declaraciones de un operario:

“La línea va tan rápido que no hay tiempo de afilar el cuchillo. El cuchillo pierde filo, y hay que hacer más fuerza para cortar”.29

Otro tipo de factores incluyen la falta de consideración de quienes trabajan en estos lugares hacia los animales. Para ser capaces de matar a los animales, los empleados de los mataderos necesitan ser prácticamente insensibles a su sufrimiento. Así lo expresa un operario:

“Los cerdos de la planta de sacrificio se acercaban y me acariciaban con el hocico como un perrito. Dos minutos después, tenía que matarlos a golpes con un tubo. No puedo dejar que me importe”.30

Es más, los animales pueden ser víctimas de la crueldad de quienes trabajan en los mataderos. Se han registrado numerosos casos en los que se ha infligido daño intencionadamente a los animales. Esto puede ocurrir si quienes trabajan allí están estresados, si tienen un mal día, o si alguno de las personas que trabaja allí toma represalias contra un animal que se debate por su vida. En cualquiera de estas situaciones, como en las granjas, los animales están completamente indefensos, y quienes trabajan en los mataderos están habitualmente en condiciones de hacer lo que quieran con ellos. Las siguientes declaraciones de otro empleado de matadero muestran esto con claridad:

“Ya vas a matar el cerdo, pero eso no basta. Tiene que sufrir…no te limitas a matarlo, te ensañas, le revientas la tráquea, lo ahogas en su propia sangre. Le rompes el hocico. Un cerdo vivo se pondrá a correr en círculos. Si estuviera simplemente mirándome y yo estuviera en el degüello, agarro el cuchillo y, puah, le saco un ojo allí mismo. Éste solo chillaría. Una vez pillé el cuchillo (está lo bastante afilado) y le corté a un cerdo la punta del hocico, como si fuera una rodaja de mortadela. El cerdo se puso como un loco durante unos segundos. Después se quedó ahí sentado, con cara como de tonto. Así que agarré un puñado de sal y le lo metí en el hocico. Entonces aquel cerdo se volvió loco de verdad, frotándose el hocico en todas partes. Todavía tenía un montón de sal en la mano (llevaba guantes de goma) y se la metí directamente en el culo. El pobre ya no entendía nada… Pero yo no era el único que hacía cosas así… Uno con el que trabajo se dedica a acosar a los cerdos en el tanque de escaldado”.31

No existe una forma fiable de controlar esto, ni siquiera con inspecciones frecuentes, ya que los que hacen daño a los animales pueden dejar de hacerlo cuando se les está vigilando. Mientras exista demanda de productos animales, existirá la ganadería industrial y todo esto seguirá pasando.

Aun cuando no existieran abusos extraordinarios, las prácticas habituales de los mataderos que se han descrito más arriba pueden hacer sufrir terriblemente a los animales. Y en cualquier caso, incluso si no sufrieran demasiado dolor o angustia, se está perjudicando a los animales no humanos al privarles de sus vidas.


Lecturas recomendadas

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1 Poli, B. M.; Parisi, G.; Scappini, F. & Zampacavallo, G. (2005) “Fish welfare and quality as affected by pre-slaughter and slaughter management”, Aquaculture International, 13, pp. 29-49.

2 Robb, D. H. F. & Kestin, S. C. (2002) “Methods used to kill fish: Field observations and literature reviewed”, Animal Welfare, 11, pp. 269-282. Robb, D. H. F.; Wotton, S. B.; McKinstry, J. L.; Sørensen, N.K. & Kestin, S. C. (2000) “Commercial slaughter methods used on Atlantic salmon: Determination of the onset of brain failure by electroencephalography”, Veterinary Record, 147, pp. 298-303.

3 Benson, T. (2004) Advancing aquaculture: Fish welfare at slaughter, [London]: Winston Churchill Memorial Trust, p. 23.

4 Lambooij, E.; van de Vis, J. W.; Kloosterboer, R.J. & Pieterse, C. (2002) “Welfare aspects of live chilling and freezing of farmed eel (Anguilla anguilla L.): Neurological and behavioural assessment”, Aquaculture, 210, pp. 159-169; Skjervold, P. O., Fjaera, S. O., Ostby, P. B. & Einen, O. (2001) “Live-chilling and crowding stress before slaughter of Atlantic salmon (Salmo salar)”, Aquaculture, 192, pp. 265-280. Yue, S. [ca. 2009] An HSUS report: The welfare of farmed fish at slaughter, Washington, D. C.: Humane Society of the United States, p. 4 [referencia: 27 de noviembre de 2014].

5 Los salmones aturdidos de esta manera pueden luchar de forma violente durante varios minutos: Robb, D. H. F.; Wotton, S. B.; McKinstry, J. L.; Sørensen, N. K. & Kestin, S. C. (2000) “Commercial slaughter methods used on Atlantic salmon: Determination of the onset of brain failure by electroencephalography”, op. cit.

6 Benson, T. (2004) Advancing aquaculture: Fish welfare at slaughter, op. cit., p. 6.

7 Ibid., p. 9.

8 La autora que ha trabajado de manera más extensa sobre esto es Temple Grandin, que ha colaborado con la industria de explotación animal para apoyar la explotación de animales para reformarla, de manera que los animales sufran menos. Ella está a favor de matar animales para comida, por lo que su trabajo no trata el daño que supone para los animales perder su vida. Ver, por ejemplo, Grandin, T. (1987) “Animal handling”, Veterinary Clinics North America: Food Animal Practice, 3, pp. 323-324; (1988b) “Double rail restrainer conveyor for livestock handling”, Journal of Agricultural Engineering Research, 41, pp. 327-338; (1998c) “Solving livestock handling problems in slaughter plans”, en Gregory, N. G. & Grandin, T. Animal welfare and meat science, Wallingford: CABI Publishing, pp. 42-63; (1990) “Design of loading and holding pens”, Applied Animal Behavior Science, 28, pp. 187-201. (1991) Recommended animal handling guidelines for meat packer, Washington, D. C.: American Meat Institute; (1992) “Observation of cattle restraint devices for stunning and slaughtering”, Animal Welfare, 1, pp. 85-90; (1994) “Euthanasia and slaughter of livestock”, Journal of American Veterinary Medical Association, 204, pp. 1354-1360; (1996) “Factors which impede animal movement in slaughter plans”, Journal of American Veterinary Medical Association, 209, pp. 757-759; (1997a) “Assessment of stress during handling and transport”, Journal of Animal Science, 75, pp. 249-257; (1997b) “Good management practices for animal handling and stunning”, Washington, D. C.: American Meat Institute; (1997c) Survey of stunning and handling in federally inspected beef, veal, pork and sheep slaughter plants, Fort Collins: Grandin Livestock Handling Systems.

9 Kirton, A. H.; Moss, R. A. & Taylor, A. G. (1971) “Weight losses from milk and weaned lamb in mid Canterbury resulting from different lengths of starvation before slaughter”, New Zealand Journal of Agricultural Research, 14, pp. 149-160 [referencia: 15 de enero de 2014]. Terlouw, E. M. C.; Arnould, C.; Auperin, B.; Berri, C.; Le Bihan-Duval, E.; Deiss, V.; Lefèvre, F.; Lensink, B. J. & Mounier, L. (2008) “Pre-slaughter conditions, animal stress and welfare: Current status and possible future research”, Animal, 2, pp 1501-1517.

10 Eisnitz, G. (1997) Slaughterhouse: The shocking story of greed, neglect, and inhumane treatment inside the U.S. meat industry, Amherst: Prometheus, p. 82.

11 Ibid., p. 145.

12 Grandin, T. (1991) Recommended animal handling guidelines for meat packer, op. cit.

13 Butler, V. (2003) “A night in Tyson’s hell”, The Cyberactivist, September 23 [referencia: 13 de marzo de 2013].

14 Bilgili, S. F. (1992) “Electrical stunning of broilers – Basic concepts and carcass quality implications: A review”, The Journal of Applied Poultry Research, 1, pp. 135-146.

15 Hillebrand, S. J. W.; Lambooy, E. & Veerkamp, C. H. (1996) “The effect of alternative electrical and mechanic stunning methods on haemorrhaging and meat quality of broiler breast and thigh muscles”, Poultry Science, 75, pp. 664-671.

16 Göksoy, O.; McKinstry, L. J.; Wilkins, L. J.; Parkmanm I.; Phillips, A.; Richardson, R. I. & Anil, M. H. (1999) “Broiler stunning and meat quality”, Poultry Science, 78, pp. 1796-1800. Raj, A. B.; Gregory, N. G.; Wilkins, L. J. (1992) “Survival rate and carcass downgrading after the stunning with carbon dioxide-argon mixtures”, Veterinary Record, 130, pp. 325-328.

17 Adams, D. B. & Sheridan, A. D. (2008) Specifying the risks to animal welfare associated with livestock slaughter without induced insensibility, [Canberra]: Australian Government Department of Agriculture, pp. 1-55.

18 Gregory, N. G. (1993) “Slaughter tecnology electrical stunning in large cattle”, Meat Focus, pp. 32-36. (1994) “Preslaughter handling, stunning and slaughter”, Meat Science, 36, pp. 45-56.

19 Gregory, N. G.; Moss, B. & Leeson, R. (1987) “An assessment of carbon dioxide stunning in pigs”, Veterinary Record, 121, pp. 517-518.

20 Dodman, N. H. (1977) “Observations on the use of the Wernberg dip-lift carbon dioxide apparatus for preslaughter anesthesia of pigs”, British Veterinary Journal, 133, pp. 71-80. Grandin, T. (1988b) “Possible genetic effect in pig’s reaction to CO2 stunning”, Congress proceedings: 34th International Congress of Meat Science and Technologies, 29 August – 2 September, Brisbane, Australia, pp. 96-97.

21 Bauer, N. A.; Buckley, S. A. & Ferris, R. A. (1997) “Brain emboli in the pulmonary arteries, hepatic veins and renal veins of slaughtered cattle as a sequelae to the stunning process”, Epidemiology and Economics Symposium ’97, August 19-21, Fort Collins, Colorado.

22 Ramantanis, S. B.; Hadžiosmanović, M. & Stubičan, D. (2005) “Preventive measure against possible BSE-hazard: Irreversible electrical cattle stunning – a review”, Veterinarski Arhiv, 75, pp. 83-100 [referencia: 9 de septiembre de 2012].

23 Lambooy, E.; Spanjaard, W.; Eikelenboom, G. “Concussion stunning of veal calves”, Fleischwirtchaft. 61: 98-100.

24 Wotton, S. B.; Gregory, N. G.; Whittington, P. E. & Parkman, I. D. (2000) “Electrical stunning of cattle”, Veterinary Record, 147, pp. 681-684.

25 Eisnitz, G. (1997) Slaughterhouse: The shocking story of greed, neglect, and inhumane treatment inside the U.S. meat industry, op. cit., p. 216.

26 Warrick, J. (2001) “They die piece by piece”, Washington Post, 10 April, p. A01.

27 Eisnitz, G. (1997) Slaughterhouse: The shocking story of greed, neglect, and inhumane treatment inside the U.S. meat industry, op. cit., p. 33.

28 Ibid., p. 84.

29 Human Rights Watch (2005 [2004]) “Blood, sweat and fear: Workers’ rights in U.S. meat and poultry plants”, Human Rights Watch, January 25 [referencia: 8 de marzo de 2013]. La preocupación aquí es solamente por la seguridad de quienes trabajan en los mataderos, algo habitual en el caso de las organizaciones de derechos humanos que no se preocupan en lo más mínimo por los animales. Pero podemos entender claramente cómo esto daña a los animales, que sufrirán de manera importante debido al equipo de mala calidad con el que son matados.

30 Eisnitz, G. (1997) Slaughterhouse: The shocking story of greed, neglect, and inhumane treatment inside the U.S. meat industry, op. cit., p. 87.

31 Ibid., pp. 92-93.

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