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Interés en vivir

Por qué los animales no humanos tienen interés por la vida

A menudo se afirma que, aunque los animales no humanos dotados de sentidos tienen un interés en no sufrir, no tienen un interés en vivir. No obstante, el hecho es que muchos animales no humanos pueden tener experiencias positivas y negativas. Las experiencias positivas que los animales no humanos pueden tener y ser de diferentes clases. En algunos casos es simple disfrute físico, mientras que en otros tiene que ver con las emociones y los pensamientos placenteros que un gran número de animales no humanos son capaces de tener. Los animales no humanos que juegan y los animales no humanos sociales quienes disfrutan relacionarse los unos con los otros tienen tales experiencias. El interés de los animales en no sufrir explica que el dolor físico que pueden experimentar los animales no humanos no es menos significativo para ellos que el dolor que experimentamos los humanos. Lo mismo sucede con las experiencias positivas.

Sin embargo, si los animales no humanos mueren, ya no pueden tener experiencias positivas. Cuando alguien muere, ya no puede disfrutar de todas las cosas buenas que podría experimentar si continuara vivo. De este modo los animales no humanos dotados de sentidos pueden ser afectados por la muerte, y de hecho, son muy afectados cuando mueren. Por lo tanto, los animales no humanos dotados de sentidos no solo tienen un interés por no sufrir sino que también les interesa permanecer vivos.

Desafortunadamente, esto no significa que las vidas de los animales no humanos, por lo general, consten principalmente de experiencias positivas. El sufrimiento que los animales experimentan prevalece en la mayoría de casos sobre el disfrute que tienen. Esto es cierto tanto en el caso de los animales explotados como el de los animales que viven en la naturaleza. Los animales no humanos a menudo mueren cuando son muy jóvenes. Aunque podría pensarse que morir siendo joven es un alivio, debido a que no sufren por más tiempo, debemos tener en cuenta el hecho de que morir tan bien elimina la posibilidad de haber tenido experiencias positivas que podrían compensar las experiencias negativas.

Reconocemos de forma clara que la muerte es dañina en el caso de los seres humanos por las razones presentadas. Si consideramos los argumentos contra el especismo, se nos presenta el interrogante de cómo considerar dichas razones cuando está en peligro el interés en las experiencias positivas de otros animales.

Se han presentado diversas objeciones frente al argumento de que los animales no humanos son afectados por la muerte. Aquellos que las presentan opinan que la muerte de los animales no humanos no es objetable de ninguna manera, o que pudiera serlo, pero solo de un modo limitado. Tales puntos de vista no necesariamente justifican una falta de preocupación por los intereses de los animales no humanos mientras se encuentran con vida. A lo que lleva, no obstante, es a la convicción de que los animales no humanos no tienen un interés significativo por la vida; y por tanto, que la matanza sin dolor no representaría un problema. Sin embargo, existen buenas razones para rechazar dichas objeciones. Las objeciones específicas y las respuestas que se pueden dar se presentan a continuación.

 

¿Solamente aquellos que desean vivir se ven afectados por la muerte?

Una manera de defender la afirmación de que solo los humanos tienen interés por la vida es argumentar que solo ellos pueden entender el hecho de que están vivos y, por tanto, que solo los humanos pueden desear vivir. De acuerdo con esta perspectiva, los únicos individuos con un interés por la vida serían aquellos que tienen un deseo de permanecer vivos.1 De acuerdo con este argumento, los animales no humanos no pueden tener interés en la vida. Dicha afirmación tiene dos consecuencias importantes: en primer lugar, significa que no tenemos razones para no asesinar animales no humanos; en segundo lugar, significa que si estamos en una situación en la que podemos salvar sus vidas, no tenemos razones para hacerlo, excepto para salvarlos del dolor o terror a la muerte.

Sin embargo, dicho argumento acerca del deseo de permanecer con vida no funciona. Se puede notar, en primer lugar, que hay un gran número de animales no humanos que entienden el hecho de que están vivos y que luchan duro por sus vidas. No obstante, ese no es el punto, porque la habilidad para experimentar la vida no depende de tener un deseo de permanecer vivo, pero sí depende de permanecer vivo.

La idea subyacente del argumento es que tener un interés en la vida requiere tener el deseo de permanecer vivos que proviene de la afirmación que lo que es valioso para nosotros no es que tengamos experiencias positivas o negativas, sino, más bien, que podamos satisfacer nuestras preferencias. De acuerdo con los puntos de vista de satisfacción de las preferencias, lo que importa es que obtengamos lo que queremos antes que lo que sea positivo para nosotros. Sin embargo, el punto clave aquí es que si alguien muere, no puede satisfacer ninguna preferencia. Hemos visto que tenemos razones para concluir que a todos los seres que pueden tener experiencias positivas les importa que no se las quiten. Es lo mismo que si, en vez de hablar de experiencias positivas, consideramos la satisfacción de las preferencias. Incluso si las preferencias de alguien no tienen que ver con estar vivo, sino con algo más, no puede satisfacer ninguna preferencia si muere.

Es más, podemos rechazar este punto de vista por completo y asumir que la satisfacción de las preferencias no son lo que importan, pero si tener experiencias positivas y negativas. De hecho, es evidente que tener experiencias negativas tales como el dolor es malo. Esto es tan obvio que aquellos que afirman que las preferencias son lo que importa afirman que siempre que sufrimos un dolor desarrollamos una preferencia contra este. Esto implica que todos los seres que pueden sentir sufrimiento y gozo son capaces de tener preferencias que pueden ser satisfechas o frustradas. Por lo tanto, dicho argumento fracasa al mostrar que los animales no humanos no tienen un interés en vivir, porque, como se explicó antes, la habilidad para experimentar sufrimiento y gozo no depende de tener deseo (o preferencia) por permanecer vivo, pero sí depende de permanecer vivo.

 

¿Solamente aquellos que tienen intereses complejos se ven afectados por la muerte?

También se ha argumentado que los animales no humanos no tienen interés por la vida porque solo aquellos que tienen intereses complejos pueden tener un interés relevante por la vida.2 Existen dos maneras en las que se puede defender esta afirmación: (1) Al argumentar que satisfacer un simple interés, tal como disfrutar de un determinado placer, sería algo trivial y sin importancia, lo cual no sería suficiente para conferir a alguien un interés en vivir. (2) Al argumentar que satisfacer un simple interés no es algo que requiera continuar viviendo, porque el estar vivo es solo necesario para satisfacer intereses complejos tales como aquellos que tienen que ver con los planes de la vida y el logro de metas a largo plazo.

En lo que respecta a la primera afirmación, es cierto que aquellos intereses complejos pueden ser más significativos que simples intereses, porque su satisfacción sería mejor para aquellos que los tienen que la satisfacción de otros más simples. Sin embargo, esto no es necesariamente así. La complejidad es diferente de la intensidad. Podemos tener un interés muy básico que es muy simple, pero mucho más importante de satisfacer para nosotros que otros intereses más complejos.

Para ejemplificar esto, podemos considerar que un interés en comer es más simple que un interés en disfrutar una obra de bellas artes, pero comer es el interés más importante. Alguien que tenga que elegir entre la contemplación de una obra de bellas artes y la inanición haría una mala elección si decidiera morir de hambre. Por lo que incluso si los seres humanos tienen intereses más complejos no significa que aquellos intereses sean necesariamente más importantes para ellos que los más simples.
En lo que respecta a la segunda afirmación, debemos notar que la muerte priva a los seres dotados de sentidos de la posibilidad de tener cualquier experiencia. Esto incluye la posibilidad de satisfacer planes a largo plazo, pero también incluye otras cosas como disfrutes que no son necesarios planear de antemano. Debido a esto, la muerte también afecta a aquellos que no tienen la capacidad de hacer planes a largo plazo.

 

¿Solo aquellos que tienen un sentido de sí mismos a través del tiempo se ven afectados por la muerte?

Por último, otro argumento afirma que solo aquellos que pueden verse a sí mismos como seres que persisten a través del tiempo, y por lo tanto, pueden hacer planes a futuro, pueden tener un interés por la vida.3 Este argumento es más fuerte que los otros que hemos visto, dado que es, al menos, razonable ya que si alguien tiene un interés por vivir es porque puede aprovechar del hecho de que continuará existiendo en el futuro, y no solo en el presente. Y dicho argumento se basa en la idea de que aprovechar que alguien no solo existe en el presente, sino que también existirá en el futuro, tiene que verse a sí mismo en el futuro. Sin embargo, este argumento también se puede refutar. Incluso si alguien, que pudiera seguir existiendo, no es capaz de verse a sí mismo en el futuro entonces se vería afectado si no se le permitiese seguir viviendo, dado que privar a alguien de la vida lo priva de tener sus propias experiencias.

Por lo tanto, todas las razones tratadas previamente muestran que cualquier ser que tiene la capacidad de tener experiencias positivas es afectado por la muerte. Esto significa que todos los animales no humanos dotados de sentidos son afectados por la muerte.


Lecturas recomendadas

Belshaw, C. (2009) Annihilation: The sense and significance of death, Dublin: Acumen.

Bradley, B. (2009) Well-being and death, Oxford: Oxford University Press.

Brueckner, A. L. & Fischer, J. M. (1986) “Why is death bad?”, Philosophical Studies, 50, pp. 213-221.

Feldman, F. (1992) Confrontations with the reaper: A philosophical study of the nature and value of death, Oxford: Oxford University Press.

French, P. A. & Wettstein, H. K. (eds.) (2000) Life and death: Metaphysics and ethics, Oxford: Blackwell, pp. 69-83.

Glover, J. (1977) Causing death and saving lives, Harmondsworth: Penguin Books.

Kamm, F. M. (1993) Morality, mortality: Vol I: Death and whom to save from it, Oxford: Oxford University Press.

McMahan, J. (1988) “Death and the value of life”, Ethics, 99, pp. 32-61.

McMahan, J. (2002) The ethics of killing: Problems at the margins of life, Oxford: Oxford University Press.

Nagel, T. (1970) “Death”, Noûs, 4, pp. 73-80.

Scarre, G. (2007) Death, Stocksfield: Acumen.

Simmons, A. (2009) “Do animals have an interest in continued life? In defense of a desire-based approach”, Environmental Ethics, 31, 375-392.


1  Esto se defiende en Cigman, R. (1981) “Death, misfortune & species inequality”, Philosophy & Public Affairs, 10, pp. 47-54.

2  Ver Frey, R. G. (1980) Interests and rights: The case against animals, Oxford: Oxford University Press.

3  Ver Singer, P. (2009 [1979]) Ética práctica, Tres Cantos: Akal.

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