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Close-up of pig looking through window like opening of truck with mud or fecal matter on her snout and face.

El viaje al matadero

El viaje de los animales al matadero es un proceso muy estresante para los animales, que puede producirles la muerte antes de llegar a su destino. Por supuesto, podemos decir que los animales de un modo u otro van a acabar muriendo en el matadero. Pero el hecho de que sean tan vulnerables que mueren en tránsito nos da una idea de las terribles condiciones del viaje que realizan.

Algunas muertes a veces suceden por causas como el calor o caídas, pero en muchos casos suceden por ataques cardíacos debido al alto nivel de estrés padecido por los animales en tales situaciones.

Además del estrés de un ambiente que no res familiar, los animales se enfrentan a problemas extraordinarios en este momento, incluyendo:

  • Factores meteorológicos: el calor, sol, frío o el viento que han de sufrir. La falta de ventilación puede provocar el sobrecalentamiento del recinto y la muerte de los animales.
  • Una falta de alimento y agua, que puede producir agotamiento, debilidad y deshidratación.
  • Obligación de permanecer de pie durante largos periodos de tiempo, que puede producir una gran fatiga a los animales.
  • Heridas y otros daños debidas a peleas que se pueden dar entre los animales, en particular debido a la situación de gran estrés en la que se encuentran.
  • Características del trayecto: tipo de carretera, baches, tráfico, velocidad del vehículo, rotondas…
  • Resbalones, golpes y caídas contra las paredes del camión o los cajones donde son transportados, que pueden causar heridas, hemorragias internas y rotura de huesos.
  • Hacinamiento de los animales, que puede provocar su asfixia.

 

Aves

Las aves (pollos, gallinas, pavos, gansos, patos…) son agrupadas e introducidas en cajones donde apenas tienen sitio para moverse. Los cajones, a su vez, son apilados unos sobre otros, por lo que los animales que ocupan las partes bajas y centrales del camión sufren una ventilación mucho menor y padecen de un mayor sobrecalentamiento, lo que hace que sufran todavía más que los demás por ese motivo. A su vez, los que ocupan la parte superior sufrirán más las inclemencias del tiempo.

Las roturas de los huesos de las patas, caderas o alas suelen ser muy frecuentes durante el transporte, principalmente durante su carga y descarga. Los equipos encargados de capturar y cargar a las aves en el camión deben cumplir una cantidad de cargas estimada en unos 1.000-1.500 animales a la hora. Estos objetivos que se establecen para la carga de animales es prioritario sobre el de que se les evite sufrimientos a estos. Los animales son normalmente agarrados por las extremidades e introducidos rápidamente en los cajones donde serán transportados, lo que a menudo les provoca fracturas en alas, patas o caderas, así como hemorragias internas.1 Los animales deben continuar su ya doloroso viaje a pesar de estas heridas.2 Las extremidades de las aves también sufrirán daños cuando se introducen entre los barrotes de las jaulas, o si quedan atrapadas en una determinada posición en los cajones, lo cual no es extraño que suceda.

Las aves ponedoras, principalmente las que están en jaulas de batería, son las que tienen más probabilidades de sufrir rotura de huesos.3 Esto se debe a que estos animales pasan la totalidad de sus vidas confinados en jaulas, sin la posibilidad de mover sus alas o ejercitar sus músculos, por lo que sus huesos se vuelven débiles y quebradizos.4 Las pobres condiciones de vida provocan una tasa de mortalidad del 26% entre las gallinas,5 y del 15% entre los pollos.6

La cantidad de animales que mueren durante el transporte nos da una idea de cómo debe ser la experiencia durante el viaje al matadero. El estrés es el mayor factor de mortalidad de estos animales durante el viaje. Se estima que en un 47% de muertes de animales son el resultado de fallos cardíacos y ataques al corazón. El 35% de csos puede atribuirse a traumatismo, incluyendo rotura o dislocación de la cadera (76%), hemorragias hepáticas (11%), y golpes en la cabeza (8%).7 Varios estudios han señalado la presencia de altos niveles de hormonas asociadas al estrés durante el transporte de aves a su muerte.8

 

Ovejas

La carga y descarga, y los momentos iniciales del viaje son la parte del transporte más estresante para las ovejas.9 La carga requiere proximidad cercanía con humanos y esto puede asustar a los animales, que no están acostumbrado a este tipo de contacto con seres humanos.

Como en el caso de las aves, las ovejas pueden ser dañadas durante el proceso de carga y descarga por la necesidad de conseguir subir y bajar a los animales del camión con rapidez. Las ovejas se asustan a menudo durante el proceso, y se resistirán a ser cargadas y descargadas. Por ello son golpeadas en ocasiones con aguijones eléctricos, especialmente en áreas sensibles, como ojos, boca, vientre o genitales. O también puede agarrarse a las ovejas por la lana para empujarlos, lo que les causa dolor y estrés.10

Se ha comprobado que los cambios físicos indicativos de estrés durante los viajes de 15 horas ocurrían principalmente en las primeras.11 Esto puede verse en el ritmo de los latidos de un animal. En situaciones de estrés, el ritmo cardíaco de las ovejas puede aumentar y permanecer elevado durante mucho tiempo.12 El ritmo cardíaco aumenta de 100 a 160 latidos por minuto cuando las ovejas son cargadas en el vehículo, y el periodo de elevación del ritmo dura al menos 15 minutos. Durante el transporte, el ritmo se mantiene elevado durante, al menos, 9 horas.13

Asimismo, en los viajes largos, las ovejas sufren una pérdida progresiva de peso, por no disponer de una alimentación y agua como necesitan y por el esfuerzo que les supone la situación. Tras 15 horas de viaje, las ovejas pierden entre el 5,5% y el 6% de su peso corporalt,11 y tras 24 horas de viaje la pérdida se eleva al 7% u 8%.14

 

Cerdos

Como ocurre en el caso de la mayor parte de los animales, los cerdos son llevados al matadero normalmente en camiones, que transportan un número de animales variable en función del tamaño del camión. Un camión de tamaño medio puede transportar 230 cerdos, con lo cual el espacio de cada cerdo es de tan solo medio metro cuadrado de media para cada animal. Esto les crea una situación de gran estrés por la falta de espacio. A ello se unen los enfrentamientos y conductas agresivas que se pueden dar entre los animales por tal situación, lo cual se ve favorecido debido a las mezclas entre animales de distintas familias en los mismos camiones.15

Varios estudios han mostrado también que la fase más estresante del transporte es la carga y la descarga.16 Se ha comprobado que el ritmo cardíaco incrementa significativamente durante la carga, descendiendo gradualmente según el animal se va acostumbrando, hasta dispararse otra vez en el momento de la descarga, indicativos ambos de que este es un proceso muy estresante para ellos.17

Estos cambios en el ritmo cardíaco se deben tanto al esfuerzo físico, cuando el cerdo es obligado a subir al vehículo; como a los efectos psicológicos de ser sacado del corral, el único lugar que conoce y donde ha nacido y crecido, para ser llevado a nuevos entornos y mezclado con individuos no familiares.

Los cerdos tienen una dificultad especial para subir rampas. Se han hecho estudios que han arrojado un incremento en el ritmo cardíaco de estos animales en un factor de 1,65 cuando son obligados a escalar una rampa. Al costarles más este procedimiento, los trabajadores suelen utilizar picanas eléctricas o martillos para golpear a los animales y obligarlos a subir al camión. Estos instrumentos son sumamente desagradables para los cerdos, tal y como se ha observado en un estudio de niveles de bienestar animal, en el que se comprueba que su uso incrementa el ritmo cardíaco del animal.18

En los cerdos, debido a los cruces que se han hecho a lo largo de los años, existe un gen recesivo llamado halotano, que aumenta la susceptibilidad del animal al estrés. Por lo tanto, aquellos cerdos que tengan ese gen se mostrarán especialmente susceptibles y padecerán particularmente en estas situaciones.

Se estima que 170.000 cerdos mueren cada año, y 420.000 resultan lisiados debido a los daños causados durante el transporte tan solo en Estados Unidos.19

 

Vacas

Las vacas son habitualmente transportadas en camiones y trenes. Pueden ser transportadas en parejas y grupos. En un estudio de un viaje de 24 horas, se observó que la vacas transportadas en parejas (en cajones) tenían a derrumbarse en el suelo de manera más rápida que las que viajan en grupos.20 El movimiento del vehículo puede provocar golpes contra los cajones o caídas de un animal encima del otro, provocando lesiones en las patas, cadera o rodillas.

Las vacas adultas prefieren mantenerse de pie durante el transporte.21 Sin embargo, en viajes largos, las vacas pueden perder el equilibrio en viajes largos. Las caídas por esta causa afectan especialmente a los animales que se encuentran en la parte posterior del vehículo. Además, es probable que terminen a caer debido a la fatiga. Estudios en vacas de entre 570 y 600 kilos de peso mostraron que estas empiezan a caer entre las 14 y las 16 horas de transporte, si tienen espacio suficiente.22 A menudo ni siquiera disponen de tal espacio.

Los terneros, que tienen menos experiencia en todo, también se ven muy estresados en su transporte, especialmente cuando han sido criados en jaulas individuales que cuando han sido criados en corrales. La combinación de elementos estresantes en el transporte al matadero se acentúan cuando se trata de animales que son destetados justo antes del transporte, debido a la ausencia de leche y de cuidado materno.23 Los terneros criados en jaulas individuales pequeñas también muestran dificultades en subir las rampas porque los músculos están atrofiados por la falta de movimiento.

Mezclar vacas y terneros de distintos grupos puede llevar a que se peleen entre sí, convirtiendo una situación que ya es mala en peor todavía.23


1 Gregory, N. G. & Wilkins, L. J. (1992) “Skeletal damage and bone defects during catching and processing”, en Whitehead, C. C. (ed.) Bone biology and skeletal disorders in poultry, Abingdon: Carfax, pp. 313-328. Gregory, N. G. (1998) Animal welfare and meat science, Oxon: CABI Publishing.
2 Newberry, R. C.; Webster, A. B.; Lewis, N. J. & van Arnam, C. (1999) “Management of spent hens”, Journal of Applied Animal Welfare Science, 2, pp. 13-29.

3 Gregory, N.G. & Wilkins, L.J. (1989) “Broken bones in domestic fowl: handling and processing damage in end-of-lay battery hens”, British Poultry Science, 30, pp. 555-62.

4 Knowles, T. G.; Broom, D. M. (1990) “The handling and transport of broilers and spent hens”, Applied Animal Behaviour Science. 28, pp. 75-91.

5 Swarbrick, O. (1986). “The welfare during transport of broilers, old hens and replacement pullets”, en Gibson, T. E. (ed.) The welfare of animals in transit, London: British Veterinary Association Animal Welfare Association, pp. 82-97.

6 Warriss, P. D.; Bevis, E. A.; Brown, S. N. & Edwards, J. E. (1992) “Longer journeys to processing plants are associated with higher mortality in broiler chickens”, British Poultry Science, 33, pp. 201-206

7 Gregory, N.G. & Austin, S. D. (1992) “Causes of trauma in broilers arriving death to poultry processing plants”, Veterinary Record, 131, pp. 501-503.

8 Mitchell M. (1992) “Indicators of physiological stress in broiler chickens during road transportation”, Animal Welfare, 1, pp. 91-103. Freeman, B. M.; Kettlewell, P. J.; Manning, A. C. & Berry, P. S. (1984) “Stress of transportation for broilers”, Veterinary Record, 114, pp. 286-287.

9 Knowles, T. G. (1998) “A review of road transport of slaughter sheep”, Veterinary Record, 143, pp. 212-219.

10 Farm Animal Welfare Council (1994) Report on the welfare of sheep, London: MAFF Publications. Knowles, T. G.; Maunder, D. H. & Warriss, P. D. (1994) “Factors affecting the incidence of bruising in lambs arriving at one slaughterhouse”, Veterinary Record, 134, pp. 44-45.

11 Broom, D. M.; Goode, J. A.; Hall, S. J. G.; Lloyd, D. M. & Parrott, R. F. (1996) “Hormonal and physiological effects of a 15 hour road journey in sheep: comparison with the responses to loading, handling and penning in the absence of transport”, British Veterinary Journal, 152, pp. 593-604.

12 Parrott, R.F.; Hall, S. J. G. & Lloyd, D. M. (1998) “Heart rate and stress hormone responses of sheep to road transport following two different loading responses”, Animal Welfare, 7, pp. 257-267.

13 Parrott, R. F.; Hall, S. J. G.; Lloyd, D. M.; Goode, J. A. & Broom, D. M. (1998) “Effects of a maximum permissible journey time (31 h) on physiological responses of fleeced and shorn sheep to transport, with observations on behaviour during a short (1 h) rest-stop”, Animal Science, 66, pp. 197-207.

14 Knowles, T. G.; Brown, S.N.; Warriss, P. D.; Phillips, A. J.; Doland, S. K.; Hunt, P.; Ford, J. E.; Edwards, J. E. & Watkins, P. E. (1995). “Effects on sheep of transport by road for up to 24 hours”, Veterinary Record, 136, pp. 431-438.

15 Shenton, S. L. T.; Shackleton, D. M. (1990) “Effects of mixing unfamiliar individuals and of azaperone on the social behaviour of finishing pigs”, Applied Animal Behaviour Science, 26, pp. 157-168.

16 Hall, S. J. G. & Bradshaw, R. H. (1998) “Welfare aspects of transport by road of sheep and pigs”, Journal Applied Animal Welfare Science, 1, pp. 235-54.

17 Bradshaw, R. H.; Parrott, R. F.; Forsling, M. L.; Goode, J. A.; Lloyd, D. M.; Rodway, R. G. & Broom, D. M. (1996) “Stress and travel sickness in pigs: effects of road transport on plasma concentrations of cortisol, beta-endorphin and lysine vasopressin”, Animal Science, 63, pp. 507-516. Christensen, L., Barton-Gade, P. (1996) “Design of experimental vehicle for transport of pigs and some preliminary results of environmental measurements”, Proceedings EU-seminar: New information on welfare and meat quality of pigs as related to handling, transport and lairage conditions, Mariensee, 29-30 June, pp. 47-67.

18 van Putten, G. & Elshof, W. J. (1978). “Observations on the effect of transport on the well being and lean quality of slaughter pigs”, Animal Regulation Studies, 1, pp. 247-271.

19 Vansickle, J. (2002) “Quality assurance program paunched”, NationalHogFarmer.com, Feb. 15 [referencia: 9 de septiembre de 2012].

20 Lambooy E. and Hulsegge, B. (1988) “Long distance transport of pregnant heifers by truck”, Applied Animal Behaviour Science, 20, pp. 249-258.

21 Knowles, T. G. (1999) “A review of the road transport of cattle”, Veterinary Record 144, pp. 197-201

22 Tarrant, P. V.; Kenny, F. J.; Harrington, D. & Murphy, M. (1992) “Long distance transportation of steers to slaughter: Effect of stocking density on physiology, behaviour and carcass quality”, Livestock Production Science, 30, pp. 223-238; Knowles, G.; Warriss, P. D.; Brown, S. N. & Edwards, J. E. (1999) “Effects on cattle of transportation by road for up to 31 hours”, Veterinary Record, 145, pp. 575-582.

23 Trunkfield, H. R.; Broom, D. M.; Maatje, K.; Wierenga, H. K.; Lambooy, E. & Kooijman, J. (1991) “Effects of housing on responses of veal calves to handling and transport”, en Metz, J. H. M. & Groenestein, C. M. (eds.) New trends in veal calf production, Wageningen: Pudoc, pp. 40-43.

24 Mench, J. A.; Swanson, J. C. & Stricklin, W. R. (1990) “Social stress and dominance among group members after mixing beef cows”, Canadian Journal of Animal Science, 70, pp. 345-354.

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